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02/07/21
Un contundente mensaje del Kremlin a Europa y el mundo
Por Misión Verdad

La lupa geopolítica se posó sobre el Mar Negro en los últimos días debido a las acciones de provocación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra Rusia.

Este y otros eventos, como la reciente Cumbre del G7, muestran claras señales sobre la arcaica postura que mantendrán los países occidentales en contra de las potencias de la región euroasiática: Rusia y China.

En respuesta al entramado global, se publicaron dos importantes artículos bajo la pluma del presidente ruso Vladimir Putin y el canciller Serguéi Lavrov, cuyas ideas centrales se fijan bajo las intenciones de su gobierno en impulsar las relaciones de cooperación equitativa con Europa, haciendo énfasis en el respeto a la soberanía.

Así como el presidente Putin resaltó que «simplemente no podemos permitirnos llevar la carga de malentendidos, quejas, conflictos y errores pasados»; Lavrov aclaró, una vez más, que permanecen abiertos al diálogo honesto en el marco del respeto del Derecho Internacional.

«Estar abiertos, a pesar del pasado» por Vladimir Putin

Este artículo fue publicado para el periódico semanal alemán Die Zeit el pasado 22 de junio, día de conmemoración del 80º aniversario de la Gran Guerra Patria.

Luego de realizar un repaso histórico sobre la guerra contra la Alemania nazi, el presidente Putin rememora el sentido de esa hazaña soviética, ya que el Ejército Rojo no solo defendió la independencia y la dignidad de su nación, sino que también salvaron a Europa y al resto del mundo de la esclavitud.

Siguiendo la línea histórica, el mandatario ruso explica que después de estallar la guerra mundial, Europa restauró la confianza y la entonces Unión Soviética logró la reconciliación histórica con la Alemania unida, hito que se plasmó con el «acuerdo del siglo» de 1970, que si bien lo fundamental era la preservación de la paz internacional también acordaron en lo consecuente el apoyo estratégico en el suministro de gas natural a Europa.

Esto alzó el pilar de las alianzas entre ambos ejes, que desde el punto de vista geográfico solo por su cercanía a cualquier acuerdo, y en especial los de índole energética, son fundamentales para la estabilidad de la región.

Los gasoductos Nord Stream y su versión ampliada, Nord Stream 2, que une a Rusia con Europa a través del Mar Báltico, son elementos cruciales de esa interdependencia constructiva que menciona Putin en su escrito. Las ventajas por costos de transporte para el suministro de gas de Rusia a Europa son enormes, la vasta red de oleoductos y la infraestructura no es poca cosa.

Así, Rusia ha sido durante mucho tiempo la fuente y el proveedor dominante de gas natural para el mercado masivo de Europa. Según Gazprom, principal empresa gasífera de Rusia, en 2019 se suministró un total de 198,97 mil millones de metros cúbicos de gas a países europeos, equivalente a un 77% de las exportaciones a Europa Occidental y a Turquía, y el resto, a la Europa central.

Por otro lado, Putin abarcó los temas de seguridad y cooperación, evocando que Rusia ha mantenido la lógica de la construcción de una «Gran Europa unida por valores e intereses comunes». Sin embargo, hace hincapié en que la expansión de la OTAN era en sí misma la «reliquia de la Guerra Fría», pues dibujaba aún más las líneas divisorias de ese continente y creaba la desconfianza mutua.

Basado en eso, asoma el contexto de Ucrania como ejemplo de la política agresiva, indicando que Europa apoyó activamente el golpe armado inconstitucional en Ucrania. Pero más allá de eso, países europeos miembros de la OTAN refuerzan esa política agresiva en la actualidad, puesto que hace días un buque de guerra británico navegó por aguas nacionales rusas.

En respuesta a ese hecho y sin máscaras, el primer ministro británico Boris Johnson alegó que no reconoce la anexión de Crimea a Rusia y que para ellos esas son aguas ucranianas, generando notorias tensiones en la península de Crimea.

En tiempos como este, con Rusia y China como países líderes en la promoción de las relaciones internacionales enmarcadas en el respeto a la soberanía y en la cooperación equitativa entre las naciones, la postura geopolítica de conflicto permanente de Europa junto a Estados Unidos se encuentra en el foso de la decadencia. Ante eso, la respuesta del presidente ruso fue precisa:

Estamos perdiendo las tremendas oportunidades que ofrece la cooperación, lo que es más importante ahora que todos nos enfrentamos a desafíos comunes, como la pandemia y sus nefastas consecuencias sociales y económicas.

Title Text: El presidente ruso Vladimir Putin mantiene su llamado a la cooperación y respeto mutuo con países europeos Créditos: EFE

«Derecho, Derechos y Reglas» por Serguéi Lavrov

En complemento con el enfático artículo del presidente Putin, en el portal web del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Federación de Rusia se publicó el 28 de junio un artículo bajo la autoría del canciller ruso Serguéi Lavrov, en el que detalla la arena geopolítica actual y el rol de Rusia ante los pormenores europeos y estadounidenses.

En principio, destaca una serie de eventos que se cruzaron previo a la reciente reunión bilateral entre el presidente ruso y su homólogo estadounidense, Joe Biden, a saber en su orden cronológico:

  1. La Cumbre del G7 celebrada en Reino Unido.
  2. La Cumbre OTAN celebrada en Bruselas.
  3. Reunión de Biden con el presidente del Consejo Europeo y la presidenta de la Comisión Europea.

