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26/06/21
Regiones: Argentina
Una cuestión de Soberanía Nacional: el Río Paraná y sus puertos
Por Elsa M. Bruzzone

Hay sectores de la economía que nunca deberían estar en manos privadas, y menos extranjeras, porque ello provoca la pérdida del desarrollo y crecimiento nacional. Una y otra vez se ha invocado y se invoca que las inversiones extranjeras son fundamentales para solucionar los problemas que el país padece. Es una falacia porque el resultado final es la desnacionalización de la economía, y esto constituye un hecho gravísimo en todas las áreas.

“Tengamos  todos presente  que los  grandes hechos,  así  como  la grandeza de los pueblos,  no  fueron nunca  consecuencia  de  milagros,  fueron  siempre obras  de  perseverancia,  de  moral,  de  seriedad,  de  estudio,  de  trabajo  y  también  de  sacrificios.”

GENERAL  MANUEL  N.  SAVIO

“Históricamente  todos  los  gobiernos  han  tenido  a  su  alcance,  en  mayor  o  menor  medida,  los  instrumentos  que  le  hubieran permitido  elegir  entre  una  gama  de  opciones.  Lo  que  ha  faltado  ha  sido  la  voluntad  política  de  utilizarlos  al  servicio  de  la  liberación  nacional  y  en  beneficio  de  las  mayorías  populares”.

PLAN  TRIENAL  NACIONAL  (1974  –   1977)

ANTECEDENTES

La realidad  económica  argentina muestra  un  proceso  de concentración  y  extranjerización  que  no  se  ha detenido.  El mismo  fue  alentado  por  la  ausencia  del  Estado  en  el  manejo  del  impacto  causado  por  el  nuevo  modelo   impuesto  desde  1976.  ¿Cómo  se  llegó  a  ello?  Para  entender  este  proceso  debemos  retroceder a los  primeros  años  de  la década  de  1970  cuando  el   sistema capitalista  mundial  entró  en  crisis  por  los  altos  precios  del  petróleo, la  derrota  norteamericana  en  Vietnam, los escándalos  políticos  que  sacudieron  al  gobierno  de Richard  Nixon,   el  atraso en el desarrollo de proyectiles misilísticos intercontinentales con relación a los disponibles por su enemigo ideológico, la URSS,  y  un caos económico que parecía incontrolable por sus desmesurados gastos militares.   Ante este panorama peligroso un grupo de dirigentes de los EE  UU, liderados por Nelson Rockefeller y compuesto por las cabezas directivas de las principales empresas transnacionales de ese  país,  establecieron contactos con sus similares europeos  y los de Japón y organizaron lo  que  se  conoció  con  el  nombre   de “Comisión Trilateral”. Como explicitó el entonces asesor de seguridad de la  Casa Blanca  Zbigniew  Brzezinski, en su libro “Between Two Ages” (“La  Era Tecnotrónica” en la edición al castellano), la misión de esta Comisión era la de reorganizar la política, la economía y la defensa del llamado “Mundo Occidental” de manera tal de reasumir un liderazgo depreciado y salvar la crisis. En lo económico estableció lo que se llamó economía de mercado neo – liberal globalizada, organizó la producción y explotación de los recursos naturales a escala mundial independientemente de las fronteras políticas, y determinó roles de producción a cada protagonista  teniendo como únicos elementos de juicio las ventajas en clima, recursos disponibles y mano de obra barata, así como las posibilidades de transporte y comercialización.  El resultado de la estrategia de la Comisión  Trilateral dio rápidos resultados. En lo económico se acentuó y afirmó el sistema empresarial transnacional y se fueron derribando las barreras nacionales para organizar  la producción y comercialización a escala mundial;  y en  el año  1989,  a  través  del  “Consenso  de  Washington,” se estableció para las Américas un sistema de comercio neo – liberal globalizado que debía seguir los lineamientos mundiales aplicados ahora en forma particular para la región. Resultaría ocioso   narrar las desventuras que para nuestros países representó semejante curso de acción. Basta  recordar que para  que  el delegado trilateral en la Argentina  José Martínez de Hoz lo implementase, fue necesaria una dictadura cívico – militar   sanguinaria a cuya finalización políticos corruptos como Menem y tantos otros, pudieran someter la resistencia popular   y  malvender a la “actividad privada”, empresas como YPF  o Gas del Estado que hubieran  podido  seguir  siendo  importantísimas   fuentes de ingresos para  el Estado Argentino.

