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23/10/21
Nigeria. ¿Hacia el ocaso del terror?
Por Guadi Calvo

Desde principios de octubre más de 13 mil personas entre combatientes de Boko Haram y sus familias, se han entregado a las autoridades. Según el gobierno, esto se produce por el incremento de las operaciones del ejército y las fuerzas de seguridad en los estados del noroeste, epicentro de las acciones terroristas del grupo rigorista. Según el Ministerio de Defensa, tras entregarse, las autoridades, incautaron armas, municiones y ganado robado, lo que deja en claro que el grupo armado se encuentra viviendo una crisis inédita y pareciera que la organización se aproxima al final tantas veces anunciado.

Mientras, otra información, que se maneja desde hace un par de semanas, y que reforzaría la posibilidad de que la insurgencia nigeriana se esté aproximando al final, dice que el emir de Estado Islámico en África Occidental, (ISWAP, por sus siglas en inglés) Abu Musab al-Barnawi, habría muerto, según lo confirmó el jefe del Estado Mayor de la Defensa, general Lucky Irabor, quien no reveló las circunstancias en que esa muerte se habría producido. Aunque ya en agosto pasado, fuentes nigerianas lo habían anunciado. Ni entonces, ni ahora la noticia ha podido ser comprobada. Tampoco Daesh global, se ha referido al respecto.

Al-Barnawi, es el hijo mayor del fundador de Boko Haram, Mohamed Yusuf, asesinado en el 2009, mientras estaba detenido en una dependencia de la policía nigeriana. La muerte de Yusuf, habilitó la ascensión de Abubakar Shekau, el mesiánico y patético líder que desde entonces y hasta su muerte, en combate contra el ISWAP en mayo pasado, llevó a Boko Haram de ser un grupo integrista que operaba solo en norte de Nigeria, a convertirse en una de las khatibas fundamentalistas más letales de África. Con atentados en las grandes ciudades, masacres en pueblos y conquista de amplias regiones, extendiéndose incluso más allá de las fronteras nacionales y operando con frecuencia en Níger, Camerún, Chad y Beni, lo que le posibilitó la creación de un califato.

Con golpes de gran repercusión en la prensa occidental, como el secuestro de las 276 alumnas de una escuela Chibok, en el Estado de Borno, al noreste del país, en abril de 2014 y de las que todavía la mayoría de ellas continúan desaparecidas. Shekau, había encontrado en el secuestro de alumnos y el posterior pagó para su liberación, una fuente de financiación para la guerra. Además de brindar seguridad a los alijos de cocaína que desde sud América llega al golfo de Guinea. Para después y por vía terrestre buscan los puertos del Mediterráneo, para cruzar a Europa, con mucha mejor suerte que los millones de desplazados que están intentando lo mismo.

La guerra de Boko Haram, desde 2009 ha provocado cerca de 60 mil muertes y entre tres y cuatro millones de desplazados internos. Las acciones terroristas se han centrado en ataques suicidas contra mercados y terminales de buses, que afectan, casi  con exclusividad, a la población civil, en los que incluso son utilizados niños y mujeres, que tras ser obligados a mezclarse entre las multitudes portado chalecos explosivos, llegado el momento, son detonados por control remoto.

El último ataque de este tipo, se produjo contra el mercado de se produjo el pasado dieciocho de octubre en el mercado en Goronyo en el norteño estado de Sokoto. Donde un grupo armado abrió fuego indiscriminadamente, dejando al menos 43 muertos y un número no especificado de heridos. En un ataque similar el día diez de octubre, habían muerto veinte personas.

Fue este tipo de acciones lo que produjo el cisma hacia el interior de Boko Haram, en 2016, lo que llevó a la conformación y confrontación armada de dos grupos: Los seguidores de Shekau, que estaban de acuerdo con los ataques indiscriminados, afectado a la población civil y el encabezados por Abu al-Barnawi, quienes querían concentrar las acciones, solo contra el ejército y las fuerzas de seguridad.

Los partidarios de al-Barnawi, terminaría creando el ISWAP, una fuerzas en la actualidad de entre tres y cinco mil hombres, según el gobierno nigeriano, que instalaron el campamento principal, en la región de la cuenca del lago del Chad, que además de su intrincada geografía de canales e islas, muchas deshabitadas y sin control estatal, desde allí se tiene acceso a las fronteras entre Nigeria, Níger, Camerún y Chad. Mientras que los seguidores de Shekau, unos 2500 hombres, permanecieron en el mítico bosque de Sambisa, lugar originario de la organización desde donde salían para dar sus golpes y a donde volvían, con pocas posibilidades de ser hallados si eran perseguidos. Manteniendo como su nombre Boko Haram o Jama’tu Ahlis Sunna Lidda’awati wal-Jihad, o JAS (Grupo comprometido con la propagación de las enseñanzas del Profeta.)

