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10/08/21
Neocolonialismo y redespliegue imperialista en Nuestra América
Por Fernando Esteche

Por estos días en una publicitada gira por el Cono Sur de su Patio Trasero, los principales actores de la pretensión de subordinación política en Nuestra América de parte del Departamento de Estado norteamericano, se reunieron con las dirigencias políticas de Argentina y Brasil.

Con gestos que lejos de la adustez diplomática se parecieron más a genuflexión sobreactuada, Jacob “Jake” Sullivan (principal asesor de seguridad para el hemisferio occidental del presidente Biden y jefe de la comitiva yanqui) fue recibido por los mandatarios del Cono Sur y fue visitado en sus guaridas locales (Las Embajadas) por congresistas.

Lo que pueda haber avanzado Sullivan y su grupo en Brasil no sólo es previsible, sino que tiene la precariedad propia del capítulo final del bolsonarismo.  Se trata de una maniobra anticipatoria del soft-power globalista demócrata articulando con un poder carioca caracterizado por su grosería, y moldeado por el supremacismo trumpista; un poder que quedó fuera de época.

Del capítulo Argentina de esta visita y de cómo se desanden los próximos pasos de la diplomacia de los Fernández podremos ver el impacto de la misma y la posibilidad o no de una diplomacia autónoma no subordinada en la región.

Los planteamientos publicados de lo que vinieron a decir los norteamericanos a nuestros dirigentes no fueron distintos de las peroratas con que Trump buscaba alianzas; la disputa tecnológica, de inversiones y comercial con China; la preocupación por los ciberataques rusos; y la preocupación por las situaciones de Venezuela, Cuba y Nicaragua, principales cabezas de playa hoy del redespliegue imperialista en nuestra región.

Las posiciones claras y firmes respecto a los ataques que sufren Venezuela, Cuba y Nicaragua darán cuenta de una política autónoma o subordinada.

Lo que vienen a hacer lo han escrito en su principal documento de prospectiva estratégica «Orientación Estratégica de Seguridad Nacional Provisional (iNSS)” donde indican qué están pensando los mandos militares, el Pentágono, la comunidad de inteligencia y el presidente Joe Biden para reconstruir el espacio perdido por los Estados Unidos ante un mundo que cada día transita hacia relaciones de nuevo tipo caracterizadas por la multipolaridad. El documento dice; “Este momento es un punto de inflexión. Estamos en medio de un debate fundamental sobre la dirección futura de nuestro mundo. Para prevalecer, debemos demostrar que las democracias aún pueden ofrecer resultados a nuestro pueblo. No sucederá por accidente, tenemos que defender nuestra democracia, fortalecerla y renovarla. Eso significa reconstruir mejor nuestras bases económicas. Recuperando nuestro lugar en las instituciones internacionales. Levantando nuestros valores en casa y hablando para defenderlos en todo el mundo. Modernizando nuestras capacidades militares mientras lideramos con diplomacia. Revitalizando la red de alianzas de Estados Unidos y las asociaciones que han hecho que el mundo sea más seguro para todos nuestros pueblos”.

Hay todavía quienes piensan que Biden es Perón, antes pensaron que Trump era Perón, la verdad es que Perón no era presidente norteamericano y que en su mente lejos del injerencismo y los bombardeos a otros pueblos estaban la Tercera Posición y el ABC como eje Sur para fortalecer el regionalismo autónomo nuestroamericano.

Se piensa en Perón o en Braden. Aquellos que no logren entender la etapa como de una contraofensiva imperialista serán incapaces de ver en estas visitas ofensivas a los Braden del Siglo XXI, a los Canning, a los Thomton.