Este  proceso  de  desnacionalización comenzó  bastante  tiempo  antes  del  24  de  marzo  de 1976.   El  14 de  enero  de  1975  el  entonces  Ministro  de Economía  argentino  Dr  Gómez  Morales  le  manifestó   en  Nueva  York  a un  grupo  de  periodistas  que  lo  entrevistaban:  “…  queremos  encontrar un  modus  vivendi  y  una forma  práctica  de  desenvolvimiento  para  que   las   empresas  multinacionales  no  tengan  problemas….   La  Ley  de  Inversiones  Extranjeras  busca  una  solución  no sólo  para  el  país  sino  para  las  propias  empresas  multinacionales.   Concretamente  estamos  buscando  las  maneras  de  impulsar  formas  asociativas  entre  el  capital  extranjero  y  el  nacional,  privado  o  estatal.  Cuando  esto  ocurra  los  mejores  defensores  de  las  empresas  multinacionales  y  de  sus  intereses  serán  los  propios  asociados  argentinos.  A  la  larga  será  la  manera  natural  de  compatibilizar  el  interés  de  las  empresas  que debe ser  preservado.”   Continuó  durante   la  dictadura  cívico-militar  donde  el    objetivo  fue  favorecer  a  las  empresas  multinacionales  y  limitar  la  acción  del  Estado    en  el  marco  de  la  política  antinacional  y  entreguista  que  impuso  Martínez  de  Hoz.    Y  se  afianzó  con  el  regreso  del  país  a la  vida  democrática.

Las   Leyes 23.696/89  de  Reforma  del  Estado   y  23.697/89  de  Emergencia  Económica  y  los  Decretos  posteriores,  dictadas  e  implementadas  durante  la  llamada  década  infame  de  1990  (década  menemista),  profundizaron  este  proceso  e  implicaron  la  entrega  de  las  empresas  estatales  y  de  la  administración   nacional,  provincial  y  municipal  a  los  monopolios  extranjeros  y  locales.   Se  cambiaron  los  papeles  de  una  ilegal  e  ilegítima  deuda  externa  por  los  patrimonios  de  las  empresas  estatales.   Estas  reformas  fueron  elaboradas  por  el  Banco  Mundial  que  asumió la  dirección  política,  técnica  y  financiera  de  las   mismas. Tales  directivas  están  condensadas  en  una  carpeta,  entregada  al  gobierno  argentino  en  octubre  de  1990,  que  lleva  por  título  “Hacia  el  Estado  Moderno”.  Y  así  se  remataron   YPF,  Gas  del  Estado,  SEGBA,  Yacimientos  Carboníferos  Fiscales  (YCF),  Altos Hornos  Zapla (cuando  se  inauguró  el  GENERAL  MANUEL  N.  SAVIO  exclamó  “Allá  en  Jujuy,  en  un  pueblito  lejano,  un  chorro  brillante  de  hierro  nos  ilumina  el  camino  ancho  de  la  Argentina. ¡Que  su  luz  no  se  apague  nunca!  ¡Sigamos  su luz!  ¡Viva  la  Patria!) ,  Centrales  Nucleares,  INVAP,  ENTEL,  Ferrocarriles,  Aerolíneas  Argentinas,  Obras  Sanitarias, Talleres  Navales,  Silos  Terminales  de  los  Puertos  Argentinos,  Rutas  Nacionales, Puertos,  SOMISA  (obra  magna  del  GENERAL  MANUEL  N.  SAVIO),  se  desmantelaron   nuestra  flota  mercante  (ELMA), Fabricaciones  Militares,  las  Fábricas  de  Aviones  y  de  Tanques  Medianos, HIPASAM  (Hierro  Patagónico  de  Sierra  Grande); y  el  Estado   cedió  las  acciones   que  poseía  en   Inductor  SM,  Petropol  SM  y  Monómetros  Vinílicos SM  a  Indupa,  del  grupo  Richard,  vinculado  a  capitales  franceses;  en   Petroquímica  Río Tercero  SM  a  Egerton  Ginace  SA,  supuesta  subsidiaria  de  Bunge  y  Born;   en  Polisur  SA   a  Ipako  del  grupo   Garovaglio  y  Zorraquín.   Cuando  leemos  las  Actas  de  Votación  de  las  Cámaras  de  Senadores  y  Diputados  de  entonces,  aparecen  nombres  que  hoy  siguen  teniendo  presencia y  que  han  ejercido  y  ejercen  distintos  cargos  gubernamentales  o  legislativos avalando  toda  esa  entrega,  acompañada  también   por  dirigentes  sindicales  corruptos  y  apátridas,  y  apoyada  fuertemente  por  campañas    de  empresas  mediáticas  que  colaboraron  con  la  última  dictadura  cívico-militar  y  fueron  favorecidas    por  ellas.  Hoy  todavía  seguimos  esperando  que  quienes  integraron  el  componente  civil  de  la  dictadura  sean  llevados  a  juicio  y  paguen  por  sus  crímenes.  Quien  escribe  estas  líneas,  estuvo  en  la  calle  acompañando  a  los/as  trabajadores/as  que  resistían.  En  las  marchas nos  gritaban  que  éramos  ignorantes,  que  nos  habíamos  quedado  en  el  año  1945  y  que  el  Muro  Berlín  se  había  caído  y  no  entendíamos  al  “nuevo  mundo”  que  había  surgido.   A  ello  se sumaría,  en  el  año  1994,  a  pedido  y  exigencia  de las  corporaciones,  que  fue  acetada  por  menem  y  Alfonsín,  la  reforma  de  la Constitución,  que  con  el  espejito  de  colores  de  los  Derechos  Humanos  en  su  integralidad,  incluidos  nuestros  pueblos  originarios, terminó  de  consolidar  la  desnacionalización  y  la  entrega  de  la  Patria.  Sólo  un  pequeño  grupo de  constituyentes,  encabezado  por  MONSEÑOR  JAIME  DE  NEVARES  se  opuso  a  ello  al  advertir  claramente  el  peligro  que  representaba.  Varios/as  de  los/as  firmantes  de  la  reforma,  siguen  pululando    disfrazados/as  de  “nacionales  y  populares”  y  otros/as  ya  desembozados/as  en  la  vereda  anti  Patria  y anti   Pueblo.   A  quien  le  quepa  el  sayo  ¡Que  se  lo  Ponga!

