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04/11/21
A 16 años del «ALCA al CARAJO»

Para noviembre del año 2005, los preparativos para el último programa de «La Noche del 10”, el show televisivo que conducía Diego Maradona, se vieron interrumpidos por un hecho político en particular. Mientras se confirmaba la presencia de Mike Tyson para el último episodio, Diego estaba caliente por no lograr concretar la invitación a Michael Jordan, uno de sus máximos ídolos. La última velada tenía fecha para el lunes 7 de noviembre en el estadio Luna Park, sin embargo, la noche del jueves 3 y el viernes 4 de noviembre, encontraba a Diego Maradona arriba del Tren del Alba rumbo a Mar del Plata para lo que iba a ser la contracumbre a la IV Cumbre de las Américas juntos a militantes, dirigentes políticos y personalidades destacadas de la cultura nacionales e internacionales. “Lo vivo a pleno , esperando llegar a Mar del Plata para encontrarme con mucha gente que repudia a este asesino”, le decía Diego al Canal 10 de Mar del Plata. Claro, a quien el genio del fútbol mundial acusaba de asesino era al mismísimo George W. Bush, presente en Argentina para el evento de presidentes. El Tren del Alba no debía su nombre a una cuestión metafórica sobre el amanecer de los pueblos latinoamericanos que parecía florecer por esos tiempos sino porque era el Tren de la Alianza Bolivariana para las Américas, como cuenta la periodista Sandra Russo en su crónica de aquel día. En dicho tren se encontraban Emir Kusturica, Evo Morales, Víctor Heredia, entre otras personalidades destacadas. 

Miguel Bonasso, Evo Morales, Luis D’elía, Teresa Parodi y el Padre Farinello, entre otros en la movilización popular de la contracumbre.

Diego Maradona por la tarde del viernes presenciaría el acto de la Cumbre de los Pueblos en el Estadio José María Minella al lado de Hugo Chávez, del cual se recuerda la famosa frase “Alca… Alca… ¡Al carajo!”. La contracumbre estuvo acompañada de una fuerte movilización popular en la que convergieron distintas organizaciones políticas, sociales y sindicales de toda América Latina y que transitaron las calles de una Mar del Plata sitiada por un inmenso operativo policial.

Hugo Chávez junto a Diego Maradona en su recordado discurso en el Estadio Minella.

Por su parte, la IV Cumbre de las Américas convocaba a todos los presidentes a lo largo y ancho del continente americano. Las expectativas de los Estados Unidos, como principal hegemón mundial y de la región, era seguir sometiendo a las economías americanas al Acuerdo multilateral de Libre Comercio firmado en 1994. Pero la década que había comenzado con el cambio de siglo parecía no ser similar a la anterior y había algunos presidentes que deseaban hacerlo notar. “Estábamos en Mar del Plata, el plan era enterrar el ALCA”, comienza diciendo Hugo Chávez a la prensa argentina durante el funeral de Néstor Kirchner. “Pero éramos un grupito, como tres mosqueteros contra un batallón y al batallón aquel lo dirigía George Bush. Éramos tres, cuatro, no pasábamos de cinco: Néstor, Lula, Tabaré y el paraguayo Nicanor (Duarte Frutos) apoyando allí y yo”, continúa comentando el ex presidente venezolano sobre la experiencia de la IV Cumbre de las Américas con sede en la ciudad balnearia. El plan estaba en marcha y los objetivos eran claros: derrotar al Acuerdo multilateral de Libre Comercio (ALCA) en las narices de George W. Bush.

Hugo Chávez saludando a Cristina Fernández de Kirchner junto a Néstor Kirchner, Rafael Bielsa, Aníbal Fernández, Daniel Scioli y Alberto Fernández.

