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18/11/21
Regiones: Colombia | Irán
Ministro de Defensa de Colombia declara a Irán como enemigo
Por Pablo Jofre Leal

En visita oficial del presidente colombiano Iván Duque, entre los días 7 al 9 de noviembre del 2021, a los territorios de la Palestina histórica ocupada por Israel, su acompañante, el ministro de defensa Diego Molano, declaró a la República Islámica de Irán como su “enemiga común” haciendo referencia a la alianza entre el gobierno colombiano y el sionismo.

Efectivamente, Molano, tras una reunión sostenida con el ministro de la Guerra de la entidad sionista, Benny Gantz dio a conocer una declaración sorprendente “Aquí tenemos un enemigo común y es el caso de Irán y de Hezbolá, que opera en contra, por supuesto de Israel, pero también apoya al régimen de Venezuela y por lo tanto es un esfuerzo importante de intercambio de información e inteligencia el que desarrollamos con las fuerzas militares y el Ministerio de Defensa en Israel». Y uso el concepto de sorprendente, pues los políticos colombianos y la sociedad de este país sudamericano ignoraban, que la nación persa estaba en el listado de enemigos del gobierno ultraderechista de Iván Duque y que Colombia es el aliado del sionismo en su política de desestabilización contra Irán.

Lo que sí certifican los colombianos con estas declaraciones es la enorme influencia que ejerce el sionismo sobre los gobiernos colombianos y que expresa, igualmente, los resultados que va arrojando que Colombia se haya incorporado como “socio global” a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ya se deja sentir en la nación sudamericana para beneplácito de Washington. Una relación gobierno colombiano – sionismo que se expresa en el adiestramiento de miembros del ejército y de la policía, como también bandas paramilitares. Apoyo a la formación de cuerpos represivos de naciones latinoamericanas como ha sido el caso del llamado “Comando Jungla” de Chile involucrado en la represión del pueblo mapuche. La venta de armamento, la relación con grupos mercenarios como aquellas que participaron en el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moise. Un lobby sionista que se ha enquistado en Colombia y que parece ser “el último refugio del uribismo que necesita una guerra para ganar las elecciones” como lo señaló el analista colombiano Pablo Bohórquez con este cronista (1)

Las palabras de Molano han situado a su gobierno en la trinchera de aquellos regímenes, que ven en la resistencia de los pueblos contra las agresiones, ocupación, invasión y hasta la colonización de sus territorios, al enemigo al cual hay que combatir en forma permanente aunque ello implique el asesinato de cientos de miles de seres humanos en Palestina, Siria, Irak, Libia como también en Latinoamérica donde la alianza imperialismo-sionismo ha atrapado a Colombia en sus redes, sirviendo de testaferro y base militar para la desestabilización de Venezuela y centro regional del golpismo en Latinoamérica, como también dotarla de impunidad para el cultivo, producción y comercialización de cocaína y heroína, convirtiendo a Colombia en un narcoestado con  sello y aval para transportar estos productos a territorio estadounidenses, de otro modo no se explica que Colombia considerada por la Oficina de las Naciones Unidas Contra las Drogas y el Delito (UNODC) como el principal productor mundial de cocaína.

Efectivamente, La UNODC en su informe publicado en julio pasado correspondiente al año 2020 colocó, nuevamente, a Colombia, como el primer productor de cocaína en el mundo, este documento oficial de la Organización de las naciones Unidas consigna que el Departamento de Santander (fronteriza con Venezuela) concentra el mayor volumen de narcocultivo con 41 mil hectáreas dedicadas a este cultivo ilícito. Cifra que concreta el hecho que Santander supera a la zona de Nariño, fronterizas con Ecuador, como el Departamento con la mayor área cultivada de coca en el país, con 31 mil hectáreas sembradas. Ambos departamentos con alta con concentración, además, de paramilitares y bandas armadas, que generan una compleja relación fronteriza con sus vecinos.

