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26/05/21
China y Taiwán en camino a una guerra a gran escala y con EE. UU. generando señales de más tensión
Por Tulio Ribeiro

En las últimas décadas con el ascenso de China como potencia económica y militar, el gigante asiático ha acelerado la idea de «una China unificada». En este escenario y con las disputas territoriales en el Mar de China y su riqueza natural como el petróleo, avanza la tensión en esta geopolítica regional.

En el transcurso de esta historia, la posibilidad de una guerra a gran escala entre China y Taiwán ha alcanzado el «punto más alto», ya que las tensiones en el Estrecho de Taiwán han alcanzado niveles peligrosos.

Frente a esta realidad, los concretos van dirigidos a factores como la fuerza militar de ambos bandos, las relaciones comerciales, la opinión pública, los hechos políticos y el apoyo de los aliados, conduciéndonos a una verdad que se acerca a una situación eminente de conflicto real, con una situación de guerra posible.

En este ámbito de ideas, confluye el territorio “rebelde” de Taiwán, considerado así por China continental y una confrontación indirecta con nación estadunidense. La China como primera potencia (considerado el concepto de diferencia en el valor de los bienes y servicios en cada país, y medido por el stock real de activos) se enfrenta en la práctica a la nación más grande con la mayor potencia militar del planeta.

Oficialmente, la nación estadounidense no tiene lazos diplomáticos formales con Taiwán, pero son su garante internacional, el más destacado e importante vendedor de armas para la isla.

Repetido en varios medios orientales, la “Academia China Cross-Strait Academy” presentó el pasado miércoles un estudio sobre las relaciones basadas en el estrecho que separa China continental de Taiwán. Una medida ante una realidad que ya llega a nuestros ojos.

La institución está dirigida por miembros del comité del Partido Comunista apoyado por la Federación Juvenil de Toda China. Específicamente, China Cross-Strait Academy tiene su sede en Hong Kong y está dirigida por Lei Xiying, miembro del comité de la Federación Juvenil de Toda China, apoyada por el Partido Comunista.

En sus consideraciones, evalúa como parámetro el nivel de riesgo de conflicto armado en el estrecho, que los investigadores estimaron en 7,21 para 2021, en una escala de menos 10 a 10.

Entre las consideraciones se encuentran las premisas de la década de 1950 para llegar a índices de riesgo comparativos. Informaron que, a principios de esta década, cuando las fuerzas nacionalistas anticomunistas dejaron el continente para huir para construir el gobierno de Taiwán, la tasa era más baja de lo que es ahora, en 6.7.

Se mantuvo por encima de 6.5 en gran parte de la década de 1970, pero cayó a 4.55 en 1978, cuando Estados Unidos estableció relaciones diplomáticas con Beijing. Durante la administración Trump, el índice superó la marca 6.

En el proceso, según el análisis, el riesgo de conflicto también fue bajo en la década de 1990, cuando el continente se embarcó en reformas económicas que atrajeron inversiones de todo el mundo, incluido Taiwán.

La preocupación se ha vuelto más latente desde 2000, cuando el Partido Democrático Progresista, inclinado a la independencia, tomó el poder en Taiwán, poniendo fin al gobierno de 55 años del amigo de Beijing, el Kuomintang.

Ante la intensificación, China ya había hecho públicas sus críticas y preocupaciones expresadas cuando el destructor de la Armada estadounidense navegó por el Estrecho de Taiwán. Los estadounidenses han escalado su destructor de misiles guiados clase Arleigh Burke, Curtis Wilbur, para «patrullar la región».

Esta colección de preocupaciones se intensificó cuando las autoridades chinas criticaron duramente la medida, advirtiendo a Estados Unidos «que no envíe señales equivocadas a elementos de la ‘independencia de Taiwán’ para evitar daños severos a las relaciones entre China y Estados Unidos».

En una estrategia para mantener la confrontación política, la administración del presidente Joe Biden dijo que su compromiso con Taiwán es «sólido como una roca» y no ha mostrado señales de retroceder.

Lo cierto es que estos capítulos tienden a secuenciar, por el poder del poder asiático, su concepto de nación unificada y la impotencia de las naciones más pequeñas de la región, algunas económicamente dependientes de una asociación prometedora con la «Gran China». Sería urgente vislumbrar algún tipo de anexión, aunque se negocie y con algún medio de compensación o intercambio en algún lugar del mundo con rivales estadunidenses.

La inercia, no tan tranquila, nos pone en el horizonte de que la tendencia actual es sumarse con cierto grado de uso de la fuerza. Un recuento que solo aprovecha la cosecha del tiempo.

Una China finalmente unida y aliada de la “hermana” Rusia, usaría y se beneficiaría con los momentos cruciales de las crisis coyunturales entre Europa y Estados Unidos. Así puede permitir vislumbrar un multilateralismo que empieza a quedarse en el pasado y el regreso de dos grandes bloques. Aún con aliados más amplios que en la época de la guerra fría.

Lo cierto es que estos capítulos tienden a secuenciar, por el poder del poder asiático, su concepto de nación unificada y la impotencia de las naciones más pequeñas de la región, algunas económicamente dependientes de una asociación prometedora con la «Gran China», algún tipo de la anexión sería urgente, incluso si se negociara y con algún medio de intercambio en algún lugar del mundo con rivales en América del Norte.

Esta dinámica podría significar un fortalecimiento económico de Rusia por la ayuda china, y otro nivel bélico para los chinos con la tecnología y el aparato de la nación de Vladimir Putin   con el sistema de misiles antiaéreos s-500 y del misil de crucero hipersónico antibuque Zircón en su etapa final de desarrollo.

A los Estados Unidos, que sigue siendo la gran potencia si consideramos el conjunto de premisas como el poder del dólar, seguiría intentando mantener una alianza con Europa, aunque cada vez más desigual, pero que suele ser fiel en tiempos de crisis a los intereses estadounidenses que en la mayoría de ellos también son suyos.

Fuente:
TeleSUR

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