EL  RIO  PARANÁ  MAL  LLAMADO  HIDROVÍA  PARANÁ  –  PARAGUAY

El Río Paraná es la más  importante  vía fluvial  navegable de nuestra  Patria.  Por  ella  Argentina  exporta  el  80%  de  su  producción  e  ingresa  el  95%  de  las  importaciones.   Desde  la  conformación  del  MERCOSUR  siempre  estuvo  en  la  mira  de  las  corporaciones  transnacionales.   Estas  lograron  su  objetivo  en  los  años     1992    y  1995  cuando  el  gobierno  menemista  les  cedió  a  ellas,  asociadas  a   capitales  privados  “argentinos”  el  manejo   de  la  actividad  portuaria  (incluye  puertos  y  canales),  el  mantenimiento  de  la  ruta  fluvial  y  la  regulación  y  control  en  desmedro  de  la  Administración  General  de  Puertos que  era  la  autoridad  de  aplicación.  El  Artículo  26  de  la Constitución  Nacional  establece:  “la  navegación  de  los  ríos  internos de  la  Nación  es  libre  para  todas  las  banderas  con  sujeción  únicamente  a  los  reglamentos  que  dicte la  Autoridad  Nacional”.    Uno  de  los  mayores  disparates  y  para  colmo  el  reglamento  existente,  La  Ley  Nacional  de  Puertos,  está  hecho  justamente    para  favorecer  las  corporaciones  transnacionales .  Se  les  concedió  el  poder  absoluto.  ¿Y  la  soberanía?  Bien,  gracias.    ¿Y la  Vuelta  de  Obligado  y  los  Combates  de  Tonelero,  San  Lorenzo  y  El  Quebracho?    ¿Fueron  para  esto?  ¿Fueron  por  nada?  ¡Qué  mal  estamos! Podemos  agregar  también  el  Artículo  31:”….  Los  tratados  con  las  potencias extranjeras  son  Ley  Suprema  de la  Nación”. Esto  último  se  aplica en  todos  los  aspectos.    ¡Ay  Patria  Mía!  Fueron  las  últimas  palabras  del  GENERAL  MANUEL  BELGRANO   y  siguen  teniendo  vigencia  a  201  años  de su  muerte.