Volvamos a las declaraciones de Molano, que recibieron la repulsa de políticos de su propio país, señaladas como manifestaciones emitidas con enorme ligereza, desafortunadas, inoportunas, impropias y sumamente peligrosas. Críticas como la del congresista Luis Fernando Velasco que exigieron a Molano rectificar lo afirmado “es imperdonable de su parte declarar a Irán como enemigo de Colombia, le recuerdo que nosotros tenemos relaciones diplomáticas con ese país y usted no tiene la facultad de calificar otro Estado como enemigo del nuestro. ¡Rectifique su error!” señaló Velasco. Entre los reproches a lo señalado por Molano, destaca la efectuada por el senador y candidato a la Presidencia de Colombia, Gustavo Petro, quien advirtió que las palabras de Molano exponen a Colombia a un escenario de confrontación en al cual no tiene arte ni parte. Petro afirmó «ministro Diego Molano, ¿puede Colombia considerar enemigo un país con el que mantiene relaciones diplomáticas? ¿Puede un ministro ponernos en circunstancias bélicas con un país que nunca nos ha hecho daño?».

No se equivoca Petro, pues este tipo de ideas peregrinas y demenciales exponen a la sociedad colombiana a que sirva de campo de acciones desestabilizadoras, no de Irán ni Hezbolá u otra agrupación que surja de la cabeza de Molano, sino que se permita la ejecución de acciones que suelen denominarse de “bandera falsa” (2). Como aquel perpetrado el año 2007, por la Unidad Militar dirigida por el entonces coronel del ejército colombiano, Luis Fernando Borja, quien admitió que su unidad mató a 57 civiles, después los vistieron con uniformes y afirmaron que eran rebeldes de las guerrillas de las FARC muertos en combate, conocido como “falso positivo”. Es decir, para proteger al régimen colombiano y sus vínculos con el narcotráfico, el paramilitarismo, la acción extranjera en ocho bases militares estadounidenses en su suelo, al mismo tiempo que sirva para lavar la imagen del régimen israelí y con ello atacar a la República Islámica de Irán, las mentes desquiciadas de la alianza imperialismo-sionismo  son capaces de generar un ataque premeditado que signifique, por ejemplo, la destrucción de la embajada de Israel en Colombia o alguna institución ligada a Israel y que ello sirva para desviar la atención sobre sus verdaderos ejecutores.

Diego Molano no actuó por su cuenta. El gobierno de Duque, al estilo de lo que fue la dictadura militar en Chile con Pinochet controlando todo, no permite que se mueva una hoja sin que lo sepa Iván Duque, su mentor el ex presidente Álvaro Uribe y los suyos. Molano es parte del libreto, es el uso del garrote y la zanahoria donde Iván Duque, para bajar el perfil a las peligrosísimas acusaciones de Molano, tuvo que salir al paso de su ministro afirmando “»Colombia no usa la palabra enemigos para referirse a ningún país, nosotros no usamos la palabra enemigos para hablar de ninguna nación y hemos sido claros frente a cuáles son nuestras amenazas nacionales e internacionales».» pero…a renglón seguido en una declaración conjunta entre Duque e Isaac Herzog el presidente del ente israelí, ambos coincidieron en el deber de «luchar» contra el terrorismo que generan las células de Hezbolá, así como también en colaborar en las labores a escala internacional para frenar el plan de desarrollo nuclear iraní”. En ningún caso sus palabras desmienten a Molano, sino que es un llamado a la prudencia.

Esto último con relación al hecho que a partir del mes de diciembre Colombia ocupa un puesto en la Junta de Gobernadores de la Agencia Internacional de Energía atómica (AIEA) y Duque se comprometió ante el sionismo a ejecutar una labor de vigilancia, que va mucho más allá de las prerrogativas que tiene dicha junta.  El presidente sionista ante las afirmaciones de Duque sostuvo que espera que Colombia pueda «ayudar a luchar diplomáticamente contra Teherán desde la presidencia del Consejo de la Agencia Internacional de Energía Atómica, teniendo presente que Tel Aviv sabe que a Bogotá le preocupan las células terroristas de Hezbolá en la frontera con Venezuela». Una denuncia jamás comprobada, pero que es tomada gustosa por los medios internacionales, precisamente controlados por el binomio imperialismo-sionismo.

Duque intento, infructuosamente apagar con más combustible el incendio provocado por su ministro de defensa, que desde que asumió a principios de este año 2021 ha mostrado su escasa prudencia en sus declaraciones tanto en el plano de la política interna como en el ámbito de las relaciones internacionales. La comprobación más nítida es que Colombia no tiene una política exterior independiente y soberana, no hay liderazgo ni un camino que genere respeto a la seriedad de la nación sudamericana. Sus declaraciones y acciones lo muestran como un gobierno que obedece a los dictados de Washington, mediados por la Organización de Estados Americanos (OEA) y las influencias de entidades como la israelí, que se ha enquistado peligrosamente en la nación sudamericana, en su ejército, la policía e incluso en la narrativa de su política exterior. Esto último queda refrendado con las declaraciones de Molano, que muestran además el absoluto desconocimiento de las dinámicas de confrontación que animan al eje imperialismo-sionismo-wahabismo contra el eje de la resistencia que agrupa a gran parte de los movimientos de resistencia y defensa de la soberanía de los pueblos en Asia Occidental.

