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04/01/23
Ucrania, Biden, Merkel y Putin
Por Vladimir Acosta

La guerra que hoy lleva a cabo Estados Unidos (EU) contra Rusia por intermedio de Ucrania, de la Otan y de la Unión europea y que cumple ya 10 meses sin que se perfilen claras perspectivas sobre sus resultados, sigue estando en el centro de la geopolítica mundial actual, dominada por las mentiras diarias y los silencios cómplices de los grandes medios occidentales. Se trata pues de un tema que nos afecta a todos y que necesitamos conocer bien porque su cercana conversión en una guerra nuclear provocada por EU no deja de ser una amenaza real en la que el senil pero prepotente presidente yankee, que cree que el dominio de su país sobre el mundo es el mismo de ayer y que será eterno, viene insistiendo últimamente con frecuencia.

Pero justo en semanas recientes se han ido colando al fin en esos grandes medios mentirosos algunas informaciones serias que empiezan a intentar quebrar en parte su total monopolio mediático y su bloqueo absoluto al conocimiento de todo lo que ayude a entender los verdaderos orígenes, causas y objetivos de esa guerra, empezando por el papel protagónico de EU en ella y el indigno servilismo de los principales líderes europeos.

De esos artículos y declaraciones recientes quiero detenerme en una que me parece clave por la significación de quien declara. Hace 2 semanas la ex canciller alemana Angela Merkel dio al medio alemán Der Spiegel unas importantes declaraciones relativas a la actual guerra de Ucrania revelando verdades sobre los responsables de esa guerra; verdades ya denunciadas, pero hasta ahora ocultas o silenciadas por EU, la Otan y los citados líderes europeos. Cierto que ya se habían producido denuncias bien sostenidas tanto en EU como en Europa apuntando en esa dirección, pero el que esta declaración provenga de una protagonista central de la política europea de las 4 últimas décadas como es la Merkel y que ella misma se haya detenido no solo a hacer afirmaciones contundentes sino a explicarlas con lujo de detalles le dan un peso especial.

Pero como vivimos en un mundo sin memoria, creo útil dar primero una rápida mirada a la Merkel como gobernante y a su importante papel en la política europea de estas 2 últimas décadas de dominio de EU y sus intereses.  Hija de pastor luterano, la Merkel se crio en la mitad oriental de la entonces dividida Alemania, se hizo notar como joven científica y al unificarse el país se inició en la política, en la que pronto destacó. Fue ministra en los gobiernos de Helmut Kohl y de Gerhard Schröder. Promovió la alianza de la Unión demócrata cristiana de Alemania, la CDU, de la que era líder, y la Unión social cristiana de Baviera, la CSU, como su estrecha aliada y hermana, e hizo coalición de ambas con otros partidos, logrando ser electa canciller y mantenerse en el poder desde 2005 hasta 2019.

Evolucionó de la derecha a la centro-derecha, logró ser 4 veces canciller, obtuvo reconocimiento europeo y cultivó una amistosa y productiva relación con Rusia. Así, salvo por la definición negativa que hizo de ella Berlusconi, la evaluación general de la Merkel como gobernante fue políticamente positiva porque su conducta equilibrada en este campo parecía distinta a la de los actuales gobernantes y políticos europeos. Pero su reciente declaración a Der Spiegel revela en la Merkel otra cara oculta, similar a la pública de estos: la de cómplice hipócrita y servil de EU.

En fin, ¿qué dicen sus declaraciones? La Merkel le confiesa a Der Spiegel que ella, canciller alemana en 2014 -2015, garante con Francia de la validez de los acuerdos de Minsk, firmados en esos años para garantizar la paz entre Ucrania y Rusia, sabía desde 2014, por haber participado en ellos, que esos acuerdos eran una farsa y una trampa de EU y de los países europeos que le sirvieron de garantes, para engañar otra vez a Rusia, dando así tiempo a que EU, amo de Ucrania a raíz del golpe de estado de 2014, armara a esta hasta tenerla lista  para que atacara por sorpresa a Rusia. Por cierto, ya Porochenko, también al tanto de todo por haber precedido a Zelensky en la presidencia de Ucrania, había dicho lo mismo antes, pero sin que a nadie pareciera eso importarle. La Merkel, cómplice y más importante, se lo guardó hasta ahora.

