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13/09/24

Temas: Geopolítica

Regiones: Venezuela

Análisis de coyuntura

Por Izquierda Castellana

Comenzamos por analizar la “operación política” impulsada por el PP y secundada en principio por la mayoría parlamentaria, incluido el PNV y posiblemente Junts, consistente en habilitar al Congreso de los Diputados español para proceder a la “elección del Presidente de Venezuela” en la figura de Edmundo González. Los tics imperialistas no se pierden, ni tan siquiera se reciclan. En principio puede parecer una simple farsa hispánica, que sin duda lo es, pero hay ciertamente más tela en esa sastrería. El PP, con Ayuso a la cabeza, pretende convertir a Madrid en el Miami ibérico, incluso en el Miami del Sur de Europay de hecho va dando pasos significativos en esa dirección. Es una línea de acción que vienen desarrollando desde hace muchos años, y que también venimos denunciando desde Comuner@s desde hace tiempo. No es casualidad que la contra venezolana intentase boicotear, con la complicidad de la Policía española, la presentación de la biografía de Doris Benegas en Madrid en 2017 en la que estuvo presente Mario Isea -por aquel entonces embajador de ese país- (lo que por supuesto no consiguieron).

Saben que esta batalla la tienen perdida y que Maduro será proclamado de nuevo presidente de Venezuela, pero el imperialismo tiene también sobre esta cuestión una perspectiva de guerra global: tienen tiempo y, sin abandonar ésta, se preparan para las próximas batallas en relación con Venezuela.

Como es habitual, el grupo mediático que da más cobertura a esta operación criminal es PRISA (El País y La SER). El Gobierno de Pedro Sánchez trata de ponerse de perfil con la argumentación de que el reconocimiento como presidente de Edmundo González ha de realizarse por el conjunto de la UE, pero simultáneamente facilitan todo lo posible que la “elección en España del presidente de Venezuela” se lleve adelante. Nadie del arco parlamentario va a plantear tal cosa, pero sería del mayor interés que se solicitase la publicación de las actas electorales que permitieron a Juan Carlos I hacerse con la Jefatura del Estado, o más recientemente con las que accedió a ese mismo cargo Felipe VI. No vamos a hablar de las persecuciones policiales y judiciales de la disidencia política en el Estado español, con decenas y decenas de presos políticos y centenares de represaliados/as, sobre los que se corre un tupido velo.

En relación con la guerra-genocidio en Oriente Medio, cabe señalar su intensificación por parte del Estado sionista, con el apoyo occidental -especialmente de Reino Unido y EEUU-. Cientos de palestinos son asesinados cada semana, la mayoría de ellos niños y mujeres, registrándose más de 50.000 fallecidos/as entre las muertes confirmadas y los desaparecidos/as bajo los escombros. La UE en general, y el Estado español en particular, siguen jugando a calificar como inaceptables algunos episodios de esa guerra-genocidio, pero solo para que no les salpique demasiado; simultáneamente apoyan la línea estratégica del Estado nazi-sionista en el conflicto. Pero las fuerzas de la resistencia no se amilanan, y las tropas del Ejército de ocupación o los barcos que mercadean para ellos en la zona sufren las consecuencias. La población israelí demanda con sus movilizaciones una tregua que facilite la liberación de los rehenes, pero siendo realistas, esto cada día parece más lejano.

En el escenario de Europa oriental, el aventurerismo de Zelensky está en evidencia. La invasión de Kursk por tropas ucranianas, con una finalidad principalmente mediático-política, no ha conseguido sus objetivos. Rusia está resolviendo la situación en Kursk sin necesidad de retirar tropas del Donbás, como esperaba el Gobierno de Zelensky que ocurriera, mientras que el Ejército ruso avanza significativamente en ese frente.

En el Mar meridional de China, los ejércitos navales y aéreos de la República Popular están poniendo de manifiesto su potencialidad y su voluntad de no admitir injerencias occidentales en la cuestión de Taiwán que afecten a la reunificación de China.

Parece ser, según reconoce el propio Wall Street Journal (periódico de alguna manera favorable a los intereses republicanos), que en el debate de la noche del martes 10 de septiembre entre Kamala Harris y Donald Trump, la actual vicepresidenta salió victoriosa, lo que es posible y hasta probable que también ocurra en las elecciones presidenciales de noviembre. Nos encontraríamos con ello en la situación, tal y como comentábamos en un editorial anterior y como describía el novelista Ken Follet en Nunca, en que la primera presidenta de los EEUU de Norteamérica sea quien nos conduzca a la IIIª Guerra Mundial.

Izquierda Castellana

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