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28/10/21
Alfred de Zayas sobre Alex Saab: «Fue un secuestro, acompañado por detención arbitraria y torturas»
Por Karen Méndez Loffredo

Alfred de Zayas, abogado, escritor, historiador y experto para Naciones Unidas en la promoción de un orden internacional democrático e igualitario, es uno de los que ha denunciado que la extradición del empresario y diplomático Alex Saab fue un «secuestro».

Alega que lo que ha hecho Estados Unidos contra «oponentes» como Julian Assange, Meng Wanzhou (vicepresidenta de Huawei) o Alex Saab «es una forma de terrorismo estatal» que viola el Derecho Internacional y el debido proceso.

Alex Saab fue detenido en Cabo Verde en junio de 2020 cuando su avión aterrizó para repostar combustible. Desde ese momento se inició un procedimiento, que según denuncian los defensores de Saab, ha estado lleno de irregularidades, como detenerlo sin una orden de aprehensión y cuando ésta llegó estaba a nombre de otra persona.

Alex Saab fue extraditado a Estados Unidos el 16 de octubre de 2021. El Departamento de Justicia lo acusa de crear un supuesto esquema de corrupción con la importación de medicinas y alimentos a Venezuela. El Gobierno venezolano desmiente esas acusaciones y asegura que en los años más fuertes del bloqueo económico y financiero que impuso Estados Unidos contra el país «el alimento, la gasolina y las medicinas que llegaron las trajo Alex Saab desde varios lugares del mundo», indicó el presidente Nicolás Maduro.

Además, Maduro denunció que Saab ha sido torturado para «obligarlo a mentir y convertirlo en un acusador falso contra la Revolución Bolivariana, contra mí, contra Venezuela, cosa que él jamás aceptó».

Desde Estados Unidos el vocero del Departamento de Estado, Ned Price, ha asegurado que el caso Saab no tiene que ver con la Administración Biden porque «la aplicación de la ley es independiente de la política».

Sin embargo, el abogado Alfred de Zayas asegura a Sputnik que la «Justicia estadounidense se pliega a los caprichos de la Casa Blanca» y alerta que en el juicio contra Saab en el estado de Florida «no habrá justicia, solo política y terror».

—El pasado 16 de octubre, Estados Unidos extraditó a Alex Saab. Lo acusa de lavado de dinero. Usted ha asegurado que este caso «demuestra la corrupción de la administración de la Justicia, no solo de EEUU, sino en los países que se pliegan al poder de EEUU». ¿Por qué dice eso?

—No se trata de una extradición conforme al derecho porque lo sucedido no corresponde al derecho internacional y violó descaradamente el debido proceso en caso de extradiciones. Fue más bien un secuestro, acompañado por detención arbitraria, torturas físicas y psicológicas, violando los derechos a la integridad física del embajador Alex Saab, la Convención de Viena sobre el Derecho Diplomático, y los Pactos de Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos.

Esto nos recuerda a los «rendimientos extraordinarios» (extraordinary renditions) cometidos por la CIA y numerosos países en los años de George W. Bush, aquel tejano que solía comportarse como un sheriff del Wild West en las películas B de Hollywood.

Recordemos los informes del Relator Especial de Naciones Unidas Ben Emmerson, quien repetidamente condenó ante el Consejo de Derechos Humanos estas graves violaciones del Derecho Internacional y de los derechos humanos. Sin embargo, ni EEUU ni los países que participaron en los secuestros y las torturas jamás pagaron reparaciones a las víctimas.

—Alex Saab fue detenido en Cabo Verde cuando su avión aterrizó para repostar combustible. Algo parecido sucedió con la vicepresidenta de Huawei, que estuvo tres años encarcelada en Canadá por petición de EEUU. ¿Qué precedente está marcando Estados Unidos con estos casos?

—Representa efectivamente una profunda corrupción en la administración de la Justicia en Estados Unidos, que se pliega a los caprichos políticos de la Casa Blanca. Aquí confirmamos que este tipo de arrogancia y de ilegalidad existió bajo el mandato de Ronald Reagan, George H. W. Bush (padre), Bill Clinton, Barak Obama, Donald Trump y ahora Joe Biden. Se trata de la arrogancia imperial y de la complicidad de muchos países que se llaman democráticos y se dicen comprometidos al derecho internacional y a la defensa de los derechos humanos.

A pesar del gran poder chino, Meng Wanzhou, la CEO de Huawei sufrió un secuestro y una detención arbitraria por casi tres años. Escandaloso, porque en la comunidad internacional fueron pocos los que exigieron su liberación.

