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03/06/21
Foro del ISB sobre Colombia y Haití demostró que hay una lucha común entre los pueblos: la derrota del neoliberalismo
Por Instituto Simón Bolívar

¿Qué tienen en común Haití y Colombia? ¿Dónde radica la hermandad? ¿Son sus jornadas de protestas causas comunes? La respuesta a estas interrogantes fueron dilucidadas en el Foro “Colombia y Haití: Dos pueblos en lucha decisiva”, organizado por el Instituto Simón Bolívar para la Paz y la Solidaridad entre los Pueblos.

Separados por más de 1.600 kilómetros, y el imponente Mar Caribe, ambos pueblos son hijos de las luchas independentistas. Colombia (y buena parte de América del Sur) nació de sus luchas contra el imperio español y Haití defendió con hidalguía su territorio del invasor francés. Sus batallas se mantendrían por décadas contra un mismo enemigo.

Aunque Haití fue la primera República libre e independiente de nuestra Patria Grande, desde 1915 hasta 1934 fue invadida por los marines estadounidenses por órdenes del expresidente Woodrow Wilson, supuestamente para restaurar el orden tras la muerte del presidente haitiano, Jean Vilbrun Guillaume Sam. Años más tardes, un golpe de Estado se dirigió contra el presidente Jean-Bertrand Aristide, (en 1991 y luego en 1994) cuando fue derrocado del poder, secuestrado y obligado al exilio.

Caso cercano vivió Colombia. Partidos tradicionales en el poder imposibilitaban el acceso real del pueblo a la política e incumplía sus promesas; estas demandas vieron una esperanza en el líder popular Jorge Eliécer Gaitán, asesinado vilmente en 1948. Este hecho supuso un antes y un después para la paz de la nación suramericana.

Teniendo a la historia como referencia invitamos a la periodista y ecofeminista colombiana, Aminta Beleño; a Jean Edmond Paul, presidente de la Fundación Alexander Petión; y al profesor e investigador venezolano Amilcar Figueroa, para debatir sobre las causas comunes de ambos pueblos en esta batalla decisiva.

Haití: En lucha contra el referendo constitucional, la corrupción y la criminalidad

Para Jean Edmond Paul, hablar de Haití remite a conocer su cultura, a identificar sus principales carencias y a comprender que la solidaridad no puede ser de un solo día.

En diciembre de 2020 el pueblo haitiano volvió a las calles para protestar contra el hambre, las violaciones de los derechos humanos, la corrupción y el disparo de las bandas criminales que azotan a todo el territorio, sin que el gobierno logre contenerlas.

Todo esto pasa bajo la mirada de la OEA, que está más preocupada por acompañar el cuestionado referendo constitucional el próximo 27 de junio. Según la Constitución de la isla y del Consejo Superior del Poder Judicial de Haití, el gobierno de Jovenel Möises llegó a su fin el 07 de febrero de 2021. “Möise está planeando con apoyo de la OEA, de la Casa Blanca, esclavizar una vez más al pueblo haitiano”, sentenció Edmond Paul.

En esta nación donde hay 1 millón 300 mil jóvenes fuera del sistema educativo, un solo médico destinado a cada mil haitianos y haitianas -y en algunos casos ninguno-; con una entrega del territorio a transnacionales, mientras el pueblo se muere de hambre; y el resurgimiento de las pandillas que tienen en vilo a pobres y a ricos, es prioridad pensar en algo que ya se preguntaba el padre cantor Alí Primera: “¿Qué estamos haciendo por Haití?”.

En tal sentido, Edmond Paul solicitó a los países del ALBA-TCP, de la Unasur y la CELAC solidarizarse con el pueblo haitiano en estos momentos. “Es la hora para unificarnos como pueblos, para hacer sentir que somos hijos de Bolívar, de Petión, solamente con la unidad podemos salvar a nuestro pueblo ¡Pueblo colombiano lucha por tu derecho! ¡Pueblo haitiano resiste! Estamos en el momento decisivo”, sentenció.

