Calle Mural es una iniciativa impulsada por el historiador Vicente Carvajal que encuadra en el método “Calles, Redes, Medios, Paredes y Radio Bemba”, promovido por el Presidente Nicolás Maduro. “La calle constituye el primer y más fundamental eslabón de nuestro nuevo sistema comunicacional, representando el espacio donde la verdad se construye y reconstruye en permanente movimiento”, sostiene el Presidente.
En ese sentido, jóvenes de la comunidad La Murallita, en Maturín, estado Monagas, se han sumado a la tarea del rescate de nuestros representantes de la cultura regional y nacional, reafirmando nuestra identidad como pueblo.
“Debemos apropiarnos de las paredes, del espacio público, la cancha, los muros, en una acción conjunta y organizada. La capacidad del arte urbano y de la comunicación visual para generar diálogos y movilizar a la ciudadanía refuerza su rol como instrumento insustituible en nuestra lucha política y cultural”, escribió Nicolás Maduro en el “Manual para la Nueva Batalla Comunicacional” de recienta aparición.
Calle Mural, siguiendo esa línea de pensamiento y con los jóvenes artistas de la comunidad, realizó un mural en homenaje a un genuino representante de lo afirmativo venezolano, “El Decano del Folklore” José Alí Moleiro.

José Alí Moleiro, nacido el 20 de marzo de 1940 en Zaraza, estado Guárico, fue un destacado locutor, educador, compositor y animador venezolano, considerado uno de los grandes exponentes del folclore llanero y la cultura nacional. Desde su juventud mostró pasión por la docencia y la radio, ejerciendo como maestro en varios municipios de Guárico y Aragua, y más tarde consolidándose como una figura emblemática de la música y la identidad llanera.
En 1967 se trasladó a Maturín, estado Monagas, donde desarrolló la mayor parte de su carrera profesional. Allí ejerció primero como docente y obtuvo el título de locutor, comenzando su trayectoria en Radio Monagas 960 AM, donde condujo durante más de 35 años programas emblemáticos como “Buenos días Venezuela” y “Venezuela Criollísima”, espacios fundamentales para la difusión de la música y las tradiciones del llano venezolano.
Conocido nacionalmente como “El Decano del Folklore”, Moleiro fue un incansable promotor de la cultura llanera. Su voz y carisma lo llevaron a animar los festivales de música llanera más importantes de Venezuela y Colombia, como el “Panoja de Oro”, “Florentino de Oro”, “Festival Internacional El Silbón” y el “Cimarrón de Oro” en el hermano país. Además, fue compositor de música llanera, con temas interpretados por reconocidos artistas como Reyna Lucero, Raúl González, Argenis Sánchez, entre otros.

A lo largo de su vida, recibió numerosos reconocimientos por su aporte cultural, entre ellos la “Orden Samán de Güere de Oro”, “Sol de Oriente”, “Orinoco de Oro”, “Coleador de Oro”, “Orituco de Oro”, “Guayana de Oro”, “Campesino de Oro”, “Cimarrón de Oro” y fue galardonado dos veces como “Voz de Oro del Folklore Venezolano”. Fue declarado Patrimonio Cultural Viviente de Monagas y su legado sigue vivo, incluso con la apertura de una escuela de joropo infantil que lleva su nombre.
La vida y obra de José Alí Moleiro están estrechamente ligadas al rescate y la preservación de la identidad y los valores nacionales. Su labor no solo consistió en entretener, sino en educar y fortalecer el sentido de pertenencia y orgullo nacional, contribuyendo a mantener vivas las raíces culturales venezolanas. Su trabajo permitió que amplios sectores de la población, incluidos los más alejados, se conectaran con su historia y tradiciones, promoviendo la integración social y el reconocimiento de una identidad común.
José Alí Moleiro falleció el 29 de enero de 2021 en Maturín, dejando un legado imborrable en la cultura venezolana, especialmente en el folclore llanero.
La comunidad La Murallita, de ese Maturín tan rico en folclore, tradiciones y valores de venezolanidad, homenajea así, a quien supo ganarse la admiración y respeto de un pueblo que lo tuvo siempre entre los suyos.
Sobre Calle Mural, el historiador Vicente Carvajal señaló que su objetivo es “fomentar la identidad desde la cotidianidad profunda, como proyecto de formación comunitaria, donde la cultura, en su dinámico andar por las calles, saluda a la gente, capta la sensibilidad y nutre el sentido de pertenencia en nuestras comunidades”.

