Efemérides: Revolucionarios
03/05/21
5/5/1822 | Quirós y la guerrilla de la sierra peruana
Por Fernando Bossi Rojas

Cayetano Quirós se presentó ante el general San Martín con el objeto de brindar sus servicios a la causa emancipadora. Luego de una larga conversación, el combatiente afroamericano recibió 40 armas para apoyar a sus partidas que actuaban en la sierra peruana.

Apenas dos meses después de la conferencia, Quirós ya reagrupaba a 200 guerrilleros, perfectamente pertrechados y armados con los fusiles y sables que les habían quitado a los españoles en mortales combates. En sus valiosos escritos, el general Guillermo Miller apuntó que Cayetano Quirós reunía en la sierra «la más atrevida y la más temible de las montoneras».

Hijo de esclavos, el negro Cayetano desde muy joven había logrado su libertad huyendo de la hacienda donde trabajaba. Así, poco a poco, fue organizando una partida de cimarrones que se dedicaba al bandolerismo para poder subsistir. Al enterarse -a través de las proclamas que el General San Martín estratégicamente difundía-, que se estaba convocando a la lucha por la independencia, prometiendo entre otras reivindicaciones la liberación de los esclavos, no dudó un instante en sumarse al ejército patriota.

Algunos oficiales no vieron con buena cara la incorporación del “negro bandolero”, pero San Martín sí confió en él. No había duda que entre la oficialidad independentista había un sector que desdeñaba a las clases populares, pero no estaba San Martín entre ellos, al contrario, el Gran Capitán siempre se respaldó en la gente del pueblo, desconfiando de los oligarcas, a los que normalmente despreciaba.

Era 1821 y Quiroz con sus hombres ya se había destacado por haber aniquilado a un destacamento de españoles en Huarochiri. Paralelamente, el coronel Valdés, al mando de dos mil soldados realistas, cometió la matanza de Ataura, lugar donde los colonialistas asesinaron a más de cuatro mil indígenas prácticamente desarmados. Al enterarse de esa brutal carnicería, las tropas guerrilleras persiguieron a los realistas y logran emboscarlos en Quiapata.

A las 8 de la mañana del 2 de mayo Quiróz ordenó atacar. Luego de la primera embestida quedaron más de cien muertos y una infinidad de heridos en el campo realista, también un destacamento entero fue hecho prisionero. La guerrilla de Quiroz había asestado un duro golpe a los monárquicos, que creían que podían controlar la región sin contratiempos. Pese a que las tropas colonialistas recibieron refuerzos de Lima, los guerrilleros volvieron a derrotarlos en Huampaní. Con mucho esfuerzo, las tropas diezmadas de Valdés regresaron a Lima, portando el amargo sabor de la derrota.

El 7 de abril de 1822 se produjo el desastre de Macacona, donde el ejército patriota fue destruido por el general Canterac. El “carnicero” Carratalá -así lo apodaban a este salvaje general español-, fue designado para exterminar las partidas y controlar esa región estratégica. Tras varios enfrentamientos, muere combatiendo la esposa de Quiróz, el 5 de mayo, éste, junto con algunos de sus compañeros, fueron capturados por el enemigo. Todos, sin contemplación, fueron pasados por las armas bajo la acusación de «infames bandoleros, ladrones y asesinos…», según decía el bando.

Fue tiempo de adversidad para los patriotas. Las matanzas, fusilamientos, torturas y persecuciones estuvieron a la orden del día. Pero pese a la muerte de Quiróz, la guerrilla siguió resistiendo sin desmayos, con otros valientes conductores, siempre con la misma entrega y voluntad revolucionaria.

Tenemos que comprender que los esfuerzos de estos hombres y mujeres no fue en vano, ya que luego fueron compensados con el categórico triunfo de Ayacucho, aunque duele constatar que la gran mayoría de los historiadores no les dediquen ni siquiera una línea de reconocimiento.

Fuente: Portal Alba

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