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17/10/22
Temas: Crisis
Regiones: Europa
Europa a las puertas de la desindustrialización y la ruina
Por Misión Verdad

Tras el estallido de la guerra en Ucrania, provocada por Estados Unidos y la OTAN, la mayoría de los países de la parte occidental de Europa optaron por seguir los pasos del gobierno estadounidense e impusieron medidas coercitivas sin precedentes contra Rusia. Esto les ha traído como consecuencia, en primer lugar, el empeoramiento de las relaciones ruso-europeas, ya de por sí bastante deterioradas, y también les ha traído crisis económicas y energéticas cada vez más graves.

A pesar del cuadro negativo, los gobiernos de la Unión Europea (UE) parecen no cambiar de parecer y están preparando la próxima ronda de «sanciones» contra Moscú. Ya sea que no se den cuenta o que estén siendo cómplices, sus acciones están llevando a Europa a un futuro sombrío de manera irreversible.

En lo que respecta a la crisis energética, las facturas de electricidad de las fábricas europeas han aumentado considerablemente y muchas industrias manufactureras que dependen en gran medida de la energía rusa se han paralizado. Por el lado económico, la alta inflación en el continente se ha convertido en un caldo de cultivo para huelgas de trabajadores que protestan por aumentos salariales.

Bajo la influencia de estos diversos factores, el costo de producción en Europa se ha elevado a niveles muy altos, lo que está contribuyendo a que se intensifique el proceso de desindustrialización que ya estaba puesto en marcha por las políticas neoliberales.

EMPRESAS QUE HUYEN DE ALEMANIA

Con el fin de preservar sus intereses económicos, muchas empresas poderosas que originalmente construyeron sus industrias en Europa han comenzado a «huir», prefiriendo instalarse en países con costos de producción relativamente más bajos. El fenómeno se ve muy marcado en Alemania. Por ejemplo, según un informe reciente del periódico alemán Handelsblatt reseñado por la agencia de noticias china Xinhua, Estados Unidos ha atraído a más de 60 empresas alemanas para que inviertan en el estado de Oklahoma y aumenten sus ganancias, como Lufthansa, Siemens, Aldi y Fresenius. Solo estas cuatro ampliaron recientemente sus inversiones en casi 300 millones de dólares.

El artículo de Xinhua explica que lo mismo ocurre con la industria farmacéutica y la industria automovilística. Bayer asignó 100 millones de dólares para la construcción de un centro de biotecnología en Boston y la empresa química Evonik Industries planea gastar 200 millones de dólares en un centro de producción en Indiana; Volkswagen invertirá 7 mil 100 millones de dólares en Estados Unidos hasta 2027 y BMW dijo que hará una nueva ronda de inversiones en automóviles eléctricos en Carolina del Sur.

China es otro destino que están mirando las empresas alemanas. La empresa química alemana BASF hizo una inversión de 10 mil millones de euros para la construcción de una base integrada de clase mundial en Zhanjiang. A principios del mes pasado se inauguraron las primeras plantas.

Foto aérea de la base de BASF en construcción en Zhanjiang, al sur de China (Foto: Xinhua)

En julio, el gobernador del estado alemán de Sajonia dijo al periódico Die Zeit que aislar a Rusia y poner fin a la cooperación económica con ella era peligroso para Alemania. Michael Kretschmer agregó que estaba preocupado por el impacto de las «sanciones» en la economía y la seguridad energética de Alemania, pidió «pragmatismo» en las relaciones con Moscú y demandó a la UE que impulsara las conversaciones de paz y suspendiera el ​​conflicto en Ucrania.

«Todo nuestro sistema económico está en peligro de colapsar. Si no tenemos cuidado, Alemania podría desindustrializarse», alertó.

Más de un tercio del gas natural que llega a Alemania es consumido por el sector industrial, y antes del conflicto ruso-ucraniano, Moscú suministraba más de la mitad del gas natural de Berlín. Las últimas semanas de disminución en el volumen de suministro ruso, resultado de situaciones técnicas o políticas propiciadas por Estados Unidos y la UE, han hecho que el gobierno alemán se enfrente a la realidad de que no pueden renunciar al gas ruso en el mediano plazo, a pesar de que uno de los puntos fuertes de su agenda política de los años recientes era el «ambicioso» plan de transición energética.

LOS INDUSTRIALES HACEN SONAR LAS ALARMAS EN ITALIA

En Italia, empresas del norte y centro del país hicieron sonar las alarmas por la probabilidad de una desindustrialización total de la economía debido a los precios exorbitantes del gas y la electricidad, lo que amenaza la seguridad nacional. Los presidentes de la Confederación General de la Industria Italiana (Confindustria) de las regiones de Emilia-Romaña, Lombardía, Piamonte y Véneto estiman que el sobrecoste de producción será de 36 mil millones de euros en el mejor de los escenarios, pero que incluso podría llegar a 41 mil millones de euros adicionales.

El 30 de agosto, en una reunión con los jefes de los departamentos de desarrollo económico de las cuatro regiones donde se concentra el grueso de la producción industrial del país, los presidentes de las confederaciones Annalisa Sassi, Francesco Buzzella, Marco Gay y Enrico Carraro dijeron que la situación con los precios de la energía es «extraordinaria y urgente» y que la única posibilidad de evitar un cierre total de la producción es la intervención de emergencia de la Comisión Europea.

