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28/09/23
Temas: Identidad
Regiones: África
El Panafricanismo: sus mentores. Su origen, evolución, vertientes y legado
Por José Matías Messina

INTRODUCCIÓN El Panafricanismo nació  del esclavismo, de la opresión colonial, del saqueo de los recursos africanos, del segregacionismo y del racismo. Y toda opresión tiene su reacción, como el Pannegrismo, el Panafricanismo y Socialismo africano atestiguarían.

Nacerá así un movimiento político, cultural, social e ideológico que contribuyó en forma irreversible a fomentar la conciencia panafricanista, a la conquista de los derechos sociales, económicos y políticos de los pueblos africanos y de las comunidades negras en el mundo.

El pensamiento panafricanista es uno de los mayores exponentes del pensamiento periférico, nacido de una problemática propia, abonado por intelectuales, periodistas, religiosos, abogados y políticos sinceramente compenetrados con su causa.

Edward W. Blyden, Henry S. Williams, George Padmore, Solomon Plaatje y Eduardo Mondlane hasta Nnamdi Azikiwe, Thomas Sankara, Patrice Lumumba, Kwame Nkrumah, Julius Nyerere y Nelson Mandela, entre muchos otros, serán sus máximos ideólogos, activistas y líderes.

Algunos desde la intelectualidad, otros como líderes de sus naciones; unos hasta mártires y todos defensores de la raza negra, de sus derechos civiles, sociales y políticos, contra la segregación racial, el colonialismo, el imperialismo y la explotación.

SUS VERTIENTES

NORTEAMÉRICA Y EL CARIBE Sus contribuciones serán variadas, originarias de varias vertientes. En primer lugar, desde Norteamérica y el Caribe, especialmente en los Estados Unidos y las Antillas, sitios de llegada de miles de esclavos africanos. Su punto focal será la defensa de la raza: en base a esta férrea defensa racial, se propugnará por la igualdad, la lucha contra el esclavismo, la segregación; y luego por los derechos civiles, políticos y sociales.

Unos habían sido esclavizados en las costas del océano Atlántico, otros en el Índico; algunos profesaban la fe cristiana, otros eran musulmanes; unos eran de origen bantú, otros etíopes. Pero todos dejaron atrás sus lealtades tribales de otrora, sus lenguas nativas, sus rivalidades ancestrales y fusionaron su ideario en metas comunes.

Sin embargo, a pesar de estos comunes denominadores, las distancias, las diferencias lingüísticas y la pertenencia a diferentes metrópolis impidieron una comunicación fluida y regular entre negros antillanos, los estadounidenses, y los africanos, y más aún con los sudamericanos en Brasil, Perú, Ecuador Colombia, Venezuela y en el Río de la Plata.

Estas comunidades negras americanas proporcionaron los primeros cuadros intelectuales, dado que, a pesar de las muchas dificultares y obstáculos, habían logrado acceder a elevados niveles de educación, esencial para el desarrollo ideológico del panafricanismo.

Edward Wilmot Blyden es considerado uno de los mayores pensadores y activistas del Panafricanismo. Nació en Saint Thomas en 1832. Ingresó en la Universidad en 1950, de donde fue expulsado por cuestiones raciales. Se trasladó a la República de Liberia, recientemente fundada para el retorno de los descendientes de esclavos negros al continente africano.

Si bien era partidario de la repatriación africana, cuestionaba aspectos de las políticas aplicadas en el nuevo Estado africano, a las que consideraba “europeizantes”. Se postuló a la presidencia del país en las elecciones de 1885, pero no fue electo…

Nombrado presidente del Colegio Liberiano, en 1881 publicó “Objetivos y Métodos para la Educación de los Africanos”, en el que propiciaba contenidos específicos para las necesidades de la juventud africana, “acorde a la forma que el genio de la raza prescriba y no las impuestas por extranjeros”. Sostenía que el provenir de las futuras generaciones no podía esta regido por los dictados de una educación foránea.

En defensa de las raíces culturales africanas, recomendaba avanzar hacia el interior del continente, donde la influencia europea había sido menor que en la zonas costeras.

Falleció en 1912 en Sierra Leona, Estado creado por los británicos con análogos fines buscados en Liberia. Como pocos antes, y como muchos después, Blyden hizo una fuerte defensa de la raza negra, de su cultura, a la que había que recuperar.

