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20/02/23
Israel no puede ser impune
Por Manu Pineda

Este lunes, una delegación oficial de diputados del Parlamento Europeo viaja a Jerusalén para iniciar una importante misión a Palestina y poder valorar de primera mano y sobre el terreno las consecuencias de la ocupación israelí en la población Palestina.

Como presidente de la Delegación para las Relaciones con Palestina del Parlamento Europeo, yo debería haber encabezado esa misión oficial, sin embargo, el pasado martes 14 de febrero, la Delegación de la Unión Europea en Tel Aviv recibió una comunicación del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel prohibiendo expresamente mi entrada en Palestina, en el territorio que ocupan ilegalmente, por segunda vez consecutiva en menos de un año[1].

El problema fundamental de todo esto es la impunidad con la que Israel veta la entrada de un representante del Parlamento Europeo de forma unilateral, y más concretamente de la máxima representación institucional del Parlamento Europeo para las relaciones con Palestina.

Lo grave es que son muchos más los problemas fundamentales. Como que Israel lleve más de una década sin permitir al Parlamento Europeo la entrada a Gaza, entorpeciendo el trabajo de evaluación del impacto de los proyectos e infraestructuras financiados por la UE y sus Estados miembro – dado que, además, muchas de estas inversiones europeas, como el aeropuerto de Gaza, han quedado completamente destruidos por los bombardeos israelíes – y tratando de ocultar la situación que padece la población palestina en la franja tras quince años de criminal bloqueo y nada menos que cinco guerras e incontables agresiones del Ejército israelí contra la población civil gazatí.

Ni el régimen de ocupación israelí puede tener el control sobre el acceso a Palestina, ni puede entorpecer las labores que realiza el Parlamento Europeo para garantizar que el pueblo palestino sea escuchado y poner freno al sistema de apartheid instaurado por Israel.

Hemos visto que el pasado 26 de enero, una incursión israelí en Cisjordania, concretamente en el campo de refugiados de Jenín, dejó 9 muertos. Jenín, esa ciudad hecha añicos, sometida a la permanente violencia de los soldados israelíes[2].

Es difícil de comprender la indignación y el rechazo de algunos partidos de nuestro país, en concreto el PP y el PSC, a la decisión de la alcaldesa Ada Colau de romper los lazos de hermanamiento entre Barcelona y Tel Aviv como repulsa a la política de persecución, limpieza étnica y apartheid contra el pueblo palestino. O quizá no es tan difícil de comprender si se tienen en cuenta algunos ‘detalles’.

Detalles como que Israel sea uno de los destinos a los que más eurodiputados viajan, y no es casualidad que sean invitados por tres organizaciones que promueven los intereses de la ocupación israelí[3], incluida la expansión de los asentamientos ilegales en Cisjordania y Jerusalén.

O como el hecho de que la Unión Europea permita el comercio de sus Estados miembro con los asentamientos ilegales en los territorios ocupados, a pesar de que considera que son un obstáculo para la paz y la estabilidad internacional.

Y, por último, el hecho de que Israel sea un socio preferente de la Unión Europea, que recibe millones de euros de dinero público de la ciudadanía europea por su participación en diferentes programas – incluidos programas que se utilizan para investigación y desarrollo de tecnología militar o de espionaje, o programas que se desarrollan en asentamientos ilegales-.

El Parlamento Europeo debe dejar de ponerse de perfil frente a los vetos de Israel contra su institucionalidad. Deben empezar a implementarse medidas de reciprocidad que, hablando en plata, no es más que darles a probar de su propia medicina.

No deberían poder entrar al Parlamento Europeo representantes ni autoridades diplomáticas de Israel, hasta que Israel respete a los representantes del Parlamento Europeo. Eso mismo es lo que le he solicitado a la presidenta, Roberta Metsola, y que espero que podamos discutir próximamente como solución urgente para evitar que Israel obstaculice con total impunidad el trabajo de la Eurocámara[4].

Para evitar que Israel actúe con la misma impunidad con la que, el pasado 7 de febrero, un miembro del servicio de seguridad de la Embajada de Israel en España, empuñó una pistola contra un grupo de estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid por protestar pacíficamente para defender al pueblo Palestino en el marco de un debate sobre los Acuerdos de Oslo[5].

A un régimen criminal hay que ponerle límites y debemos hacerlo colectivamente desde la institucionalidad y desde la movilización social. Porque no olvidemos que el modus operandi de un proyecto colonial cuando algo no le gusta: el veto, la deslegitimación y la intimidación; desgraciadamente, incluso con el uso de las armas.

[1] https://elpais.com/espana/2022-05-22/israel-prohibe-la-entrada-a-un-eurodiputado-espanol-que-encabeza-una-delegacion-parlamentaria-en-palestina.html

[2] https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-64415340#:~:text=Nueve%20palestinos%20murieron%20durante%20una,una%20mujer%20de%2060%20a%C3%B1os.

[3] https://www.lesoir.be/494721/article/2023-02-12/voyages-au-parlement-europeen-israel-est-la-terre-preferee-des-eurodeputes

[4] https://www.eldiario.es/internacional/israel-vuelve-vetar-eurodiputado-iu-mision-eurocamara-palestina_1_9953385.html

[5] https://www.eldiario.es/politica/policia-identifica-agente-israeli-hombre-saco-pistola-complutense_1_9953540.html

Fuente: publico.es

(*) Eurodiputado de Izquierda Unida

Fuente:
Mundo Obrero

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