Tras la ruptura el estallido de una guerra fue inevitable, al punto que le costó la vida al mismísimo Shekau, que tras una refriega con muyahidines del ISWAP, prefirió inmolarse con un explosivo, antes de caer en manos de sus antiguos “hermanos”. Con la muerte de Shekau, el grupo original entró en un cono de oscuridad y sus acciones se comenzaron a reducción a hechos de criminalidad común, mientras al parecer más allá del ataque al mercado de Goronyo, el que no fue reconocido por ninguna organización, quienes se han mantenida en la causa rigorista, están incrementado sus acciones golpeando de manera constante a poblaciones civiles, al parecer intentado presionar al gobierno para que cese con su persecución. Mientras un tercer brazo de los hombres de Shekau, han decidido desertar y entregarse a las autoridades, negociando seguridad por información.

Desde 2016, la organización de al-Barnawi, se había concentrado en atacar tropas regulares, abandonando los atentados contra la población civil. Mejor organizados el ISWAP, se cree tienen una cadena de mandos que posiblemente le permitirá una sobrevivencia, aunque en estos casos en que desaparece el líder, de confirmarse finalmente la muerte de al-Barnawi, la incógnita se centra en si las fuentes de financiación, generalmente provenientes de las monarquías wahabitas del Golfo, confían en un nuevo mando.

Destino de una pesadilla.

Según la inteligencia nigeriana, Abu Musab al-Barnawi, habría nacido en 1994 y su verdadero nombre sería Habib Yusuf, hijo mayor de Mohammed Yusuf, el fundador de Boko Haram.

Abu Masud, con quince años y tras la muerte de su padre, se habría incorporado a la organización. Su primera aparición pública se produjo en una grabación de 2015, como portavoz de Boko Haram, donde reclamado a nombre de la organización la autoría de la masacre de Baga. Una aldea del estado de Borno, atacada por Boko Haram, entre el tres y siete de enero de 2015, cuando el mundo se consternó por el ataque de los hermanos Kouachi, contra los dibujantes de Charlie Hebdo, más de dos mil campesino fueron asesinados por los milicianos de Shekau, su sembradíos incendiados y sus viviendas destruidas. (Ver Nigeria, la consagración del mal.)

Al-Barnawi, con solo veintidós años, consiguió en 2016, el respaldo de Abu Bakr al-Bagahdadi, líder y fundador del Daesh, para quedarse con el liderazgo de la organización, desplazando a Shekau, que si bien el año anterior, había realizado su juramento de lealtad o Bayat, al autoproclamado Califa Ibrahim (al-Bagahdadi) la umma (asamblea) del Daesh global, no confiaba en el extravagante emir africano, dando su apoyo al joven al-Barnawi, conociéndose desde entonces a la organización como Estado Islámico en África Occidental.

De confirmarse la muerte de al-Barnawi, Daesh, que se encuentra en un momento de gran expiación en el continente africano, llegando a establecer nuevas filiales en Mozambique, Burundi y República Democrática del Congo (RDC), habría perdido en pocas semanas tres altos jefes. En septiembre pasado tropas francesas eliminaron a Adnan Abu al-Walid al-Saharaui (Ver: Francia “neutraliza” a otro emir) en el norte de Mali a lo que le hay que sumar la inédita rendición de Abu Hamza al-Qadi, emir de la Wilāyat Sinaí (Provincia del Sinaí) el capítulo egipcio del Daesh, quien se rindió a efectivos egipcios el pasado 19 de septiembre (Ver: La rendición del Emir).

Si bien no se conoce quienes reemplazaran orgánicamente tanto a Shekau, como a al-Barnawi, algunos expertos creen que dado que la fractura de la organización madre (Boko Haram), se produjo a partir del odio mutuo de sus dos líderes, la desaparición de ambos podría allanar las dificultades para dar lugar a una nueva estructura que contenga a los dos grupos. A lo que se le suman las operaciones cada vez más efectivas del ejército nigeriano que se encuentra trabajando con otros ejércitos de la región.

Mientras que para el presidente nigeriano Muhammadu Buhari, quien llegó al gobierno en el 2015, y a pesar de que claramente no ha cumplido fue reelecto en 2019, con la promesa de aniquilar la insurgencia, se entusiasma a la hora de confirmar las bajas producidas a los terrorista. El presidente ha comunicado recientemente, que las fuerzas de seguridad están logrando avances contra los insurgentes en el noreste y también contra los delincuentes comunes que llevaron a cabo secuestros masivos contra escolares en el noroeste del país, habiendo matado a cientos de ellos. También informó que el pasado lunes por la noche, tropas regulares en una operación conjunta con Camerún, habrían eliminado a cuatro hombres de ISWAP, cuando atacaron una base en Borno.

Tanto Boko Haram, como el ISWAP, saben que están viviendo un ocaso y que su oportunidad es unirse para tener la posibilidad de un nuevo “amanecer”.

Fuente:
Línea Internacional
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