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15/01/22
15/1/1781 | Tomás Katari
Por Fernando Bossi Rojas

La asamblea de indígenas de Chayanta los había respaldado por unanimidad. Todos estuvieron de acuerdo en realizar el justo reclamo sobre los abusos cometidos. Tomás Katari y Tomás Achú fueron designados por sus pueblos para que los representaran ante el virrey. Solo quedaba viajar a Buenos Aires, cabecera del virreinato del Río de la Plata.

Dado que a los indios les estaba prohibido montar a caballo, bajo penas que podían llegar hasta la muerte, ambos delegados tuvieron que hacer el recorrido a pie. Fueron casi 2.500 kilómetros de caminos sinuosos, donde fueron ayudados por distintas comunidades indígenas y criollos pobres, tanto con alimentos, abrigo y sitios para el descanso.

Las denuncias fueron contundentes: el español Blas Bernal había usurpado el puesto de corregidor que legítimamente le correspondía a Katari, y desde esa posición aprovechaba para robar, tanto a los indígenas como a la Real Hacienda. El Virrey Vértiz los escuchó y prometió investigar el caso, pero cuando Katari y Achú regresaron con muchas esperanzas a su comunidad fueron encarcelados.

A causa de esta injusticia la comunidad, armada con palos y herramientas de trabajo, se rebeló y ambos indígenas fueron liberados, exigiendo además la baja de los impuestos y el cese de la mita (trabajo forzoso en las minas). Los españoles prometieron atender estas solicitudes.

Pero una vez más las autoridades españolas hicieron caso omiso a los reclamos populares. Cuando Tomás Achú se presentó ante el corregidor reclamándole su falta de palabra con respecto al tema de la mita, la respuesta fue dos tiros de muerte. Los indios entonces se levantaron y mataron a todos los españoles del lugar, solo el Corregidor logró huir. La insurrección se había desatado.

Las autoridades españolas pidieron la captura de Tomás Katari “vivo o muerto”, ya que lo acusaban de ser el jefe de los sublevados. El 15 de enero de 1781 –otros afirman que fue el 8 de enero–, a través de engaños, un grupo de españoles capturó a Tomás y, atándolo de pies y manos, lo desbarrancó al abismo de la cuesta de Chataquilla.

La insurrección ya había comenzado en todos Los Andes; Túpac Amaru se había levantado en noviembre de 1780 y en marzo lo haría Túpac Katari en el Alto Perú. Tomás Katari fue parte de esa gran rebelión que sacudió el sistema colonial hasta sus cimientos y cabe destacar que se esposa, Kurusa Llawi, continuó la lucha con las armas en la mano liderando una fracción importante que se sumó al levantamiento de Tupac Katari y Bartolina Sisa.

Fuente: Portal Alba

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