Edward Wilmot Blyden

Henry Sylvester Williams nació en Trinidad y Tobago en 1869. Fue abogado, consejero y escritor de notable participación en el movimiento panafricano a fines del siglo XIX. Estudio Derecho en Nueva York, Estados Unidos y en Nueva Escocia, Canadá. En 1896 se instaló en el Reino Unido, donde fundó la Asociación Panafricana, para la lucha con el racismo y el imperialismo. Su labor más destacada fue la organización de la Primera Conferencia Panafricana, celebrada en Londres en 1900, a la que asistieron unos 30 representantes provenientes de los Estados Unidos, el Caribe y del continente africano, en la que se abogó por la conciencia pannegrista y la solidaridad racial. En 1903 se trasladó a Sudáfrica, donde se convirtió en el primer hombre negro en integrar el Colegio de Abogados del Cabo.

Marcus Mosiah Garvey nació en Jamaica en 1887. En su juventud viajó por su país, Costa Rica y Panamá. Se caracterizó por su activismo sindical, especialmente en su país natal, lo que le ocasionó quedar desempleado. Fue periodista, predicador, empresario y político. En 1914 fundó, en Nueva York, la Asociación Universal para la Mejora del Hombre Negro (UNIA), que llegó a tener unos cuatro millones de socios. Como periodista fundó la publicación Mundo Negro; como predicador creó una tendencia religiosa propia; como empresario fundó la compañía Black Star Line, con el objetivo, fallido, de repatriar a las poblaciones negras a Africa; como político fue un gran orador, creador de frases tales como “Un Dios, un Objetivo, un Destino” y fundó el Partido Político Popular (PPP), cuya plataforma incluía representación en el Parlamento británico, salario mínimo, reforma agraria, reformas judiciales, servicio eléctrico estatal, escuelas secundarias, una universidad jamaiquina y bibliotecas públicas. En 1923 fue acusado de fraude fiscal, y murió en Londres, en 1940. Para unos fue un mesiánico, para otros, un referente. Lo cierto es que en 1964 sus restos fueron trasladados al Parque de los Héroes Nacionales en Kingston.

Booker Taliaferro Washington nació en 1856 en Virginia, como esclavo. Tras la  Guerra de Secesiónestadounidense, comenzó a trabajar en las minas de carbón al tiempo que cursaba estudios en la escuela para negros “Hampton Normal and Agricultural Institute”.

Allí llegó a ser profesor y formó una escuela nocturna, que logró tal éxito que su fundador, el educador Samuel Armstrong lo nombró Director de  la escuela de Tuskegee, Alabama, que llegaría a ser la actual Universidad Tuskegee.

Su prédica se centró en la educación y en la capacitación como vías de superación personal, social y racial y pasó a ser conocida como bookerismo. En 1899 fundó la Liga Nacional para la Solución de los Problemas de los Negros. En su obra literaria se destacan “El futuro del Negro Estadounidense (1899) y su  autobiografía, “Desde la Esclavitud (1901). Por su labor recibió una distinción Honoris Causa  de la Universidad de Harvard. Sus detractores, especialmente William E.B. Du Bois, le critican su aceptación de la segregación, en pos de adquirir derechos educativos y sociales, y su resignación al control del poder por parte del hombre blanco.

William Edward Burghardt Du Bois nació en Massachusetts en 1868, hijo de padres haitianos. Logró graduarse en Sociología nada menos que en la Universidad de Harvard y fue el primer afroestadounidense en ser Doctor en Filosofía. En 1909 fue uno de los fundadores de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color y organizó el Primer Congreso Panafricano, celebrado en 1919 en París, y del Cuarto Congreso, en Nueva York, en 1927.

Fue líder del Movimiento Niagara, agrupación que tenía como objetivo principal la igualdad de derechos sociales, económicos y políticos para las personas de raza negra. Mantuvo discrepancias con el bookerismo, al que consideraba funcional a la explotación económica blanca, así como con líderes panafricanistas religiosos, dada su condición de agnóstico.