En el caso Saab, el ALBA repetidamente condenó el secuestro como flagrante violación de la Convención de Viena. Hasta el Tribunal Conjunto de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao) declaró en dos oportunidades la inocencia del diplomático y exigió su inmediata libertad. Lastimosamente, Alex Saab no tuvo a un poderoso país como China que lo defendiera del abuso estadounidense.

El precedente es el que ya conocemos: la impunidad. Igual que la impunidad que gozan los miembros de la OTAN por los crímenes cometidos en Afganistán, Irak, Libia, Siria, etc. A Saab le espera un simulacro de juicio en Miami, como los infames ‘juicios’ contra los cinco héroes cubanos en 1998.

—¿Y qué cree que podría hacer Venezuela para que Saab sea liberado, tal como lo fueron los cinco héroes cubanos?

—Hubo mucha negociación para la liberación de los cubanos, que pasaron largos años en prisión en condiciones infrahumanas. Sería mejor trabajar la opinión pública mundial y hacer presión sobre Estados Unidos, como hizo China en el caso Huawei.

—Algunos analistas apuntan que Estados Unidos pasó de luchar contra el narcotráfico, a combatir el terrorismo y ahora liderar una supuesta lucha contra la corrupción fuera de sus fronteras, como lo dejó claro la vicepresidenta Kamala Harris en su gira por Centroamérica a inicios de junio. ¿Qué cree que podría estar en marcha?

—Hipocresía y propaganda barata. Reconocemos que la propaganda norteamericana es flexible y maliciosa, y que los enemigos de Estados Unidos no son señalados de corruptos por ser corruptos, sino que simplemente se acusa oportunistamente y sin evidencias a aquellos que no se pliegan al sistema capitalista de Washington, lo que se conoce como el Washington consensus.

¿Corrupción? Bueno, ya conocemos los Papeles de Pandora, los de Panamá, el Bahama leaks. Efectivamente existe mucha corrupción en Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Honduras, Paraguay, pero yo no escucho a Kamala Harris acusando a Jair Bolsonaro o Guillermo Lasso de corrupción. Sin embargo, acusan a Alex Saab no porque existan pruebas contundentes de que haya estado involucrado en lavado de dinero, como tantos y tantos otros en países ‘amigos’ de Estados Unidos, sino porque se atrevió a participar en una misión humanitaria contraria a las sanciones ilegales impuestas contra Venezuela.

Camila Fabri, esposa del diplomático venezolano, confirma que todo el proceso en su contra ha sido ilegal. Es más, Saab ha sido víctima de torturas físicas y psicológicas. El caso Saab debe de ser sometido a la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, a los procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos, al Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, al relator sobre la Tortura, al relator sobre la independencia de la magistratura, etc.

Lamentablemente, nuestra miserable prensa: The New York Times, The Washington Post, Wall Street Journal, CNN diseminan desinformación que mucha gente se cree. Aquí no hay nada novedoso. Es la continuación de la política de un matón, ¿y cuántos no han muerto en las prisiones secretas de la CIA, y no solamente en Guantánamo?

La esposa del diplomático Saab afirma que el 16 de octubre «le saltaron encima 20 policías estadounidenses, sin darle tiempo ni de ponerse los zapatos, y en dos minutos se lo llevaron con violencia».

Asimismo, indicó que Saab no tuvo acceso a un abogado suyo y que cada vez que los abogados intentaban ingresar al país, las autoridades los deportaban.

«Las torturas psicológicas nunca pararon. Las torturas físicas fueron al comienzo constantes. Le cortaron las dos muñecas, le partieron tres dientes», dijo su esposa.

—Hace poco la relatora de la ONU, Alena Douhan pidió a Estados Unidos y a la Unión Europea levantar las sanciones contra Venezuela por sus efectos devastadores en la población. Sin embargo, las mantienen e insisten que esas sanciones solo afectan a algunos funcionarios del Gobierno, mientras denuncian que hay una crisis humanitaria en el país bolivariano. ¿Esas sanciones son legales?, ¿qué impacto están provocando?

—La Carta de las Naciones Unidas estipula solamente la posibilidad de imponer sanciones económicas por decisión del Consejo de Seguridad de conformidad con el artículo 41 de la Carta.

Los profesores Jeffrey Sachs y Marc Weisbrot publicaron un estudio en 2019 que estimaba que las sanciones habían tenido como consecuencia la muerte de 40.000 venezolanos solamente en el año 2018.

Se estima que, en los años 2019, 2020 y 2021, las muertes causadas por las sanciones han aumentado, también con motivo de la pandemia del coronavirus.

