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28/03/24
Temas: Derecha
Regiones: Venezuela
Baltazar Porras: El mercader mayor
Por William Gómez García

En plena víspera de la semana santa, se hace factible revisar el famoso pasaje de Jesús expulsando a los mercaderes del templo. Es uno de los elementos más simbólicos de la vida, pasión y muerte del Hijo del Hombre, y exaltado por muchos siglos por la iglesia Católica,   Apostólica y Romana. Ese elemento narrativo de la biblia, nos señala que el hombre de Nazareth visita el templo de Herodes en Jerusalén, donde se consigue que es usado para la negociación de ganado y cambio de monedas.

Sin embargo, el uso del templo por los mercaderes tiene en espacio, tiempo y lugar una controversial connotación en la historia universal de los pueblos. Véase que el mundo fue sometido a la barbarie de un supuesto descubrimiento ejecutado por Cristóbal Colón y una conquista desarrollada por los Imperios Español, Británico y Portugués, bajo el estigma de la  brutalidad  y el sometimiento cultural de las etnias. En  el caso de América, se cuentan por millones.

En el uso del templo por los mercaderes, no puede quedar por fuera la iglesia colonialista que utilizó a Dios y a la biblia para sentenciar que cualquier desconocimiento al Rey,  era castigo del Todopoderoso, tal como ocurrió con el terremoto de Caracas, del 26 de marzo de 1812, cuando el Arzobispo de Caracas, Nicolás Coll y Pratt, calificó que era bien merecido ese terremoto, por ser un castigo divino por atreverse los patriotas a oponerse al reino de España con sacrílegas ideas independentistas. Allí se hizo célebre las palabras de Bolívar: “Si la naturaleza se opone lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.

Por cierto, el Arzobispo Coll y Pratt recibe, en 1814, con campanadas y música celestial al sanguinario José Tomás Boves, en la iglesia catedral de Caracas, confirmando que era el mercader mayor de la causa realista. Pero el elemento más importante del cambio eclesiástico, como excelentes mercaderes, es el protagonismo de la Conferencia Episcopal Venezolana al no perdonarle al comandante Hugo Chávez, haberle arrebatado a la iglesia el exclusivo control de la religión por casi 200 años.

Venezuela, desde la primera Constitución de 1811, declaraba que la religión   Católica, Apostólica, Romana, es también la del Estado, y la única, y exclusiva de los habitantes de Venezuela. Sin embargo, con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su artículo 59, establece que el Estado garantizará la libertad de religión y de culto. Mientras que en el aspecto educativo, el padre y la madre tienen derecho a que sus hijos o hijas reciban la educación religiosa, que este de acuerdo a sus convicciones.

La Conferencia Episcopal Venezolana, a través de la embajada de los Estados Unidos, presentó un informe al gobierno gringo, donde resalta un concordato firmado en 1964, entre el gobierno y la santa sede, donde se establecen las bases para los pagos que debe efectuar el gobierno a la iglesia católica por el sistema de educación religioso. Es decir sale a relucir la actitud mercantilista de la Conferencia Episcopal de Venezuela.

En fin de cuenta, el pasaje bíblico de la expulsión de los mercaderes del templo de Herodes, es una reseña más del porqué el resentimiento de los hombres de sotana. Utilizan el púlpito para cuestionar el modelo económico de la República. Como lo hizo Coll y Pratt en el siglo XIX, los nuevos mercaderes del templo, como Baltazar Porras, Luis Ugalde, Diego Padrón, Víctor Hugo Basabe, Mario Moronta, José Luis Azuaje, entre otros, se constituyeron en un apéndice de la Coordinadora Democrática, para dar el Golpe de Estado de abril de 2002 contra el comandante Hugo Chávez; luego en Mesa de la Unidad Democrática para desconocer el triunfo de Nicolás Maduro, en abril de 2013. 

En  mayo de 2022, Baltazar Porras en una gira por Estados Unidos, solicitó al gobierno de Joe Biden mantener las sanciones a Venezuela, para profundizar la desesperanza en el pueblo venezolano, Porras dice que el gobierno de Nicolás Maduro mantiene el control de la población con represión y militarismo, con violaciones constantes de los derechos humanos. Sin perder tiempo y al cuestionar al Consejo Nacional Electoral, Porras no perdió tiempo el lunes 25 de marzo, cuando expresó ante los medios propagandísticos de la oposición que el venezolano busca soluciones pacíficas a sus problemas, y que cualquier ciudadano por iniciativa puede inscribirse como candidato presidencial, aún cuando el CNE no cumpla con las normas.

El carácter injerencista de la Conferencia Episcopal Venezolana, a través del administrador de la Arquidiócesis de Caracas, cardenal Baltazar Porras, estableció que 

todo lo que traiga división no es buen camino para la convivencia social. Es decir que él es como Corina Yoris, muy culto, pero tiene un lenguaje que incita el odio, escudándose en la iglesia católica y en la palabra de Cristo.

En fin, el partido político, conocido como Conferencia Episcopal Venezolana, solo tiene un objetivo: Buscar la derogación de la Constitución Bolivariana con una intervención extranjera, para volver al Concordato de 1964 que les permite restituirle el invocativo que Venezuela es católica, apostólica y romana. Y así convertir los templos en grandes mercados del bachaquerismo religioso.

Fuente:
Periodista Venezolano

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