George Padmore nació en Trinidad y Tobago en 1903, como Malcolm Ivan Meredith Nurse. Era hijo de una maestra y de un trabajador rural partidario de Henry S. Williams, quien le inculcó las ideas panafricanistas. Tras terminar sus estudios, comenzó a trabajar como periodista, pero la línea editorial probritánica de la prensa local lo llevó a buscar nuevos rumbos. En 1924 viajó a los Estados Unidos, donde se graduó en Derecho y se afilió al Partido Comunista local, pero con el nombre de George Padmore. Al año siguiente viajó a la URSS donde se desempeñó como Asesor de los Movimientos de Liberación Negra y Antiimperialismo en el seno del Komintern. Tal era su pasión africanista que fue expulsado de la Internacional Socialista “por anteponer sus ideas raciales por sobre las de unidad de clase”. No obstante, siempre fue un obstinado marxista y siempre denunció a las religiones como un factor problemático de la unidad proletaria y de la raza negra. En Alemania trabajó en el diario “El Trabajador Negro” y escribió su primer libro, “La Vida y las Luchas de los Trabajadores Negros”. En 1934 viajó a Londres donde se encontró con otros panafricanistas como Jomo Kenyata y Amy Garvey, con quienes fundó la Oficina Internacional de Servicios Africanos. En 1945 fue uno de los organizadores del célebre V Congreso Panafricano, en Manchester. Se trasladó a Ghana donde se le ofreció ser Asesor en Asuntos Africanos, donde se dedicó a trabajar por la unión de los países africanos y en contra del imperialismo. En 1959 fue elegido Secretario General de la Conferencia de Todos los Pueblos Africanos, pero murió poco después. Fue honrado con un funeral de Estado.

AFRICA OCCIDENTAL Otra vertiente fue la angloparlante originaria de Africa Occidental, en tierras colonizadas por el Reino Unido de Gran Bretaña. Aunque en menor medida que en los Estados Unidos, estos activistas africanos habían logrado acceder posiciones laborales, administrativas y al sistema de educación formal, como el Fourha Bay College. Su sesgo inicial se caracterizó por la presencia de un discurso cristiano, contrario a la poligamia, el paganismo y a cultos religiosos ancestrales, a los que consideraban viciados por la superstición y la brujería.

En tal sentido Henry Venn, desde la Sociedad Misionera de la Iglesia buscó la creación de una iglesia nativa, que formara a pastores nativos para la evangelización de la sociedad africana.

Samuel Ajayi Crowther nació en Nigeria en 1809. Egresado también del Fourha Bay College, fue un incansable viajero que navegó por el río Níger, donde difundió el cristianismo, y, especialmente, lucha contra la trata de esclavos entre las comunidades Igbos y Yorubas.

Propugnaba la defensa de la “Civilización”, de la ciencia y la tecnología y de la democracia representativa, valores indudablemente válidos y virtuosos, pero su prédica fue considerada distante de los puntos focales panafricanistas, como la defensa racial, la lucha anticolonialista y funcional a la penetración de ideas occidentales, lejana a la especial idiosincrasia africana y de sus prácticas consuetudinarias.

No obstante estas objeciones, estas redes eclesiásticas defendieron a la raza negra y a su capacidad para autogobernarse, frente a voces que propugnaban lo contrario, como fue el caso de Alexander Crummell, ministro afroamericano nacido en Nueva York, entre muchos otros. Lamentablemente, el reforzamiento del sistema colonial hizo perder el ímpetu del Panafricanismo del Africa occidental anglosajona.

Joseph Ephraim Casely Hayford nació en septiembre de 1866 en la entonces llamada Costa de Oro, colonia británica en el actual territorio de Ghana. 

Cursó sus estudios iniciales en su tierra natal y los continúo en Sierra Leona, donde conoció a Edward Blyden. En 1893 se trasladó al Reino Unido, donde se graduó de abogado. Regresó a Africa en 1897, donde se sumó a la Sociedad de Protección de los Derechos de los Aborígenes, dedicado a promover los derechos de los africanos nativos, de la que llegó a ser su Presidente en 1910. En 1920 fundó el Congreso Nacional del África Occidental Británica, movimiento que trabajó por la liberación africana de la colonización europea y en 1923 asumió la presidencia de la organización. Fue también periodista y luego editor del Gold Coast Leader, el periódico más importante de África Occidental. En 1916, fue elegido miembro del Consejo Legislativo de Costa de Oro, único organismo de funcionarios electos africanos en la colonia británica.

Entre sus libros, se destacan “Gold Coast Native Institutions” (1903) y “Etiopia Unbound” (1911), que es considerada la primera novela africana escrita en inglés.

James Beale Africanus Horton. Nació en 1835 en Sierra Leona, hijo de esclavos de la etnia Igbo. Como otros panafricanistas de Africa occidental, asistió al colegio Fourah Bay. En 1859 se  doctoró en Medicina en la Universidad de Edimburgo, Escocia. Fue reclutado como Oficial Cirujano por la Armada británica y participó en las guerras Ashanti (1863 y 1873), campañas que le sirvieron para conocer la geografía y los pueblos del continente. Tras su retiro de la milicia, se dedicó al negocio bancario y a la escritura. Como rechazo al racismo europeo, en 1868 escribió el desafiante ensayo “Vindication of the African Race”, y luego “Países y Pueblos de Africa Occidental”, en los que rechazó las opiniones prevalecientes sobre la inferioridad de la raza negra y pronosticó la liberación y la independencia de los pueblos africanos. En 1890 regresó a Freetown, donde promovió la educación y el desarrollo técnico, que entendía como esenciales para lograr el autogobierno y para el despegue económico. A tales efectos, proporcionó becas a jóvenes africanos y abrió un banco para financiar emprendimiento locales.