820  kilómetros  tiene  el  río.   Sobre  él  operan  18  puertos  de  los  cuales  14  están  en  manos  de  corporaciones  de  distinto  tenor  y  pelaje  que  van  desde  las  grandes  multinacionales  exportadoras  de  granos,  minerales,  y  petróleo    hasta  las  mafias  internacionales  vinculadas  al  tráfico  de drogas  y  la  trata  de  blancas.  1.200.000 camiones  con mercaderías  y  250.000  vagones  de  carga  de  tren  llegan  a  esos  puertos.   Coexisten  el tráfico  legal  de  mercaderías  con  el  contrabando,  la  subfacturación,  la  evasión  fiscal  y  otros  aditamentos  ya  que  el  control estatal  no  existe  pues  las  corporaciones  se  controlan  a  sí  mismas  y  todo  es  a  ¡declaración  jurada! Claro,  con  la  complicidad  de  un  Estado  que  vive  distraído  y  permite  que  por  esas  canaletas  se  vayan  miles  de  millones  de  dólares  que le  pertenecen  al  Pueblo  Argentino.

El   7 de  febrero  de  1928 el  GENERAL  ENRIQUE  MOSCONI    manifestó   en  México   en  una  conferencia  suya  sobre  nuestra  YPF:    “Los  grandes  trusts   son organizaciones  insaciables,  difíciles  de  dominar  una  vez  que  han tomado  posesión  de  las  tierras  y  se  les  han  acordado  facultades  o derechos….   Son  indeseables  para  toda  Nación  que  quiera  fecundar  en  paz  su  trabajo  creador.   Por  lo  general,  intentan  perturbar  y ejercer  influencias  sobre  la labor legislativa  o  resisten  y  violan  la  aplicación  de  las leyes  y reglamentos  que  tiene  a  su  cargo  el  poder  administrador.   Donde  se  instala  la  Standard  Oil  norteamericana   se  convierte  en  un  Estado  sobre  el  Estado.”   Yo  agrego  es  así  con  todas  las  transnacionales  y  por  eso  reafirmo  lo  expresado  por  el  GENERAL  ANTONIO  BALDRICH   con  respecto  a ellas:   “Maldita la  hora  en  que  llegaron.  Bendita mil  veces  la  hora  en que  se  van”.

  En  el  año  2010  el  Estado   Argentino  tuvo la  posibilidad  de  recuperar  la  soberanía  efectiva sobre  el  río  al  vencer  la  concesión.  No  lo  hizo.  Prorrogó la  misma.  Hoy  la  historia  vuelve  a  repetirse.  Pero ahora  hay  reacción  y  conciencia  en  diversos  sectores  políticos,  sociales  y  económicos.  No  es  que  en  el  año  2008  no  existiera  conciencia.  Sí  la  había;  pero  no  en  la  magnitud  actual.    A quienes  sostienen  que el  Estado  no  tiene  capacidad  para  retomar  la  gestión,  el control  y  el  mantenimiento  del  río,  sus  puertos  y  canales  o no  es  un  buen  administrador   y  que  nuestros  trabajadores/as  no  están  calificados/as ,   les  respondo   con  las  palabras  del  GENERAL  ENRIQUE  MOSCONI    en el  año  1926:  “  :  “Se opina comúnmente  que  el  Estado  es  mal  administrador.  Por  mi  parte,  afirmo  que  el  juicio  es  exacto cuando  el gobierno  no  traza  ni  mantiene  normas  de  buena administración”.   Y   20 años  más  tarde , El  21  de  octubre  de  1946, con  las  palabras  del  PRESIDENTE  JUAN  DOMINGO  PERON ,  al  presentar   el   PLAN  QUINQUENAL”:  “….  Debemos  pensar  en  la  necesidad  de  organizar  nuestra  riqueza…  que  hasta  el  presente   ha  ido  a  parar  a  manos  de  cuatro  monopolios   mientras  los  argentinos  no  han  podido  disfrutar  siquiera  un  mínimo  de  esa  riqueza.  ¿Quién  va  a  organizar  nuestra  riqueza?  ¿Los  monopolios?   Se  habla  de  economía  dirigida,  y  yo  pregunto  ¿dónde  está la  economía  libre?  Cuando  no  la  dirige  el  Estado,  la  dirigen  los  monopolios,  con  la  diferencia  de que  el  Estado  puede  repartir  los  beneficios  de  la  riqueza  entre  catorce  millones  de  argentinos  mientras  los  monopolios  lo  hacen  para  ir  engrosando  los  inmensos  capitales  de  sus  casa  matrices,  allá  lejos  en  el  extranjero…..”

