Las organizaciones criminales que gobiernan el Perú, a través de sus “partidos”, desde el congreso y ejecutivo, poderes e instituciones estatales y, gobiernos regionales y locales, vienen organizando su ilegal reelección y continuidad gubernamental con reformas inconstitucionales e ilegales, intervención del sistema judicial y electoral y alianzas perversas contra los intereses del país.
No es una reelección presidencial inconstitucional con “interpretaciones auténticas como las del fujimorismo, es algo más dañino y perverso, es la prepotente e inconstitucional reelección de un régimen de mafias para seguir delinquiendo. Vivimos la “crónica anunciada” de un fraude electoral planificado, organizado y en ejecución. La democracia peruana es, lamentablemente, el gobierno del crimen, por el crimen y para el crimen. Es nuestra desgracia actual y futura.
