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05/05/22
Cómo ejecutan la guerra mental EEUU y la OTAN

¿Cuáles son los aspectos actuales de la ciberguerra que libran Estados Unidos y los países de la OTAN contra Rusia? La propia noción de “ciber” debe entenderse en el sentido tradicional, platónico, donde “ciber” es la que manda. En consecuencia, incluso la aplicación de las modernas tecnologías de la comunicación es una cuestión de dominio y control.

El 10 de marzo de 2022 se celebró en EEUU otra conferencia jurídica del Cibercomando para debatir una serie de aspectos jurídicos y cuestiones de seguridad nacional.

Dado que la operación rusa en Ucrania ya estaba en marcha en ese momento, el jefe del Cibercomando, el general Paul Miki Nakasone, no pudo evitar mencionarlo. (Nakasone es jefe del Cibercomando de EEUU, director de la Agencia de Seguridad Nacional y jefe del Servicio Central de Seguridad). “El Mando Cibernético está vigilando la primera línea digital de las acciones rusas en Ucrania… El conflicto ruso-ucraniano aumenta la probabilidad de que las operaciones rusas en el ciberespacio tengan como objetivo los intereses de Estados Unidos y sus aliados… La situación en Ucrania ha revitalizado nuestras alianzas y ha aumentado el apetito por las operaciones conjuntas entre nuestros socios internacionales en el ciberespacio”. Esto es una admisión abierta desde la estructura de élite del Pentágono que trabaja contra Rusia. Parece que ya desde los primeros días ha habido ciertas conclusiones en Washington.

Guerra mental

El teniente general Charles Moore, adjunto de Nakasone, explicó que la combinación de operaciones de información con medidas cibernéticas podría dar a Estados Unidos una ventaja estratégica sobre futuros adversarios. “Sin duda, hemos aprendido que las operaciones de ciberataque, cuando se combinan –más bien con un enfoque de conjunto– con lo que tradicionalmente llamamos operaciones de información, son una herramienta extremadamente poderosa”. Dijo que Estados Unidos debería adoptar “una estrategia destinada a influir en las percepciones de los adversarios”.

Se trata de un nivel de información-psicológico, cognitivo o de guerra mental.

Mientras tanto, Moore afirmó que el mando dispone de las autorizaciones necesarias para llevar a cabo operaciones cotidianas destinadas a enfrentarse continuamente a los adversarios en el ciberespacio para poner al descubierto sus medidas cibernéticas y obligarles a realizar gastos. “Estamos demostrando que podemos operar en este espacio por debajo del nivel de uso de la fuerza –por debajo de lo que consideraríamos un conflicto armado– y defendernos mejor sin escalada”, dijo.

Por decirlo de otro modo, se trata del tipo de guerra híbrida al que los expertos de la OTAN han querido referirse en los últimos años, ya que una de sus características es un nivel inferior al umbral del conflicto armado tradicional.

En cuanto a las cuestiones prácticas, hay que prestar atención a la formación cibernética Locked Shields de la OTAN, que tuvo lugar del 19 al 22 de abril en el Centro de Ciberseguridad de Tallin.

Según los funcionarios, este ejercicio anual de defensa de la red en tiempo real ofrece a los participantes una oportunidad única de practicar la defensa de los sistemas informáticos civiles y militares nacionales y de las infraestructuras críticas. Se desarrollan en un entorno de alta presión, con una serie de sofisticados ciberataques que se dirigen a los equipos. Los ejercicios son una oportunidad para practicar la cooperación en caso de crisis entre unidades civiles y militares, así como entre los sectores público y privado, ya que estos responsables tácticos y estratégicos deben trabajar juntos en caso de un ciberataque a gran escala.

Mescolanza de la OTAN y transnacionales

En el escenario de este año, la ficticia nación insular de Berelia está experimentando un deterioro de la seguridad. Una serie de acontecimientos hostiles coincidieron con ciberataques coordinados contra sistemas informáticos militares y civiles clave. Además de proteger múltiples sistemas ciberfísicos, los equipos implicados practican la toma de decisiones tácticas y estratégicas, la cooperación y la subordinación en una situación de crisis en la que también tienen que tratar cuestiones judiciales y legales y responder a los desafíos de las operaciones de información. Las similitudes con Ucrania son evidentes.

Este año, más de 2,000 participantes de 32 países practicaron estas acciones. Unos 5,500 sistemas virtualizados participaron en el ejercicio, que fue sometido a más de 8,000 ataques. Además de asegurar los complejos sistemas informáticos, los equipos participantes también deben informar eficazmente de los incidentes y ocuparse de los aspectos forenses, legales, de las operaciones con los medios de comunicación y de la guerra de la información.

El ejercicio fue organizado por la OTAN en cooperación con Siemens; TalTech; Arctic Security; CR14. El Centro también reconoce los elementos únicos añadidos a Locked Shields 2022 por Microsoft Corporation, el Centro de Análisis e Intercambio de Información de Servicios Financieros (FS ISAC), SpaceIT y Fortinet. Así podemos ver que la gran industria occidental está ayudando abiertamente a la OTAN en la ciberguerra.

Debemos añadir que muchos expertos occidentales en ciberseguridad y funcionarios ucranianos han mencionado constantemente que Rusia complementaría su operación con un potente ciberataque dirigido a las infraestructuras críticas.

En general, las publicaciones de carácter militar en Estados Unidos difunden continuamente información sobre posibles nuevos ciberataques de Rusia contra infraestructuras críticas en Estados Unidos y otros países occidentales.

Por cierto, en vísperas del ejercicio, el Centro de Tallin publicó otra monografía colectiva sobre ciberseguridad, dedicada a las atribuciones de los ciberataques. Acusó a Rusia de interferir en las elecciones de Estados Unidos y de organizar ciberataques con SolarWinds en 2020.

Y el 7 de abril se lanzó en la sede de la OTAN una nueva iniciativa destinada a desarrollar tecnologías críticas y emergentes: el Acelerador de la Innovación en Defensa para el Atlántico Norte (DIANA).

Se espera que DIANA reúna al personal de defensa con las mejores y más brillantes start-ups, investigadores académicos y empresas tecnológicas de la Alianza para abordar los retos críticos de defensa y seguridad. Los innovadores que participen en los programas DIANA tendrán acceso a una red de docenas de aceleradores y centros de pruebas en más de 20 países aliados. Los dirigentes de la OTAN han acordado que la DIANA tenga una oficina regional en Europa y Norteamérica. La oficina regional europea de DIANA fue seleccionada gracias a una oferta conjunta de Estonia y el Reino Unido, y Canadá está estudiando activamente la posibilidad de acoger una oficina regional norteamericana.

Fuente:
La Gente La Primerísima

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