El gobierno colombiano con su gira a los territorios ocupados de la Palestina histórica y que el sionismo denomina desde el año 1948 como Israel, muestra su compromiso y lealtad incondicional con los poderes hegemónicos, aquellos responsables del asesinato de cientos de miles de hombres, mujeres y niños en Asia Occidental. Un gobierno colombiano, que a través de su ejecutivo y su ministro de guerra desea incrementar los méritos para seguir siendo el alumno modelo, de Washington en Latinoamérica, su socio predilecto, la niña de sus ojos y con ello incrementar el apoyo a la impunidad de un régimen acusado de crímenes de lesa humanidad y responsable de la conformación de un narcoestado. Un gobierno colombiano que está forjando ser el destino de las inversiones del sionismo en Latinoamérica, incluyendo en ello los programas de espionaje como es el denunciado Pegasus y ser además su punta de lanza en el continente para la venta de armas, ya probadas en terreno contra la sociedad colombiana en las movilizaciones sociales, que han significado cientos de muertos y desaparecidos, miles de heridos y la militarización y criminalización de las demandas sociales

Duque sostuvo, el pasado 8 de noviembre con el presidente de Israel Isaac Herzog y con el primer ministro Naftali Bennett. Dichos políticos se regocijaron con la decisión del gobierno colombiano de calificar como “terroristas” al Movimiento de Resistencia islámica del Líbano (Hezbolá) y al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica Islámica de Irán. Los medios de información sionistas dieron a conocer que el primer ministro Bennett – colono de origen estadounidenses – agradeció a Duque su trabajo de “liderar un cambio estratégico en nuestras relaciones y por el honesto apoyo que le otorga a Israel, desarrollando una profunda amistad” Bennett agradeció a Duque, además, la visita al sector occidental de la explanada de las Mezquitas, donde el mito sionista sitúa un muro venerado por los judíos, señalando que le traería buena suerte “pues se comunicaría en línea directa con dios” . Seguramente dando cuenta de esa ideología exclusiva y excluyente del sionismo.

Nada bueno se puede esperar para Colombia en esta alianza entre el gobierno de Duque y Bennett y menos aún para Latinoamérica, que verá incrementada la presencia de asesores militares, la irrupción de los programas de espionaje con que el régimen israelí ha invadido al mundo y que ha alertado a organismos internacionales de defensa d ellos derechos humanos contra esta práctica que atenta contra los derechos humanos. Una relación que implicará mayores niveles de desestabilización contra Venezuela, Nicaragua, la formación de grupos paramilitares y narcotraficantes. La capacitación en técnicas de represión para grupos policiales de Latinoamérica, la influencia d ela industria de armas sionistas que están utilizando a Colombia como campo de exhibición y prueba. El aumento d elas acusaciones contra irán que está ejerciendo una política diplomática activa con Venezuela y que encuentra en Colombia la defensora de los afanes del imperialismo y el sionismo contra la nación persa. Molano no se equivocó con sus declaraciones, no fue un error, simplemente fue la expresión de lo que Washington le exige al gobierno colombiano llevar adelante como su testaferro regional.

Pablo Jofré Leal

  1. https://www.youtube.com/watch?v=lUc8O-4556Y&t=2s&ab_channel=PabloJofreLeal
  2. Las operaciones o ataques de “bandera falsa”, son entendidas como aquel tipo de acción que consisten en llevar a cabo una agresión de tipo militar (generalmente atentados contra objetivos de gran significado) para culpar falsamente a un enemigo y obtener un fin político o militar. Ejemplos El Gobierno británico admitió que -entre 1946 y 1948- bombardeó cinco barcos que transportaban a judíos a Palestina. Crearon un falso grupo denominado los “Defensores de la Palestina Árabe”, que reclamaron falsamente haber sido los responsables de los ataques. La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA por su sigla en inglés) contrató a mercenarios iranies en la década de los 50 del siglo XX, para que se hicieran pasar por comunistas haciendo estallar bombas en la nación persa y así utilizar los hechos para poner al pueblo iraní en contra del primer ministro.
Fuente:
Portal Alba

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