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30/06/21
30/06/1520 | La noche triste
Por Fernando Bossi Rojas

Entre el 30 de junio y el 1 de julio de 1520 se produjo la llamada “Noche Triste”, la huida de los conquistadores de la ciudad de Tenochtitlan. Por parte de los españoles las bajas, según el cronista Bernal Díaz del Castillo, ascendieron a 600. Los tlaxcaltecas, aliados de los ibéricos fueron todos prácticamente masacrados, más de mil indígenas.

Las riquezas, el oro y las joyas de los aztecas deslumbraron de tal forma a la gente de Cortés que, de una u otra forma, provocaron la tragedia que iba a suceder. Moctezuma II confió en los españoles considerándolos dioses, y éstos, aprovechando la situación de ignorancia, tomaron prisionero al monarca azteca. Por diferentes circunstancias –las luchas intestinas entre los propios conquistadores–, Cortés tuvo que ausentarse para enfrentar a Narváez, enviado por el gobernador de Cuba con el objeto de disciplinar a Cortés. Mientras tanto, los pocos españoles que quedaron cuidando a Moctezuma y temiendo que los vasallos intentaran liberarlo, aprovecharon una celebración que se llevaba a cabo entre la nobleza azteca y los atacaron, provocando una matanza descomunal.

Al regreso de Cortés y dado que los aztecas estaban sumamente alborotados pidiendo venganza, se le obliga a Moctezuma a hablar con sus vasallos para pedirles calma. Desde un balcón del palacio donde estaba confiscado, que era a su vez el cuartel de los españoles, trató de dirigirse a la multitud; pero ésta le contestó con piedras y flechas. Las heridas recibidas provocaron su muerte a los pocos días.

Ante la gravedad de los sucesos los españoles con sus aliados decidieron huir esa noche. Lo lograron, pero a un costo altísimo.

¿Quiénes ganaron? ¿Quiénes perdieron? Moctezuma murió como un traidor, los tlaxcaltecas también, aliados de los conquistadores, pero los aztecas a su vez eran rechazados por sus vecinos indígenas, porque ellos los dominaban y les cobraban tributos, los explotaban. Los españoles, a su vez, disputaban entre ellos por el mando, el oro y el poder.

Al año Cortés entro a sangre y fuego en Tenochtitlan; la Noche Triste para los españoles se había convertido en permanente tristeza para los indígenas. La desunión siempre fue el factor decisivo para que los colonialistas los sometieran.

Fuente: Portal Alba

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