En esta hora difícil para las soberanías de América Latina, el criminal cerco a la isla de Cuba nos duele especialmente a los mexicanos y las mexicanas. Quienes suscribimos esta convocatoria para apoyar a su pueblo consideramos que sería una infamia no hacerlo, en momentos en que el gobierno de Estados Unidos pretende doblegarlo por hambre y carencias, mediante la intensificación del bloqueo económico y militar que impuso a la isla a raíz del triunfo de su revolución y ante sus éxitos sociales, científicos, artísticos, culturales, educativos, deportivos, de salud y su conmovedora solidaridad internacional.
Simón Bolívar enseñó que la unidad es necesaria en nuestra América, “no para combatir ni conquistar a nadie, no para hacerle a nadie la guerra, sino para defenderla de peligros comunes, para lograr el respeto a su soberanía, para solucionar conciliatoriamente sus diferencias y para luchar por su prosperidad y progreso”. En 1961, cuando ocurrió la Batalla de Playa Girón, el general Lázaro Cárdenas del Río advertía, en un mitin en el Zócalo de la Ciudad de México, que al tratar de “ocultar o eludir nuestra simpatía con el esforzado pueblo cubano, en los momentos álgidos de su historia contra la invasión, no sólo traicionaríamos los postulados de nuestros movimientos nacionalistas antifeudales, antimperialistas y democráticos, sino que contribuiríamos al suicidio colectivo de la soberanía e independencia de los países de Latinoamérica”.
Tenemos una historia compartida con Cuba. Invadido por los ejércitos de la corona española, su territorio sirvió de plataforma para que éstos se adueñaran de lo que hoy es México, tierra de las grandes civilizaciones. La isla sufrió la aniquilación de su población originaria, lo cual determinó que los conquistadores la repoblaran con esclavos traídos a la fuerza del África subsahariana.
Durante siglos nuestros países han sido vecinos y hermanos. Incluso la población afrodescendiente en México provino de Cuba. Hemos compartido su música y la nuestra. Su mambo, su danzón, su son, su trova y sus boleros cruzaron el Golfo de México de ida y vuelta. Sus poetas y escritores se cuentan entre los grandes creadores de nuestra lengua común. Nos hemos apoyado mutuamente en huracanes y epidemias. Sus médicos han caminado nuestras veredas y sanado nuestros padecimientos.
No se trata de una intromisión en “conflictos ajenos”. La actual agresión al pueblo de Cuba y su legítimo gobierno ofende a quienes en México y otras latitudes se identifican con su humanismo y su fraternidad universal.
A partir de este día damos a conocer una cuenta bancaria de Banorte de la Asociación Civil Humanidad con América Latina: 1358451779, con clabe interbancaria 072180013584517792, con el fin de acopiar la aportación económica de quienes deseen cooperar para adquirir alimentos, medicinas, plantas eléctricas y otros productos indispensables para la resistencia de nuestros hermanos y hermanas.
Y en lo que concierne a la última amenaza del presidente Trump sobre la isla de imponer aranceles a aquellas naciones que suministren combustibles a Cuba, reiteramos que se trata de medidas ilegales, inhumanas e injustificadas que afectan gravemente a su pueblo.
Esta última escalada pone en riesgo el acceso a bienes y servicios esenciales para sus habitantes, lastimando su derecho a una vida digna y saludable. Al mismo tiempo, coarta la libertad de otros países para decidir sobre sus relaciones comerciales de cooperación e intercambio con esa nación.
Las reglas del orden internacional rechazan y prohíben el uso de la fuerza y de las sanciones económicas unilaterales contra cualquier país, precisamente por el daño indiscriminado que causan a la población.
Hacemos un firme llamado a la solidaridad con el pueblo cubano y a poner fin al unilateralismo soberbio y agresivo. Respaldamos y convocamos a apoyar todas las acciones gubernamentales o ciudadanas que se emprendan con el fin de proteger el bienestar, la integridad y la dignidad humanas en Cuba.
El respeto y la soberanía de los países –que reside originalmente y siempre en los pueblos– debe continuar siendo la piedra angular de la convivencia entre naciones y de las aspiraciones a lograr un mundo más justo y en paz.
Y si las circunstancias lo exigen, llamaremos a respaldar al gobierno de México, que encabeza la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ante cualquier represalia que pueda enfrentar nuestro pueblo por cumplir con el mandato, contenido en el artículo 89 de la Constitución, de aplicar los principios normativos “de la autodeterminación de los pueblos, la no intervención; la solución pacífica de controversias, la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales”.
Responsables: Laura Esquivel y Carlos Pellicer López
Fuente: Telesur