En su informe, los presidentes de las confederaciones regionales declararon que el costo del gas y la electricidad se multiplicó por diez: de 4 mil 500 millones de euros en 2019-2022 a los 36-41 mil millones que se proyectan en 2023. Un aumento de este tipo, sin precedentes en el país europeo, conducirá a una caída dramática y hasta podría significar el cese total de la actividad industrial de Italia. El principal golpe recaerá sobre las medianas y pequeñas empresas, pero la crisis también afectará a los grandes exportadores de productos industriales al exterior.

Un mes más tarde, el grupo industrial dijo que su proyección para 2023 es que el crecimiento económico de Italia será de cero. «Nos enfrentamos a un escenario económico complejo, algo sombrío, oneroso», afirmó la directora general de Confindustria, Francesca Mariotti, al presentar las previsiones económicas de otoño del centro de estudios de la entidad.

UN NÚMERO RÉCORD DE EMPRESAS QUIEBRAN EN FRANCIA 

Casi 9 mil empresas francesas se declararon en quiebra este año, un récord absoluto en los últimos 25 años, según informó la emisora Franceinfo citando datos de Altares.

En el tercer trimestre se iniciaron 8 mil 950 procedimientos de quiebra en Francia, un 69% más que el año pasado. Según la empresa Altares, los minimercados, los restaurantes y las peluquerías fueron los más afectados. En comparación con el mismo periodo de 2021, el número de cierres de restaurantes aumentó 150% y el de salones de belleza y peluquerías 94%.

La empresa vincula esta situación con la aceleración de la inflación y el aumento de los precios de los servicios, la reducción de las medidas de apoyo estatal a las empresas, así como con el cambio parcial de los hábitos de los consumidores tras la pandemia de covid-19.

En diciembre del año pasado, antes de que arreciara el boicot contra el mercado energético ruso, la Unión de Industrias Consumidoras de Energía (UNIDEN, por sus siglas en francés) advertía que «las industrias electrointensivas situadas en Francia tendrán que complementar una gran parte de su suministro en el mercado en los próximos días, en las peores condiciones de precio posibles», con costes adicionales de hasta 2 mil millones de euros.

La UNIDEN es una asociación que representa a las industrias de gran consumo energético que operan en Francia, que abarcan los sectores alimentarios, automotriz, químicos, cemento y cal, construcción, energía, metales, papel, transporte y vidrio. Las empresas miembros de la asociación consumen 70% del consumo de electricidad y gas natural de la industria francesa.

Mientras tanto, la industria francesa de combustibles está al borde del colapso. El 30% de las gasolineras no tienen gasolina por las huelgas masivas. Los trabajadores de Total y ExxonMobil están indignados porque con el nivel actual de inflación es imposible vivir de sus salarios sin subsidios y beneficios. Las autoridades francesas están perdiendo la paciencia y amenazan a los huelguistas con la fuerza para que se dispersen y con multas de recortes salariales.

Trabajadores de Total Energies y ExxonMobil protestan frente a una refinería en Francia (Foto: EFE)

«Si vemos que los sindicatos son categóricamente reacios a entrar en una discusión, no nos quedará más remedio que utilizar las fuerzas y los medios necesarios para vaciar los almacenes y poner en marcha la refinería. Mi límite se calcula en horas, máximo días, no semanas. Es demasiado tiempo», dijo el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire.

¿CUÁNTO TIEMPO AGUANTARÁ EUROPA SIN EL PILAR ECONÓMICO DE LA INDUSTRIA?

Los casos de Alemania, Italia y Francia son solo algunas expresiones (de las más importantes, por las capacidades industriales de las tres) de lo que se ha convertido en una situación generalizada a la que se está enfrentando la Unión Europea: el proceso de desindustrialización.

El declive del potencial industrial conllevará no solo consecuencias inmediatas, como el aumento del desempleo y el descontento de los ciudadanos de a pie, que ya está presente, sino también otros riesgos, como tener que depender de otros países para obtener materiales y componentes vitales. Por ejemplo, la capacidad producción de zinc y aluminio se ha reducido hasta la mitad y las fundiciones de metales se encuentran en una fase de declive, según la Asociación Europea de Metales No Ferrosos.

De seguir así, los materiales que antes se producían en el continente con esas materias primas, como piezas de maquinarias y de aviones, ruedas, etcétera, tendrán que ser reemplazados con materiales provenientes de Asia o Estados Unidos.

Al lanzar la guerra sancionatoria, los países de la UE desencadenaron la pérdida definitiva de su soberanía. Hasta el momento en que se impusieron las sanciones ilegales, la estructura industrial europea ayudaba a que los países de ese continente mantuviesen cierta independencia en sus decisiones. Ahora las reglas serán dictadas por quién les provea los materiales y piezas sin los cuales no funcionarían los mecanismos tecnológicos con los que se sostiene la sociedad europea.

Estados Unidos ha estado concretando pasos para convertirse en ese proveedor fundamental, lo que inevitablemente reduce a la UE a un papel de subordinación lacaya frente a los intereses anglo-estadounidenses, aun cuando no le convenga.

Fuente:
Misión Verdad

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