Por su activismo, es considerado uno de los fundadores del pensamiento nacionalista africano. No obstante, reconoció la influencia positiva que podían tener la cultura Europea y la británica en especial en el desarrollo de Africa, aspecto criticados por sus detractores, que han acusado a Horton de haber sido un leal súbdito de la corona inglesa.

Mención aparte merece el etiopeísmo. Surgió como un intento de “africanizar el cristianismo”, a efectos de adecuarla a la etnio-cultura negra. James Johnson fue su primer y máximo impulsor, y abogó por la creación de una religión cristiano-africana, pero con una liturgia propia, con clero propio e independiente. Aducía que una raza independiente necesitaba una iglesia independiente, adecuada a las peculiares necesidades africanas dadas las peculiares circunstancias africanas.

SUR DE AFRICA Otro foco angloparlante floreció en el sur africano, con muchos comunes denominadores con el Africa occidental colonizada por los británicos, pero con una evolución propia dada la especial coyuntura del extremo meridional del continente.

En sus inicios su postura era similar a las expresiones del resto del continente, pero con la instauración del infame apartheid a partir de 1948 y de su independencia en 1961, se produjeron periodos de reflexión diferenciados, si bien siempre en la coherencia de los principios panafricanistas.

John Tengo Jabavu fundó y fue editor del primer periódico de propiedad negra en 1884, llamado Imvo Zabantsundu (“Opinión Negra”) y fue cofundador del Colegio de Nativos de Sudáfrica, que prosperó hasta convertirse en la Universidad de Fort Hare.

Su hijo, Davidson Don Tengo Jabavu recibió educación en Africa en Basutolandia (hoy Lesotho), y en Europa, en la  Universidad  de Londres, donde logró la Licenciatura en Artes, en 1912. Tras pasar un periodo en los Estados Unidos, regresó a Sudáfrica en 1914 donde fue profesor en la Universidad de Fort Hare por más de treinta años. Allí fundó la Asociación de Profesores Negros de Africa del Cabo y la Asociación de Agricultores Nativos de Sudáfrica, para mejorar las prácticas agrícolas y los trabajos manuales, que había aprendido en la  Instituto Tuskegee de educación industrial de Booker T. Washington, sito en Alabama y de reconocida eficacia y reputación, que recibió el nombre de Bookerismo. En 1929 fundó Instituto Sudafricano de Relaciones Raciales y fue conferencista en las Cumbres de Jerusalén en 1928, en los Estados Unidos en 1932 e India en 1949. En 1954 la Universidad de Rodas le confirió un doctorado honoris causa. Entre sus obras literarias de destacan “El Problema Negro” (1920), “La Falacia de la Segregación” (1928) y “La Vida de John Tengo Jabavu” (1922).

John Langalibalele Dube nació en Kwazulu, Sudáfrica, en 1871. Frente a la prepotencia colonial, en 1912  fundó el Congreso Nacional Nativo de Sudáfrica (SANNC), precursor del  Congreso Nacional Africano (CNA, creado en 1923). Buscó apaciguar los ancestrales conflictos entre bantúes y zulúes, en pos de la lucha contra el colonialismo, la recuperación de tierras. A partir de  la década del 1940, su accionar se concentró en la lucha contra el apartheid y el derecho a voto de las poblaciones negras.

Al respecto, fue muy relevante la prédica del Congreso Nacional Indio (CNI) en el CNA, que fue otra manifestación de influencia y cooperación entre pensamientos periféricos. La ideología del CNI se difundía en el periódico Indian Opinion, de donde los activistas sudafricanos tomaron el lema del Satyagraha, término usado por Mahatma Gandhi y que podría interpretarse como “la fuerza del alma por la verdad”,  y que radica en la resistencia pasiva a la opresión. Cercano a Gandhi, Dube adoptó y difundió sus postulados en el seno del CNA.

