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30/07/21
Los obstáculos democráticos
Por Gilberto Ríos Munguía

Las maniobras y obstáculos del Partido Nacional de Honduras para sabotear el proceso electoral de noviembre tienen un signo inequívoco, su nueva derrota en las urnas y la imposibilidad de manipular a su antojo los resultados. Desde inicios de la semana anterior la controversia en los medios de comunicación fueron las inconsultas reformas al presupuesto electoral acordado por los partidos políticos mayoritarios y la imposición de un vocero único para anunciar los resultados oficiales de los comicios, pretendiendo dejar sin efecto la integración de las otras fuerzas en la dirección del Consejo Nacional Electoral para el momento más importante de la contienda.

Con esto el régimen pretende llenar de incertidumbre el proceso y ganar tiempo para afinar una estrategia política que le permita márgenes de fraude como los que tuvieron en el 2013 y 2017 respectivamente, no obstante su pérdida de control en los organismos que dirigen el proceso y, más importante aún, su pérdida de respaldo dentro de sus propias filas, los hacen estar a la puerta de un escenario que les preocupa sobremanera, de la misma forma que se mantienen las alertas activadas en Washington, que también –de manera coincidente- ha perdido bastante terreno en el resto del continente en las últimas contiendas electorales.

El sabotaje parece también incluir el incremento de la persecución política, como lo demuestra la negación del recurso de casación por parte de la Corte Suprema de Justicia para el Abogado Rasel Antonio Tomé, candidato a diputado al Congreso Nacional por el departamento de Francisco Morazán, que fungió como Comisionado ante el Consejo Nacional de Telecomunicaciones CONATEL durante el gobierno del Poder Ciudadano que Presidía Manuel Zelaya Rosales, y quien estuvo a cargo de entregar al propio Estado de Honduras una señal televisiva, que supuestamente estaba en disputa con un empresario de la oligarquía.

No se han hecho esperar las muestras de solidaridad de las bases partidarias así como de sectores honestos de la población que logran ver la estrategia del régimen al intentar con esto mantener su mayoría en el próximo Congreso Nacional, que por cierto tendrá la tarea de elegir un nuevo Fiscal General de la República y una nueva Corte Suprema de Justicia, por lo que para ellos es de vital importancia mermar la capacidad de la oposición en general y de Libre en particular, de controlar este poder del Estado.

A esto se suma la otra apuesta de sectores de la derecha que también reciben respaldo de los intereses norteamericanos en Honduras. La compañera Xiomara lo señaló muy bien hace unos meses: “es la derecha la que está dividida en el país”, una es la que representa al grupo oligárquico de Juan O. Hernández y a él mismo que se ha constituido como representante de un grupo económico, y el otro el que se quiere presentar con la cara lavada a través del Partido Salvador de Honduras y que recibe el apoyo también de algunos empresarios de la costa norte que el pueblo recuerda por haber estado a favor del golpe el 2009 y por nunca haber militado las causas de los trabajadores y trabajadoras, y menos por los derechos de las mayorías desfavorecidas del país.

Por su parte también ha comenzado la guerra de las encuestas, que forman parte del folklorismo de las “elecciones estilo Honduras”. Verdades y mentiras se mezclan con resultados que son confusos y hasta contradictorios, otras veces certeros pero matizados con estadísticas y proyecciones que con el pasar de los meses, terminan siendo favorables a los sectores que pueden comprar sus vaticinios. “La verdadera encuesta es el día de las elecciones” dicen los dirigentes del Partido Libre que se encuentran en contacto directo con las poblaciones y que saben del apoyo a su propuesta partidaria y del desgaste del partido de gobierno.

En apenas cuatro meses, el pueblo de Honduras tendrá una nueva jornada electoral y deberá prepararse para una polarización política tan importante como la de 2009, 2013 ó 2017, pero esta vez la madurez de la dirigencia nacional del partido y del pueblo, dará otros resultados, tanto en las mesas electorales de donde se obtendrán resultados directos con mayor eficiencia y prontitud como en las calles donde el régimen obtendrá una respuesta más contundente aún en caso de intentar alterar nuevamente la voluntad popular.

Fuente:
El Pulso

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