Al evocar estos datos, Lavrov sostiene que esos encuentros se pautaron para hacer ver la unidad europea y la voluntad para que otros países, como Rusia y China, ingresen al carril que impone Occidente para transitar en los asuntos internacionales.

De este argumento, el diplomático ruso parte a explicar que el producto que resultó de esas reuniones se basa en el impulso de la idea del «orden mundial basado en las reglas», es decir, en las reglas de ese pequeño grupo de países que se deslindan de lo emanado en los principios universales del Derecho Internacional.

En cuanto a reglas se refiere, Lavrov despliega una pormenorizada descripción sobre el uso de Occidente de las mismas:

  • Occidente no explica sus «normas» porque evitan responder para qué son necesarias. Parte de las artimañas deshonestas para contener a los que ellos consideran rivales.
  • Las «reglas occidentales» son poco concretas, y cualquiera es susceptible de ser castigado si no las sigue. Todo esto por encima del Derecho Internacional, algo que es consensuado entre todos los Estados.
  • En resumen, mientras menos concretas sean las reglas, más libertad para el ultraje.

Esta imposición de reglas trae a colación aquel discurso de Biden en enero 2020, cuando presentaba el plan de llevar a cabo una Cumbre por la Democracia Mundial con el propósito, según él, de «enfrentar honestamente el desafío de las naciones que están retrocediendo y forjar una agenda común para abordar las amenazas a nuestros valores comunes». Por aquí va el «renovado» sendero en política exterior de esta nueva administración perfumada con las tácticas de Obama.

Ahora, volviendo a las cumbres internacionales que mencionó Lavrov, éstas envían un mensaje entre líneas, o no tanto, y es que la nueva administración estadounidense marcó una nueva pauta geopolítica, y se trata del retorno de Estados Unidos a Europa. Con esto, hace mención a la nueva Carta del Atlántico adaptada a los retos del siglo XXI, suscrita por Biden y el premier británico, Boris Johnson.

La carta, sin mencionar a la ONU pero sí a la OTAN como su plataforma «multilateral», plantea una serie de acciones para expandir sus reglas al mundo usando la carta de la «democracia». Para Lavrov, eso está hecho para legitimar un nuevo «orden basado en las reglas».

En la Cumbre del G7, Biden y otras autoridades occidentales emitieron una declaración de confrontación sobre el comportamiento de los gobiernos ruso y chino, denunciando a China por la supuesta represión interna y criticando a Rusia por las armas cibernéticas.

La Embajada de China en Londres dio respuesta a estos alegatos: «Los días en que las decisiones globales eran dictadas por un pequeño grupo de países han quedado atrás». Y Lavrov en su artículo también contesta:

  • Los países de Occidente son totalitarios en las relaciones internacionales, pues su postura es imperial y neocolonial. Continúan proclamando un derecho inexistente sobre la injerencia en los asuntos internos de otros Estados.
  • Lavrov hace un llamado a que estos países renuncien a la actitud altanera y propone que se sumen a cooperar sobre la base del Derecho Internacional y no de las «reglas».
  • El «único centro legítimo de toma de decisiones» no ayudará a arreglar problemas reales.

Luego, en la Cumbre OTAN, el comunicado publicado con más de 70 puntos expuestos dirige el ataque sobre Rusia como amenaza, y China como desafío sistémico. En uno de sus puntos señalan: «Hacemos un llamado a Rusia para que revierta su desarrollo militar y deje de restringir la navegación en partes del Mar Negro».

Aunado a todo el recuento hecho, el canciller ruso hace la pregunta: ¿Qué sistema de gobierno es el más eficaz para prevenir y eliminar la amenazas que no tienen fronteras y afectan a todas las personas, independientemente de dónde vivan? Cuya réplica es clara y real: la formación de un mundo multipolar que incluye el respeto de igualdad soberana de los Estados, la no injerencia en sus asuntos internos, el arreglo pacífico de disputas, el reconocimiento del derecho de los pueblos a determinar su destino.

Esta noción es clave para mantener la paz y una equilibrada correlación de fuerzas en el escenario global. Lavrov hizo una magistral crítica al sistema de reglas de Occidente que son ajenas a la ley internacional, y en concomitancia eleva la propuesta rusa de realmente democratizar las relaciones internacionales y establecer las realidades de un orden mundial policéntrico, sumando a eso una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, para el canciller ruso la instancia garante de la paz en el mundo, debido a que debe mermar la sobrerrepresentación anómala de Occidente en este organismo fundamental de las Naciones Unidas.

Habida cuenta de los grandes problemas y desafíos presentes y por venir, movilizar los esfuerzos para la solución de éstos es fundamental en esta era; así lo entienden Rusia y China, cuyos roles en las relaciones internacionales son constructivos. El viraje hacia nuevas formas en el relacionamiento entre Estados está cada vez más cerca, las rancias políticas de excepcionalismo, confrontación e injerencia por parte de Occidente quedarán en el abismo.

El canciller Lavrov asegura que Rusia siempre permanecerá abierta a un diálogo honesto con cada Estado que mantenga la voluntad y disposición de mantener el equilibrio de intereses en el marco del Derecho Internacional.

«Éstas son nuestras reglas», concluye el canciller.

Fuente:
Misión Verdad

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