Francisco Zaqueo Santiago Peregrino nació en 1853, en la colonia británica de Costa de Oro, hoy Ghana. Fue un firme defensor de los derechos de la raza negra en Estados Unidos y en el sur de África, donde editó el periódico panafricanista South African Spectator, en 1901. Como activista, desde su periódico difundió las figuras de pensamiento negro, en especial a Blyden y al Etiopeísmo, por lo que su obra es catalogada de política-teológica. De hecho, logró que se entablaran vínculos entre las instituciones cristianas africanas y la Iglesia Metodista Episcopal estadounidense. Participó en el 1er Congreso Panafricano celebrado en Londres en 1900. Su figura no ha estado exenta de críticas y sus detractores lo acusaron de fraudes, explotación laboral y de delación, si bien dichas imputaciones no fueron probadas cabalmente.

Solomon Tshekisho Plaatje nació en 1876 en el entonces Estado Libre de Orange, hoy territorio de Sudáfrica. Hijo de nativos de la etnia Barolong, cursó sus estudios en Kimberley en la Misión Luterana, de la que se convirtió en profesor. Aprendió ocho idiomas: inglés, alemán, holandés y otras cinco lenguas vernáculas. Fue intérprete durante la guerra Anglo-Boer (1899-1900) y luego fue nombrado secretario del Administrador de Asuntos Nativos, en Mafeking.

Tras la guerra, se dedicó al periodismo y en 1901 fundó el semanario Koranta ea Becoana (Periódico de los Tswana), redactado en idiomas inglés y setswana. Luego se mudó a Kimberley donde fundó otro periódico, el Tsala ea Batho (La Amiga del Pueblo).

Cuando se formó el Congreso Nacional Nativo de Sudáfrica (SANNC, luego Congreso Nacional Africano –CNA-) fue elegido su primer Secretario General. Rechazó las luchas tribales, en pos de un espíritu de unidad nacional africana y dio el ejemplo al casarse con una joven de la etnia Fingo, en una época en la que los matrimonios intertribales eran poco comunes.

Bajo su Secretaría, la SANNC emprendió una campaña contra la Ley de Tierras de 1913, que restringió el derecho de los africanos a poseer u ocupar tierras en toda la Unión Africana. En 1914 viajó al Reino Unido, encabezando una delegación encargada de apelar dicha Ley ante el gobierno británico. Ante la negativa, decidió quedarse Londres donde organizó conferencias y produjo tres libros, uno de estos “Native Life in South Africa, Before and Since the European War and the Boer Rebellion”, que fue un crudo alegato contra la Ley de Tierras. En 1920 viajó a los Estados Unidos donde se reunió con los líderes de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color. Allí editó su libro “Vida Nativa”. Luego viajó al Congo para conocer la situación en la región central de Africa. Entre sus muchos escritos, se destacan la traducción de cuatro obras de Shakespeare al idioma setswana.

En su reconocimiento, la Asociación de Escritores Africanos instituyó el Premio Sol Plaatje; además su casa y su tumba fueron declarados monumentos nacionales y hay un municipio, escuelas, calles, museos, bibliotecas y becas estudiantiles que honran su nombre.

 Solomon Tshekisho Plaatje   

Fuente: https://solplaatjemuseumandlibrary.co.za/WEFiles/Image/WEImage/solwriting-WE1a40048ec0.jpg

Desmond Mpilo Tutu nació enKlerksdorp, actual República Sudafricana, 1931. Fue unos de los más notables defensores de los derechos humanos de todos los tiempos, por lo que fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1984.  Hijo de un maestro de escuela, siguió la carrera eclesiástica y fue ordenado sacerdote anglicano en 1961. A finales de la década de los sesenta se trasladó a Londres, donde cursó estudios en el King’s College y trabajó en el Consejo Mundial de las Iglesias de 1971 a 1975. De regreso a su país, enseñó Teología, y también en Botswana, Lesotho y Suazilandia (actual Eswatini). Se convirtió en el Clérigo negro en ser nombrado deán de Johannesburgo. Como Secretario General del Consejo de Iglesias de Sudáfrica, se destacó por su activismo contra el apartheid y sus más destacados alegatos fueron compilados La intención divina (1982) y Esperanza y sufrimiento (1983).

Tras el fin del apartheid y la llegada al poder del Presidente Nelson Mandela en 1994, Tutu encabezó la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, encargada de investigar las violaciones a los Derechos Humanos cometidos durante el régimen racista blanco. Los trabajos se prolongaron por dos años y declararon más de 20.000 personas. El Informe final fue presentado por Tutu al presidente Mandela en 1998.

