27/05/21
29/5/1969 | El Cordobazo
Por Fernando Bossi Rojas

Era fines de mayo de 1969 y la dictadura del general Juan Carlos Onganía pretendía imponer un régimen de mano dura contra el pueblo trabajador, como asimismo de mano blanda hacia el empresariado, principalmente aquel vinculado a las multinacionales. El ministro de economía era Adalbert Krieger Vasena, un vendepatria ya conocido en Argentina, porque había sido ministro de la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu, uno de los principales líderes del golpe de estado que había derrocado en 1955 al presidente Perón.

El 29 de mayo, en la ciudad de Córdoba, miles de trabajadores y estudiantes se movilizaron hacia el centro de la ciudad. Imponentes columnas de obreros, estudiantes y pueblo en general se enfrentaron contra la policía y el ejército. La lucha callejera llegaba a su pico con barricadas, gases lacrimógenos, piedras, balas de goma y también de plomo. Varios edificios de empresas imperialistas fueron incendiados. La represión fue brutal, dejando como resultado veinte manifestantes muertos y cientos de heridos y detenidos.

La caída del gobierno de Onganía se produjo a los pocos días. El Cordobazo volteó a la dictadura que, al alzarse con el poder, había anunciado quedarse por muchos años.

Pero más allá de la heroica jornada popular, corresponde señalar que allí, en el fragor de la lucha, se había conformado una alianza de clases de carácter estratégico. Los obreros industriales con la clase media, representada fundamentalmente por el estudiantado, se constituían, para decirlo de alguna manera, en alianza plebeya.

El pueblo, hasta ese momento dividido por diferentes factores políticos, sociales, culturales y económicos, comenzó a percibir la fuerza de la unidad antidictatorial, antiburocrática, antioligárquica y antiimperialista. Esa alianza, conformada en la Córdoba insurgente, será la llave que abrirá la salida democrática y el retorno de Perón a la Argentina cuatro años después.

La unidad política e ideológica entre la clase obrera y la clase media ha sido siempre un factor fundamental para el avance de las fuerzas populares. El Cordobazo fue un claro ejemplo que seguirá alumbrando a las nuevas generaciones de revolucionarios.

Fuente: Portal Alba

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