Pero es que la Merkel, en una suerte de tardía confesión cristiana con su prensa, añade mucho más. Le dice a Der Spiegel (el cual seguramente lo sabía) que los países de la Otan, igual que su líder EU, sabían por supuesto que Minsk era una farsa. De modo que engañaron de nuevo por completo a Rusia, la cual, por creer en la validez de esos falsos acuerdos, perdió 8 años defendiéndolos, conversando con EU y con Alemania y Francia, sus otros garantes, y esperando por su aplicación. Mientras tanto, EU y la Otan armaban a Ucrania, que empezaba a bombardear a diario las regiones del Donbass matando a miles de ucranianos rusos, lo que se incrementó con la presidencia de Zelensky sin que Rusia se atreviera a intervenir hasta el pasado febrero al darse al fin cuenta del engaño y de que Ucrania, fiel a EU, preparaba un nuevo y más letal ataque.

La revelación tardía de estas verdades suscita como siempre una inevitable pregunta. ¿Para qué sirven? En lo político de nada porque el mal suele estar hecho. En lo de Ucrania la propaganda de los medios ha convencido a casi medio mundo de que la agresiva y criminal es Rusia mientras EU y su servil Europa defienden como siempre la libertad y la democracia armando a ese angelical país que es Ucrania. Pero en realidad, si esas verdades son demasiado tardías para afectar el problema a que se refieren, sirven solo a los historiadores para revisar y clarificar la historia. Pero si se producen cuando aún la lucha no se ha definido, como sucede en este caso, pueden ayudar a cambiar relaciones y participación y para abrir posibilidades de cambiar la valoración de los temas y hasta lograr un resultado diferente.

En este caso las declaraciones de la Merkel solo sirven para afectar la visión tenida de ella misma y también para afectar la que se tiene de Putin. Ella queda como hipócrita cómplice de EU para engañar a una Rusia con la que tenía relación amistosa que EU quería romper a toda costa. En el caso de Putin, al que amigos y enemigos han tenido por político sagaz, desconfiado y previsivo y hasta por verdadero estratega, resulta que, a partir del inicio de su operación militar contra Ucrania en febrero, ese ha sido su comportamiento político y militar pese a inevitables errores. Pero en su conducta anterior y relación previa con Europa y EU, Putin queda seriamente dañado por su ingenuidad y terca confianza en ambos, cuyo resultado fue quedar como responsable de la guerra contra Ucrania a que EU lo forzó.

Pero Putin ha vuelto a revelar en estos días su talla política y su capacidad de superar errores. Reconoció su comportamiento ingenuo en los años en que intentó que Rusia fuera reconocida como aliada y amiga, parte integral de Europa y Occidente sobre la base de relaciones de igualdad y respeto mutuo. Eso no es posible con EU, cuyo objetivo es imponer a los otros un dominio que solo puede mantener mediante la guerra mientras habla de respeto a reglas que su gobierno impone y modifica en función de su interés: mantener un dominio mundial que ya pasó porque el mundo multipolar de hoy no está dispuesto a seguir soportándolo. Y puso en su sitio la amenaza de Biden de continuar armando al gobierno neonazi de Ucrania hasta que venza en el campo de batalla, diciéndole que los misiles Patriot que entregará a Ucrania para atacar a Rusia son inferiores a los modernos y potentes misiles rusos y que Rusia los destruirá. Y no habrá victoria ucraniana en el campo de batalla. Ese es el lenguaje que entiende EU y esa es la respuesta rusa. Y habrá que ver qué pasa.

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Etiquetas: engaño | Europa | Merkel | Milk | Putin | Rusia | Ucrania

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