AFRICA FRANCOFONA La vertiente del Africa francófona tuvoepicentro en Senegal y con focos en Costa de Marfil y Madagascar. Una de sus personalidades más relevantes fue Pierre-David Boilat, quien llevó a cabo una misión similar a la de Samuel Crowther.

Había nacido en Senegal en 1814, de padre francés y madre senegalesa. Estudió en la École des Otages, Saint Louis, considerada como una escuela para moldear a los nativos para la colonización francesa. Fue uno de los primeros creoles en ser ordenado sacerdote y su labor misionera se concentró en las comunidades Wolof y Serere, que expuso en su libro “Bosquejos Senegaleses”. No obstante las críticas a su “provindecialismo” (similares a las que se hicieron a Crowther) fue un activo difusor de las costumbres senegalesas en Francia, de sus bondades, y resaltaba en antiguo esplendor de la cultura africana, a la que había que resucitar.

Mamadou Dia nació en 1910 en Senegal en el seno de una familia musulmana sufí.  Cursó estudios de posgrado en Economía en la Universidad de París. En Francia trabajó como periodista y docente. Inició su carrera política en 1947 como líder del Consejo del África Occidental Francesa. Fue Diputado en la Asamblea Nacional francesa de 1956 a 1958.

EN 1957 fundó el Partido de la Convención Africana (PCA) junto con Lamine Senghor. Un primer contrapunto con éste se produjo en 1958 cuando el presidente francés Charles de Gaulle propuso un referéndum sobre la comunidad francesa: Dia quería romper con Francia, mientras que Senghor esperaba mantener a Senegal en la comunidad.

Como parlamentario prestó su voz a la situación de los territorios de ultramar. En 1960 fue nombrado Primer Ministro, con Senghor como Presidente de la República de Senegal. Senghor era cristiano en un país mayoritariamente islámico, por lo que valoraba tener como sucesor a un musulmán íntegro y con amplios contactos. Pero sus algunas de sus posturas fueron consideradas radicales por el moderado Senghor. Dia fue acusado de planear un golpe de Estado, pero no se presentaron pruebas cabales de tales imputaciones.

Dia defendía posturas de sesgo socialista, que fueron reflejadas en su extensa obra. En ella, expresa su fe en un socialismo espiritual como fuerza motivadora del desarrollo, y creía fervientemente en la filosofía de un Islam moderno que participa activamente en el proceso de transformación de las sociedades africanas, de conformidad con las exigencias de la justicia.

Aimé Fernand David Césaire. Nació en Francia, en 1913, y es considerado un notable militante del africanismo. Su padre era maestro, quien le inculcó el amor por la cultura. Fue admitido en el prestigioso Liceo Louis le Grand, donde conoció a Lamine Senghor, con quien mantuvo una larga amistad. En 1934 cofundó junto con otros estudiantes de las Antillas, de Guayana y africanos el periódico L’étudiant noir (“El Estudiante Negro”) donde se gestó el término “Negritud”, como reacción a la opresión cultural y a las intenciones de asimilación del sistema colonial francés.

El proyecto tuvo un sesgo predominantemente cultural, imbuido de un humanismo activo, de fomento de la cultura africana y destinado a los oprimidos, como se expresa en sus obras “Cuaderno de un retorno al país natal” y “El tema del Sur en la literatura negro-americana de los Estados Unidos”. Viajó a Martinica, de donde eran originarios sus abuelos, a finales de la década de los años 30, donde vio con amargura la alienación cultural y el afán de élite local adoptar la cultura de la metrópoli colonial. Además, durante la Segunda Guerra Mundial, el representante del régimen fascista de Vichy encabezado por el Almirante Robert, se caracterizó por la opresión y el racismo, y la mayor parte de los funcionarios negros fueron cesanteados. A su vez, el bloqueo estadounidense afectó negativamente a la economía local y llevó a la miseria a la población. En 1945, Césaire se afilió al Partido Comunista Francés y fue elegido diputado de la Asamblea Nacional por Martinica.

En 1947, Césaire creó la revista “Presencia Africana” y en 1948”Antología de la Nueva Poesía Negra y Malgache, prologada por Jean-Paul Sartre, que consagró el movimiento de la Negritud.

La Primera Guerra Mundial tuvo fuerte influencia en el pensamiento panafricanista, por diversos motivos. Miles de africanos fueron enviados a morir en las trincheras europeas, con escaso reconocimiento posterior, tal como volverá a ocurrir en la Segunda Guerra. Los líderes africanos señalaron como variaba el discurso europeo cuando se trataba de reclutar respecto de cuando desaparecían los apuros bélicos, tal como señaló Lamine Senghor en ocasión de la reunión de la Liga Antiimperialista reunida en Bruselas en 1927.

