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15/10/25

Temas: Geopolítica

Regiones:

Estamos decidiendo el futuro de la humanidad para las próximas generaciones

Por Izquierda Castellana

El análisis de cualquier escenario con un conflicto militar abierto, o con potencialidad de convertirse en uno de ellos, no se puede hacer -en rigor- al margen del contexto general en que estamos inmersos, cada día más evidente, de globalización de la guerra.

El asunto de Palestina está teniendo un especial protagonismo en los últimos días, más allá de lo que ya venía ocurriendo, por dos razones: la llamada “propuesta de paz”, que ciertamente es una propuesta específica de dominación occidental sobre Gaza, en la línea de constituir un Protectorado en Palestina bajo control occidental (como ocurrió en otros momentos históricos); y, por otro lado, por la denominada “Flotilla de la Libertad”.

Respecto a la primera cuestión, es evidente que no es una propuesta de paz en su sentido estricto, pero la cuestión es si el pueblo palestino y las organizaciones que lo integran y defienden tienen alguna alternativa viable a ese plan en esta coyuntura histórica concreta. Es un mal ofrecimiento, sería inconcebible que no lo fuera viniendo de quien viene, pero no aceptarlo podría conducir a un desastre aún mayor del existente hasta ahora. Parece que Hamás plantea la introducción de matices que hagan menos nociva esa propuesta, de modo que pueda tener alguna viabilidad para el pueblo palestino y las organizaciones de la resistencia. En La Vanguardia, en un artículo titulado “Dudas y división interna en Hamás ante la propuesta de Trump para Gaza”, del 02/10, se recoge que el alcalde de Jan Yunis y miembro de Hamás, Ala al Bata, ha hecho a través de Facebook un llamamiento a aceptarla, aunque suponga “tomar veneno”. Tomar veneno puede parecer una locura correspondiente a un impulso suicida, aunque, en algunas circunstancias, las alternativas pueden ser peores. Viendo la posición de los agentes más significativos de la resistencia en la zona, empezando por Hamás, parece que en estos momentos no tienen mejor opción que la referida, por perversa que ésta sea; al menos parece que, teóricamente, podría permitir ponerle freno a la muerte de la población de Gaza por inanición y por la acción directa del ejército genocida de Israel.

Trump y Netanyahu durante su último encuentro

Todos los conflictos, su valoración y perspectivas, hay que enmarcarlos en la situación político-militar general; obviamente los casos particulares no podrán evolucionar de forma antagónica a la evolución de la situación global. La realidad es muy dura en algunos ámbitos, y las ensoñaciones pequeño-burguesas no conducen a ningún lugar, más que al incremento y cronificación del sufrimiento de las clases populares, que en Palestina ya están al límite. A veces, y en la historia ha ocurrido con cierta frecuencia, hay que asumir la pérdida de una batalla para poder ganar la guerra.

Tenemos en Castilla un capítulo de mucha significación histórica, expresión de la dignidad de un pueblo: la resistencia de Numancia ante el Imperio romano, que finalmente llevó a la destrucción de esa comunidad. Algunas personas, por sus declaraciones, parece que están demandando al pueblo palestino que emule la grandiosa experiencia numantina. Pero estamos en circunstancias muy diferentes, porque, al contrario de lo que ocurría entonces, en los próximos años la derrota del imperialismo es factible. Parece que lo más conveniente es tener la capacidad de participar hasta el final en esta lucha, potencialmente victoriosa.

