La presumible recesión técnica a que pudiera estar abocada la economía argentina, pone una vez más sobre el tablero el programa de Javier Milei.
El cohetazo mediático fatal lo ha puesto la consultora estadounidense JP Morgan, que no solo ha reajustado a la baja el crecimiento de la economía argentina para este año, al reducir el estimado de 2,7 a 1,5 por ciento.
Ese cálculo no resultaría tan preocupante de no ser por la advertencia formulada por el banco a los inversionistas internacionales para que retiren sus capitales de Argentina y no realicen en nuevas inversiones. El Morgan recomienda "un respiro". Sus expertos estiman que el país está a las puertas de una recesión técnica.
El pronóstico sobre el que se basa su consejo tiene que ver con la expectativa de que en el trimestre que está por concluir el PIB nacional decrezca, como ocurrió ya en el segundo trimestre cerrado en junio. Dos periodos de tres meses bajando son definidos como la temida recesión, y varias instituciones internacionales especializadas opinan que la administración de Javier Milei pudiera fracasar en el intento de evitarlo.
Tales advertencias han llevado a una elevación del llamado riesgo-país por encima de los 700 puntos, una cifra lo suficientemente alta como para contribuir al temor de esos inversionistas foráneos, y a un repunte decreciente del peso argentino frente al dólar.
No obstante, en medio de un mundo tan agitado y lleno de tensiones como el que estamos viviendo con un conflicto en Medio Oriente que ha encarecido los combustibles y, por tanto, la vida en muchos lugares, y hasta con la amenaza de una respuesta de carácter nuclear a las presiones de la OTAN sobre Rusia, la verdad es que las desestimulantes cifras económicas argentinas no constituirían noticia demasiado alarmante.
El año pasado, los números macro parecían relativamente buenos. Las caídas de este año tienen lugar luego de una desaceleración de los índices inflacionarios que, por consiguiente, había empujado a un relativo descenso de la pobreza, y luego de un crecimiento interanual en 2025 de 4,4 por ciento… Aunque esa es la misma cifra que ha retrocedido el PIB en ese índice, en lo que va de 2026.
Pero lo realmente preocupante pueden ser las consecuencias de los números en rojo a mediano plazo y desde el punto de vista político, con el antecedente de la agitación social provocada por el programa económico de Milei que como, recuerdan a esta hora muchos analistas, se ha basado en la reducción drástica del gasto público, la apertura comercial indiscriminada y las reformas de flexibilización laboral.
Ello ha sido el caldo de cultivo para un disgusto aderezado por el achicamiento del Estado y el cierre de fábricas con las consiguientes reducciones de empleo tanto entre los funcionarios públicos como entre los trabajadores fabriles y de la industria, sector que reporta el cierre de plantas que producían y ahora son importadoras.
Durante 2024, al cumplirse el primer año de mandato de Milei, se reportó la pérdida de 38 mil 532 puestos de trabajo en la industria, señalaron informes de la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (Csira). Si se incluían los sectores de construcción y minería, la cifra subía a 126 mil 050 empleos perdidos.
El dato es consecuente con los cierres de plantas. Desde 2023 y hasta la fecha, se calcula que han dejado de existir más de 30 mil empresas. Solo este año, el número de negocios quebrados se ubica en más de 150.
Las cifras anteriores provocan que ese serruchazo anunciado y ejecutado por la motosierra del ejecutivo de La Libertad Avanza no pueda ser sopesado de manera positiva por los ciudadanos. También algunos analistas concluyen ya que su programa ha fracasado.
Podría considerarse que es pronto para una conclusión de tal naturaleza, si no fuera porque contradicen las promesas de bonanza lanzadas por Milei para recibir el voto y, sobre todo, porque ya se acercan las elecciones presidenciales pautadas para dentro de un año.
La coyuntura económica pudiera empezar a ser preocupante para la Casa Rosada, pero el libertario tiene todavía 12 meses antes que sea la mayoría del electorado quien calibre su éxito, o su fracaso
Fuente: Almayadeen