La conflagración y sus diez millones de muertos, generó suspicacias sobre las bondades de la “civilización” occidental, si era merecedora de ser imitada y sobre la autoridad moral de quienes colonizaban. Al igual que los Jóvenes Turcos en Asia Menor, en 1912 surgió el movimiento de los Jóvenes Senegaleses, quienes militaban por la independencia africana y la liberación de la injerencia colonial. Por su parte, la Liga Malgache, creada en 1924, reclamó por los derechos de los pueblos de Madagascar, al igual que la Central Nacional Kikuyu en Kenia, bien en este caso contra la opresión británica.

AFRICA LUSOPARLANTE Los centros principales de difusión panafricanista lusoparlantes se dieron en Angola y Cabo Verde, donde se destacaron Paulo Arantes Braga, Mario Coelho Pinto de Andrade, Viriato Clemente da Cruz, Eduardo Chivambo Mondlane y José Fontes Pereira, abogado angoleño, fuerte detractor de la colonización portuguesa en su país. Su influencia se extendió a Guinea, donde se fundó la Liga Guineana en 1910 y en Santo Tomé y Príncipe, donde surgió la Liga de los Intereses Indígenas y en Mozambique se creó el Gremio Africano.

Mario Coelho Pinto de Andrade había nacido en 1928  en Angola. Estudió filosofía en la Universidad de Lisboa y Sociología en la Universidad de la Sorbona, en París. Como activista anticolonial, se opuso a la presencia portuguesa en su país y fue el fundador del Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA). Sus antologías Literatura Negra (1961) y La Poesía Africana de Expresión Portuguesa (1969) se centraron en tal tópico.

Viriato Clemente da Cruz fue otro poeta lusoparlante. Nació en Angola en 1928 y conoció a Mario de Andrade en París, en 1957, quien lo animó a sumarse al MPLA, del que llegó a ser su Secretario General. Murió en Pekín en 1973, donde se había exiliado por diferencias con la posterior dirigencia del MPLA.

Eduardo Chivambo Mondlane nació en 1920 en la entonces llamada África Oriental Portuguesa, hoy Mozambique. Fue Antropólogo y Doctor en Filosofía, egresado de las Universidades de Lisboa y Harvard. Hijo de un jefe tribal bantú, quiso estudiar en su tierra natal, pero las autoridades portuguesas le vetaron tal posibilidad, por lo que se trasladó a Sudáfrica, donde estudió colegios del Transvaal y luego ingresó en la Universidad de Johannesburgo, de la que fue expulsado tras la instauración del apartheid. Tales crueldades le hicieron conocer en carne propia los abusos de las autoridades coloniales. Se mudó a los Estados Unidos, donde finalmente pudo terminar sus estudios y donde contrajo matrimonio. De regreso a su tierra, se unió al Frente Liberación de Mozambique (FRELIMO), que por entonces comenzaba una guerra de guerrillas contra los portugueses. En 1962 fue nombrado Presidente del Comité Central del FRELIMO, cargo que ejerció hasta 1969, cuando murió a causa el estallido de una bomba colocada por los servicios de inteligencia coloniales.

En su obra articuló la prédica anticolonialista con la independentista y expuso los efectos perjudiciales de los cinco siglos de presencia portuguesa en su tierra. Denunció como los europeos reducían al servilismo a su gente, a la que consideraban inferior y primitiva, para imponer una mentalidad sumisa y luego explotar su fuerza laboral y sus recursos. Contra esto llamó al pueblo rehacer sus espíritu y a sumarse a la lucha por la independencia.

        Eduardo Chivambo Mondlane

        Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/dd/Eduardo_Mondlane.jpg

LAS METRÓPOLIS Como muestra del imperialismo reinante, todas tenían como puntos principales de encuentro las capitales de sus metrópolis: así los pensadores lusoparlantes convergían en Lisboa, los angloparlantes en Londres y en los Estados Unidos; y los francófonos en París. Allí fundaron periódicos, organizaron reuniones y articularon redes que terminaron teniendo contactos mucho más fluidos y regulares que los que se lograban en la misma Africa.

CONSIDERACIONES FINALES Edward W. Blyden, Henry S. Williams, Marcus M. Garvey, William E. B. Du Bois, Henry Venn, Booker T. Washington, George Padmore, Samuel A. Crowther, Joseph E. C. Hayford, James B. Africanus Horton, John T. Jabavu, Davidson D. T. Jabavu, John L. Dube, Francisco Z. S. Peregrino, Solomon T. Plaatje, Desmond M. Tutu, Mamadou Dia, Aimé F. D. Césaire, Mario C. Pinto de Andrade, Eduardo C. Mondlane fueron algunos de sus mentores.