A Jorge Taiana le correspondía oficiar como organizador de la Cumbre. Él mismo cuenta en una nota en el diario Página 12 las órdenes de Néstor Kirchner para ejecutar el plan: “mantenete firme porque yo no voy a hacer nada que vaya en contra de los intereses del pueblo”. Y a su vez, relata lo que significó el comienzo de la consolidación de un bloque regional contrahegemónico. “Los líderes, como Néstor, Lula o Chávez, comprendieron y compartieron la necesidad de dejar atrás el modelo neoliberal basado en la apertura indiscriminada, la desregulación, la privatización y el endeudamiento y recuperar un rol activo para el Estado. Coincidían, en definitiva, en la importancia de trabajar por una democracia más participativa, más justa y equitativa, poniendo el acento en la recuperación del trabajo, como factor fundamental para el desarrollo y la estabilidad de nuestros países. Para todo ello, veían imprescindible avanzar en la integración regional”.

Bush y Kirchner en la cumbre bilateral.

En la IV Cumbre debía ratificarse el acuerdo firmado en 1994, lo cual no era una preocupación mayor para Bush y su comitiva ya que daban por descontado que esto ocurría. Por el contrario, no esperaban que los presidentes del Mercosur más un aliado, Hugo Chávez por la República Bolivariana de Venezuela, lograran imponer la agenda para romper el pacto. El plan principalmente estaba ideado por Néstor Kirchner y contaba con la complicidad tácita de Chavez. Consistía en derrotar al enemigo por cansancio al igual que aquellos boxeadores que tienen más velocidad que potencia de golpes y terminan venciendo a su rival por agotamiento. Si vamos al fútbol, había que poner a todos los jugadores a colgarse del travesaño, revolear la pelota a la tribuna y hacer la mayor cantidad de tiempo posible para después ganarles de contraataque. La estrategia, entonces, consistía en que Kirchner debía cederle la palabra a Chávez sin que siquiera lo pidiera para luego ir pasándose entre ellos los turnos de oratoria y así extenderse el mayor tiempo posible. «Yo hablaba media o una hora y Bush se paraba y se iba, no le gustaba oírme», aseguraba Chávez. «Los fuimos cansando y los derrotamos, era un buen conspirador, un gran patriota», culmina el ex presidente venezolano en su recuerdo de Néstor Kirchner en aquella cumbre.

Lula, Chávez, Néstor y Cristina rumbo a la IV Cumbre.

Para el 2005, el Mercosur contaba con cuatro estados miembros: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Estos cuatro países suman el 82% del PBI y el 70% de la población sudamericana y representan la cuarta economía mundial. Es el bloque con mayor producción de alimentos del mundo, controla las mayores reservas energéticas, minerales, naturales y de petróleo del planeta, además de poseer la selva tropical más grande del planeta, la selva amazónica. Los presidentes de estos cuatro países más Venezuela entendían que la posibilidad de crecimiento y desarrollo se encontraba atada a funcionar como bloque regional que pudiera contrapesar los intereses de Estados Unidos en Sudamérica. Una alianza estratégica y económica que reconfiguró la geopolítica mundial e hizo emerger a la región para el proceso de desarrollo más importante en cincuenta años. De hecho, el hito que significó el NO AL ALCA traspasó las fronteras de una simple frase, cimentó también las bases de la integración regional sudamericano, aprovechando los vientos a favor de los presidentes del giro a la izquierda y posneoliberales, siendo conscientes de su época y del lugar que ocupaban en el tablero mundial. Significó el inició de un proyecto unificado de patria grande con sentido de pertenencia a América Latina y que en 2008 dio paso al Tratado Constitutivo de UNASUR con el objetivo de construir identidad y ciudadanía sudamericana y desarrollar un espacio común integrado. Este nuevo organismo, excedía ya al bloque del Mercosur, ya que integraba a todos los países de la región y además no se limitaba solo al desarrollo económico, sino también en alcanzar mayores niveles de inclusión democrática y de participación ciudadana en una unión social, cultural, política y económica.

Fuente:
Amartia
Etiquetas: ALCA

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