Mentira 1: El Dinero del Petróleo Servirá al Pueblo Venezolano. La administración Trump, con la implementación en enero de 2026 de la Licencia 46 emitida por la OFAC adscrita al Departamento del Tesoro, monopoliza la comercialización del petróleo venezolano, controla el dinero proveniente de su venta, decide a cuáles clientes venderlo y aprueba o desaprueba el presupuesto de gasto propuesto por el Gobierno venezolano. El Presidente Trump confesó públicamente que la intervención militar contra Venezuela ha sido un gran negocio. Afirmó que el petróleo de los venezolanos ha servido para financiar la guerra contra Irán. No existe cooperación estratégica con Estados Unidos. Se trata de una potencia que impone un tutelaje neocolonial a Venezuela. La soberanía de Venezuela está restringida.
Mentira 2: Trump Resolverá el Problema Económico de Venezuela. El 2 de junio de 2026 Marco Rubio, ante la Cámara de Representantes del Congreso, expresó “… creemos que el liderazgo estadounidense siempre debe ser en beneficio de los intereses estadounidenses. El gobierno de los EE. UU. no es una organización benéfica.” En Venezuela Washington está orquestando, con apoyo del FMI y el Banco Mundial, un férreo control económico y financiero en función de los intereses económicos de sus empresas trasnacionales. En concreto se adueñan de los hidrocarburos, uranio y minerales en beneficio de sus planes geopolíticos. Trump no está interesado en un mejor futuro para Venezuela sino en sus recursos naturales para utilizarlos en la preservación de la hegemonía estadounidense en el mundo.
Mentira 3: Estados Unidos tiene una Relación de Respeto mutuo con Venezuela. El imperialismo estadounidense, inspirado en su Doctora Monroe, mantiene el bloqueo, aún confisca activos venezolanos, practica la injerencia en los asuntos internos del país y además, irrespeta al país con una ocupación militar disfrazada. Incluso el Presidente Trump ha tenido el descaro de promover insistentemente la anexión de Venezuela como estado 51. Un gobierno que secuestró al Presidente de la República al tiempo que asesinó a centenares de venezolanos y decenas de cubanos, no es amigo de Venezuela. Adicionalmente, el Plan de Tres Fases para el cambio de régimen impuesto por la Casa Blanca, desconoce el derecho a la autodeterminación del pueblo venezolano. Tales acciones no son sinónimo de respeto mutuo y en consecuencia, no serán superadas exclusivamente con diplomacia.
Mentira 4: Estados Unidos es Invencible. El imperialismo genera desesperanza y apatía desmovilizadora usando la falsa argumentación de su invencibilidad. Fortalece la errónea idea de que la correlación de fuerzas impide que los pueblos opongan resistencia. Utiliza una narrativa que sobredimensiona sus capacidades militares, encubre su vulnerable situación económica-política y oculta las derrotas sufridas en las guerras de Vietnam, Afganistán y más recientemente en Irán, entre otras. Una sumisa rendición es ideal para lograr sus objetivos. El mito de la invencibilidad político-militar del imperialismo estadounidense es funcional a las élites y se utiliza para frenar las luchas por la autodeterminación de los pueblos.
Mentira 5: Nicolás Maduro es Narcoterrorista. El Presidente Nicolás Maduro enfrenta un patraña jurídico-política que pretende “justificar” la incorporación por la fuerza de Venezuela en la órbita de influencia estadounidense. Marco Rubio el 28 de enero pasado ante el Senado estadounidense, al referirse a Maduro, dijo “…hicimos múltiples intentos para que saliera de forma voluntaria y evitar la operación, pero con este tipo no se puede llegar a acuerdos”. La verdad es que el Presidente Maduro fue secuestrado porque no entregó la soberanía nacional a la Casa Blanca. El Presidente Maduro es un antiimperialista. Su valentía inquebrantable es un ejemplo y sus planteamientos públicos sobre la defensa de la Patria son una guía ante los desafíos actuales.
Fuente: Portal Alba