Coincidimos  con  estos  pensamientos  y consideramos  necesario  hacer  un giro  de  180º.   Hay  sectores  de  la  economía  que  nunca  deberían  estar  en  manos  privadas,  y  menos  extranjeras,  porque  ello  provoca  la  pérdida  del  desarrollo y  crecimiento  nacional.  Una  y  otra  vez   se  ha  invocado  y  se  invoca  que  las  inversiones  extranjeras  son  fundamentales  para  solucionar  los  problemas  que  el  país  padece.     Es   una  falacia  porque   el  resultado  final  es  la  desnacionalización  de  la economía,   y  esto  constituye    un  hecho  gravísimo   en  todas  las  áreas. 

REFLEXION  FINAL

No  voy  a  utilizar palabras  propias.  Haré  mías  las  del  GENERAL  ALONSO  BALDRICH  quien  las pronunció  en  dos  momentos diferentes  que  voy  a  unir  en  uno  solo:  “Sin  distinción  de  credos  políticos   e  ideológicos,  pues  lo  mismo  interesa  el  asunto  al  conservador  que  al  comunista,  deben  ponerse  en  pie  todas  las  fuerzas  vivas  del  país  en  contra  del  enemigo  común,  es  decir,  en  contra  de  los  aviesos  enemigos  de  adentro  y  de  la  acechante  codicia  aventurera  empeñada  en  conquistarnos  con  la  penetración  pacífica…   como  hace  notar  Obregón  “en  todas  partes  se  cree  como  un  dogma  económico,  que  el  capital  extranjero  es  indispensable  para  el  desarrollo  de  los  recursos  naturales,  y  nadie  parece  advertir  que  ese  desarrollo  hace ricos  a  los  extranjeros  y  deja   más  pobres  que  antes  a  los naturales,  que  lo  que  se  necesita  es  la  organización  interna  del  propio  capital”,  penetración  pacífica  mediante  concesiones  de  tierras… o  la  de  los  frigoríficos…o  la  del  petróleo …  el  sometimiento  por  el  dominio  económico  torna  virtuales  las  soberanías  de  los  pueblos …  y  cuando  quedáramos  pacíficamente  conquistados,  entonces  en  los  labios  de  los  niños  resultaría  un  sarcasmo   las  voces  del  Himno  cuando  dice  de  rotas  cadenas  y  de  un  pueblo  argentino  al  que  saludan  los  libres  del  mundo.”  Esto  lo  expresó  en  una Conferencia  en  1928.

Ni  con  divulgadores  metafísicos,  ni con   loadores  del  capital  imperialista,  ni  con  los   indiferentes   que  silencian  inequidades  y  transgresiones  en   vez  de  combatirlas,  ni  con  aquellos  de  patriotismo  meramente  literario  a  retribución  y  prebendas  de  un  oro  sin  patria,  no  realizan   sus  problemas  sociales,  políticos  y  económicos  los pueblos.  Poco  vale  un discurso empenechado  y  didáctico  en un  maestro del  ramo   si  no es seguido  de  la  fundación  de  diez  escuelas,  en  las  que  se  continúe  enseñando  a  no  renegar  del  suelo  en  que  se  nace,  ni  a  tratar  de  perturbarlo  a  su  pueblo   con  exóticos  transplantes,  ya  que  eternas  admoniciones  de  MORENO  “ningún  argentino  ni ebrio  ni  dormido   debe  tener  aspiraciones  contrarias  a  la  libertad  de  su  patria”,  y  porque  es  preferible  una  libertad  peligrosa  a  una  servidumbre  tranquila.  Sobre  la  tumba  de  los  estipendiados  por  el  trust  corruptor  ….  la  historia  justa  y  serena  podrá  grabar  a  modo  de epitafio  aquel  anatemizante  hemistiquio  de  VIRGILIO:   Éste,  por  oro,  vendió  a  su  patria”.  

En  1923  MANUEL  UGARTE,  el  creador  del  término  PATRIA  GRANDE  nos  alertaba: “Los  pueblos  que  esperan  su  porvenir  de una abstracción  legal  o  de  la  voluntad  de  otros  son  de  antemano  pueblos  sacrificados”.  Que  no  nos  pase de  nuevo.

PROFESORA  ELSA  M.  BRUZZONE
(CEMIDA)  CENTRO  DE  MILITARES  PARA  LA  DEMOCRACIA  ARGENTINA
BUENOS  AIRES,  ARGENTINA,  14  DE  JUNIO  DE  2021

Fuente:
Portal Alba

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