Patrice Lumumba en el Congo, Kwame Nkrumah en Ghana, Thomas Sankara en Burkina Faso, Léopold Senghor en Senegal, Nnamdi Azikiwe en Nigeria, Julius Kambarage Nyerere en Tanzania, Nelson Mandela​ en Sudáfrica, serán algunos de sus líderes más destacados. Imposible nombrarlos a todos: Amílcar Cabral, Walter Sisulu, Cheikh Anta Diop y muchos más. Detrás de ellos, todo el pueblo africano, en el continente y en la diáspora.

Unos con la pluma y la palabra, otros como estadistas; con sus aciertos y sus errores, sus defensores y sus detractores. Pero y todos contribuirán a una de las iniciativas de liberación más impresionantes de todos los tiempos Tras una oleada independentista tras otra, todo el continente logró liberarse del yugo colonial.

Algunos analistas debaten tal proeza en términos de éxito o fracaso, en parte porque no se logró una confederación continental como pretendían algunos panafricanista, como Kwame Nkrumah y lamentan que es resultado haya sido una “balcanización” del continente.

Pero era viable tal proyecto? Lo logró América Latina? ¿Sudamérica? ¿Lo logró Europa, que lleva un proceso de integración de más de medio siglo, y del que hace no tanto se retiró uno de sus miembros más importantes como es el Reino Unido de Gran Bretaña?

Cierto es que las actuales no son las fronteras que hubieran existido de no ser por el infame colonialismo, y que la actual división política es hija de la Conferencia de Berlín de 1885, lo que resulta irritante. Pero no es descabellado pensar que hubieran existido fronteras de todas maneras. Los particularismo no son negativos per se. ¿Acaso en España los catalanes no claman por más autonomía, o por su independencia lisa y llanamente? ¿O Escocia? ¿Qué geografía no tiene particularismos? Tal situación, ¿mella en algo la solidaridad africana?

Pero aún con fronteras arbitrarias, el Africa Subsahariana ha dado un ejemplo al mundo en materia de resolución pacífica de controversias, orgullo que también comparte América Latina. Las fronteras de Europa están plagadas de esqueletos de jóvenes alemanes, franceses, ingleses, rusos, austríacos, holandeses, polacos, etc. etc. En cambio en el Africa Subsahariana las guerras interestatales han sido la excepción, nunca la regla.

En cada crisis y conflicto que ha habido siempre ha aflorado la solidaridad continental, y la Unión Africana se ha consolidado como un foro de integración política. La solución africana para los problemas africanos nunca fue un slogan o una manifestación de voluntad. Es real: muchos países africanos son aportantes regulares de contingentes para las misiones de paz de las Naciones Unidas.

Se han forjado zonas de integración en todo el continente: la Comunidad Económica del Oeste de Africa (CEDEAO-ECOWAS), la Comunidad de Africa Oriental (EAC), la Comunidad Económica de los Estados de Africa Central (CEEAC/ECCAS), el Mercado Común de Africa Oriental y Austral (COMESA), la Autoridad Intergubernamental sobre el Desarrollo (IGAD), la Comunidad de Desarrollo de Africa Austral (SADC), la Unión Aduanera de Africa Austral (SACU), entre otras, demuestran el afán de los pueblos africanos por la integración para el desarrollo.

Africa tiene problemas, indudablemente como la violencia fundamentalista, los conflictos tribales, las sequías, la inseguridad alimentaria, las hambrunas, las plagas, las pandemias, las migraciones forzadas, climáticas y sociales, por falta de empleo o de tierras fértiles para cultivar. Es innegable que hay mucho que hacer, enclaves coloniales que desterrar y un neocolonialismo que combatir. Persisten la inestabilidad política y los golpes de estado, pero detrás de estas cuestiones también deben debatirse los atrozmente asimétricos términos de intercambio impuestos por el neocolonialismo. Europa deberá pagar por los recursos africanos lo que los recursos valen, no lo que disponen París, Londres o Washington.

Africa avanza, Africa es una. Aquellos mentores del Panafricanismo pueden descansar en paz, por el enorme legado que han dejado. A ellos, nuestro recuerdo y humilde homenaje.

           Fuente: https://www.literato.es/images/49/49707cf9a38a9b8ee27e0de996121283.jpg

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Portal Alba

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