Respecto a la Flotilla, como era previsible, no ha conseguido el que teóricamente era su objetivo principal: llegar a la costa gazatí. Imaginamos que sus impulsores ya eran conscientes de que ésto no se lograría. La cuestión es si de esa actividad se derivan consecuencias favorables para la lucha popular en Palestina, para la solidaridad internacional y para el descrédito progresivo del Gobierno genocida de Netanyahu. Que ello se consiga dependerá de las organizaciones que en cada país impulsan el movimiento de solidaridad. En cuanto a la actitud de los gobiernos del mundo occidental, no parece que vaya a haber grandes sorpresas. Los gobiernos europeos se han movido condicionados por sus propios intereses hasta donde han querido o podido, declarándose a favor de la existencia de un Estado palestino que coexista con el Estado de Israel, eso sí, previa desaparición de Hamás. Si sobre ello hubiera un compromiso real, podría tener un cierto interés, pero no parece nada más que un brindis al sol, empezando por lo que hace el Gobierno español.

Madrid, manifestación en dirección al Congreso el 2 de octubre en rechazo a la interceptación de la Flotilla

Hay elementos de la situación internacional que indican el acomodo de las posiciones entre las dos grandes fracciones del imperialismo: el continentalista representado por el Partido Republicano con Trump a la cabeza y el globalista del Partido Demócrata y sus aliados en los gobiernos europeosincluyendo el español. Trump, y con él el actual Gobierno estadounidense, se ha entregado de forma plena a la guerra contra Rusia; pretenden que les salga lo más barata posible y que su financiación recaiga sobre la UE y el Reino Unido. La evolución del conflicto militar en sí mismo no parece que esté cambiando en sus aspectos fundamentales, y la información publicada va en el sentido de que la superioridad táctico-estratégica rusa se acrecienta, aunque esto podría sufrir variaciones.

Por otra parte, la ofensiva imperialista yanqui en el continente americano sigue adelante, de forma progresiva y parece que relativamente meditada, enlazando intervenciones militares con operaciones políticas en los países que mantienen una cierta conexión con los EEUU. El Estado Venezolano, encabezado por su Gobierno bolivariano, está dando todos los pasos para confrontar la situación, desde la organización del pueblo en general hasta la preparación de la resistencia armada en las fuerzas militares y los sectores que potencialmente se implicarían en la defensa de la soberanía nacional. Es más que probable que ese conflicto acabe en un proceso político-militar explícito y abierto.

Cinco cazas F-35 estadounidenses con base en Puerto Rico han volado cerca de las costas venezolanas

En el Mar Meridional de China, según la información disponible, no parece que esté habiendo movimientos de aceleración, aunque el problema de fondo sigue vigente y la confrontación es aparentemente inevitable por la actitud del Gobierno de Taiwán, apoyado por Trump y la administración yanqui.

El 10 de octubre se reunirá el Comité para decidir los posibles candidatos al Nobel de la Paz y Trump tiene un interés, casi paranoico, en estar incluido en ese primer listado, condición sine qua non para recibir posteriormente el premio.

Europa sigue en su deriva de pérdida de peso específico en los asuntos globales, mientras el Estado español se cuece en sus propias contradicciones. Pese a que la posición del Gobierno de Pedro Sánchez se hace cada día más difícil, no hay que olvidar algo de lo que hace alarde el Presidente en sus visitas a los centros de poder de Europa: es el único líder que puede garantizar la estabilidad social en el Estado español. En alguna medida esto es cierto, pero esa capacidad se ve menguada a pesar de los esfuerzos para evitarlo. Ponerse a la cabeza, a su manera, de la lucha contra el genocidio en Gaza es una expresión de su oportunismo, pero al mismo tiempo de su capacidad para instrumentalizar cualquier causa justa que tenga un amplio apoyo en la opinión pública del Estado español con tal de seguir manteniéndose en el poder. La duración de esta fase estará muy vinculada a la evolución de la situación global, sobre todo en el plano militar. No será fácil que la gente acepte una intervención cada vez más intensa, como las circunstancias le van a exigir, en la guerra contra Rusia, con una repercusión en los Presupuestos Generales del Estado y en otras cosas más concretas, que ya influyen en la vida cotidiana de la gente. En ayuda del Gobierno de Sánchez, la incapacidad política y el grado de brutalidad discursiva en que se mueve la derecha española.

Izca.net

Etiquetas: EEUU | Gaza | Imperialismo

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