La Profesora Alena Douhan es una gran profesional, muy metódica y concienzuda. Su informe tras dos semanas de misión en Venezuela confirma la necesidad de levantar las sanciones. Este informe también confirma las conclusiones de mi informe de 2018 al Consejo de Derechos Humanos, el cual demuestra que las sanciones matan, que la crisis que sufre el pueblo venezolano es una crisis artificial, causada no solamente por las sanciones y el bloqueo financiero desde el año 2014, sino por la guerra económica que los EEUU ha llevado contra Venezuela desde la Presidencia de Hugo Chávez en 1999.

No olvidemos el golpe de Estado en abril de 2002 contra Hugo Chávez, organizado y financiado por Estados Unidos. No olvidemos los atentados contra la vida de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. No olvidemos la violencia de las «guarimbas» y a los infelices afrovenezolanos que fueron quemados vivos por ser chavistas.

No olvidemos los ataques paramilitares en la frontera con Colombia, el sabotaje, la guerra cibernética. Basado en estas evidencias, mi informe de 2018 identificó las sanciones como crímenes de lesa humanidad que deben de ser investigados y condenados por la Corte Penal Internacional en La Haya. Pero aún así, Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido y varios países de la Unión Europea mantienen las sanciones ilegales.

Además de sancionar a Venezuela, cada tanto, EEUU y sus aliados sancionan a otros países del mundo, como Cuba, Rusia, Irán, Siria, etc, incluso en plena pandemia. El canciller ruso, Serguéi Lavrov, ha advertido que se está imponiendo un orden mundial basado en reglas creadas por EEUU en franca violación al derecho internacional, a la Carta de la ONU. ¿Dónde podría desembocar todo esto?, ¿pondría en riesgo la propia existencia de la ONU?

—A pesar de todo, las Naciones Unidas no van a desaparecer. Al contrario, yo constato que China y Rusia se han despertado y que sus proyectos de resolución en el Consejo de Seguridad, Asamblea General, en el Consejo Económico y Social, en el Consejo de Derechos Humanos, tienen más peso y que, poco a poco, los países del llamado tercer mundo (de América Latina, África y Asia) se están despertando también.

Serguéi Lavrov tiene razón, y mucha paciencia. No queda más remedio que reafirmar la vigencia del Derecho Internacional y condenar los abusos hasta que llegue la hora en que la Corte Penal Internacional tome sus responsabilidades en serio. Gutta cavat lapidem [la gota perfora la piedra].

—Usted aboga por un orden internacional democrático y equitativo. ¿Cómo lograrlo?

—Basta respetar la Carta de las Naciones Unidas y las resoluciones pertinentes de la Asamblea General. Quizás el mayor obstáculo a un orden internacional democrático y equitativo es la mala fe de los grandes poderes, los dobles raseros, la selectividad, la deshonestidad intelectual.

Además, vivimos en un mundo de fake news, de mentiras, donde la prensa repite mil veces una mentira hasta que la gente se lo cree. Esta guerra no convencional, híbrida, de calumnias y acusaciones odiosas, tiene consecuencias nefastas para el orden internacional.

Se podría intentar llevar muchos de estos casos de violaciones flagrantes del derecho internacional y de los derechos humanos a la Corte Internacional de Justicia y demandar una opinión consultiva sobre la ilegalidad y las consecuencias de acciones como, por ejemplo, el secuestro de Alex Saab.

Esto sería posible mediante una resolución de la Asamblea General de conformidad con el artículo 96 de la Carta de las Naciones Unidas. Lastimosamente, no sería posible llevar un caso contencioso a la Corte Internacional, puesto que Estados Unidos no ha dado la declaración prevista en el artículo 36 del estatuto de la Corte. Solamente se puede obtener una opinión consultiva.

Claro, como sabemos por experiencia, Estados Unidos se burla de las decisiones y opiniones de la Corte, como hicieron en el caso de Nicaragua en 1986 o con la opinión consultiva de 2004 sobre el muro ilegal en Israel.

Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido, y muchos Estados de la Unión Europea se burlan de las Naciones Unidas y del derecho internacional cuando rechazan resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Derechos Humanos que claramente declaran como ilegales las medidas coercitivas unilaterales que ejecutan. Reconocemos que no existe un mecanismo efectivo para romper esta impunidad.

Lo que sería procedente es que la sociedad civil se informe adecuadamente y proteste, que le arranquen a Estados Unidos la máscara de ser promotores de la democracia y de los derechos humanos porque es todo lo contrario.

En mi nuevo libro Building a Just World Order, yo formulo 25 principios del orden internacional que van más allá de las resoluciones 2625 y 3314 de la Asamblea General, y proponen medidas concretas y pragmáticas para avanzar paso a paso en la dirección de la justicia y de la paz.

Fuente:
Sputnik Mundo
Etiquetas: Alex Saab

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