¿Es posible una República Bolivariana de Colombia?

Son momentos decisivos para nuestros pueblos, no se están peleando cualquier cosa, se está peleando el futuro.” Así comenzó su participación en el foro telemático la periodista colombiana Aminta Beleño, quien recordó que la nación suramericana vive momentos de terror en manos de un gobierno servil a los intereses de los Estados Unidos.

No es este un momento especial en Colombia, en el sentido de que no es la primera vez del pueblo movilizado y de la represión espantosa (…) Ya no pueden ocultarlo porque en cualquier lado tenemos un teléfono, unos ojos (…) Nosotros venimos de guerra en guerra, no hemos tenido paz jamás”, alertó.

Beleño precisó que en el siglo XIX su país vivió ocho guerras, entre el siglo XX y el XXI se sucedieron nueve guerras civiles pero, además, son miles las guerras menores y un sinnúmero de insurrecciones populares que responden a una lucha continua contra la injusticia neoliberal.

Tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, líder popular colombiano, el país vivió las primeras etapas de la represión policial y del Estado; y aunque los partidos tradicionales convocaron a acuerdos para calmar las aguas “ese pueblo fue traicionado. Las cosas nunca cambiaron”, aseguró la comunicadora colombiana.

A su juicio, lo que pasa en Colombia desde el pasado 28 de abril es “una resultante de las luchas acumuladas históricas por una verdadera independencia; un pueblo que lucha contra una oligarquía que se agarró para sí la independencia (…) Hemos estado apuntando siempre a que nuestros conflictos se resuelvan de manera pacífica, pero la oligarquía colombiana es demasiado violenta, es muy cobarde (…) En el pueblo hay una opción de cambio y ellos le temen.”

Durante su intervención comentó que en su país la pobreza alcanza más del 57% de la población; la banca y las mineras están libres de pagar impuestos; las jornadas laborales superan las 12 horas y la educación sigue siendo privada.

En tal sentido, pese al nivel de represión que ha dejado más de 60 muertos, 955 heridos a manos de la policía; más de 3 mil denuncias de violencia policial; 46 lesiones oculares; 22 denuncias por violencia sexual y 524 denuncias por desaparición –según datos de la ONG Temblores- urge un acuerdo que garantice el cese de esta violencia estatal contra el pueblo que reclama justicia.

Desde su perspectiva, el paro nacional, las estrategias de los movimientos sociales y de los partidos políticos del Pacto Histórico, pueden tener su máxima expresión en las elecciones del 2022. Se trata de “ganar las elecciones para revertir los años de gobierno neoliberal que rige en Colombia desde hace décadas”, dijo Beleño.

La idea de una Colombia en paz, con justicia social, de respeto a las mujeres es posible en tanto haya solidaridad constante. “Lo más importante de todo es que se vea lo que está sucediendo (…) que la solidaridad nunca falte (…) En este momentos necesitamos liberarnos del yugo del imperialismo occidental, del imperialismo yanqui (…) Algún día vamos a tener una República Bolivariana de Colombia”, decretó.

Al cierre de las ponencias, el profesor e investigador venezolano Amilcar Figueroa recordó que el comandante Hugo Chávez hizo un esfuerzo internacionalista y revolucionario por la lucha de los pueblos y, por ende, es un deber de todo revolucionario mantener este acompañamiento.

Creo que hay que replantearse, en estos momentos de grandes movilizaciones de los pueblos, eso que en algún momento se llamó el internacionalismo (…) pero el internacionalismo entendido de esa parte imprescindible que es la solidaridad entre los pueblos; este Instituto tiene que ser una especie de avanzada en ese sentido (…) hacia la concreción de la unidad de los pueblos”, comentó Figueroa.

El profesor venezolano orientó como una estrategia fundamental entre los pueblos el “conocernos para fortalecer nuestra lucha, y por ese camino, potenciar los caminos para la conquista de la nueva independencia”.

Fuente:
Instituto Simón Bolívar para la Paz y la Solidaridad entre los Pueblos

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