La delegación estadounidense fue encabezada por el propio asesor del Consejo de Seguridad Nacional, Jake Sullivan (que ya fuera parte del equipo de Obama), junto al director para el Hemisferio Occidental –del Consejo de Seguridad Nacional- Juan González- quien había estado comiendo asado en el fondo de la casa de Sergio Massa (el presidente de la Cámara de diputados argentina y candidato a presidente en un par de años);  y se completó con el director de Tecnología y Seguridad Nacional, Tarun Chhabra, y el responsable de ciberseguridad, Amit Mital.

La nueva visita de personeros estadounidenses se da en el marco de nuevas donaciones de dosis de vacunas por parte del gobierno norteamericano, se trata de vacunas que los propios estadounidenses no hacen a tiempo a ofrecer a su población y que tienen limitada durabilidad, es una suerte de diplomacia de las vacunas por vencer. El gesto es útil para el infructuoso intento de contrarrestar el avance chino y ruso en ese sentido y lograr que las conversaciones de aprietes comiencen con un agradecimiento de los anfitriones a tan incómodos e impuestos huéspedes.

A Biden le inquietó la esquizofrenia de la política exterior argentina y ante la renuncia de nuestro país al Grupo de Lima (aquella asociación de países nucleados para construir consenso a los ataques al gobierno del presidente Maduro de Venezuela), la Casa Blanca pretende contener lo que supone la ofensiva china en Argentina – que cree se da a través de las vacunas, el swap de 18.500 millones de dólares y su intención de controlar la Hidrovía-, lo mismo que la creciente presencia rusa; por ello desata una ofensiva diplomática y de disuasión que se traduce en una cantidad obscena de visitas de popes yanquis a nuestro país que desfilan con sus diatribas anti sino-rusas y se deshacen en promesas de apoyos y ayudas.

Entre los primeros visitantes estuvo el mismísimo Alte. Craig Faller, Jefe del Comando Sur, en el mes de abril. Lloyd Austin, Secretario de Defensa de Biden sostiene la idea de que “el ejército estadounidense no está destinado a mantenerse apartado, sino a reforzar la diplomacia estadounidense y promover una política exterior que emplee todos los instrumentos de nuestro poder nacional”. 

También en estas visitas prometen ayuda frente a las negociaciones con el FMI respecto de la fraudulenta e impagable deuda externa que el Organismo Multilateral ofreció a la Argentina desendeudada para sostener la campaña electoral del macrismo y que sirvió para asegurar los retiros de desempleo de los funcionarios que dejaron de ser gobierno a través de la fuga de divisas.

Entre las preocupaciones que expresaron los norteamericanos se advirtió que entienden el autonomismo diplomático como peligroso y proclive a terminar acordando con los chinos y los rusos, las dos principales hipótesis de conflicto formales que hoy figuran en los papeles de trabajo del Pentágono y del Departamento de Estado.

El anuncio hecho en Lima del flamante canciller peruano Héctor Béjar Rivera de abandonar el Grupo Lima pareciera sintonizar con las reflexiones que desde Chapultepec hiciera el presidente López Obrador respecto de la necesidad de afianzar la CELAC y en sintonía con las declaraciones del presidente Fernández respecto “que la OEA no fuera un lugar de encuentro para América Latina” y que es un “escuadrón” ideado para atacar gobiernos populares, afirmando que “tal como está, no sirve”.

La cuestión ahora es actuar en consecuencia, pero entre el analista y el estadista, en estos lares suele haber un abismo.

Pertenezco a la generación que vio a un presidente decirles a los yanquis, “yanquis de mierda váyanse a su casa”, el mismo que les dijo “¡el ALCA, al carajo!”, que pude ver un presidente boliviano expulsando no sólo al embajador injerencista sino a todo el andamiaje de USAID. Soy de los que sabemos que se puede ser antiimperialista, que no se trata de ilusiones vanas. Cuando vemos las poses genuflexas frente a estas visitas, sabiendo que no son estratagemas…duele y los desnuda.

Les falta historicismo si no entienden lo que ya dijera Bolívar, repitiera Chávez y sabemos todos; “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”.

Fuente:
PIA Global

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