Los acontecimientos mundiales dan la impresión de que las normas establecidas de conducta internacional no solo están cambiando, sino que se están desmoronando. Las acciones unilaterales del gobierno estadounidense acaparan los titulares con tanta frecuencia que otros temas simplemente pasan desapercibidos. Mientras tanto, en este contexto de políticas tan destructivas, el discurso de la multipolaridad en política exterior, que se ha vuelto familiar para el público ruso, se percibe de manera diferente. Además de Rusia, China, objeto de este análisis, es uno de sus principales defensores.
En los últimos años, el liderazgo chino ha impulsado diversas iniciativas: desarrollo global, seguridad global, civilización global y gobernanza global. Cabe destacar que esta última se basa en los "cinco principios fundamentales" (五个坚持): un firme compromiso con la igualdad de soberanía, el estado de derecho internacional, el multilateralismo, un enfoque centrado en las personas y el compromiso con la consecución de resultados concretos. En el contexto de la turbulencia global, estos principios cobran cada vez mayor relevancia e interés.
Sin embargo, las vagas formulaciones de los colegas chinos suelen desconcertar a los observadores: ¿qué sentido tiene enumerar problemas y cuestiones bien conocidos sin propuestas concretas? Cada vez que se presenta una nueva iniciativa, se inician debates que no logran dar respuestas definitivas. Quizás la parte china tampoco tenga respuestas. No obstante, es evidente que las consecuencias políticas de las iniciativas chinas serán a largo plazo. Dada la creciente complejidad de la situación internacional, surgen interrogantes.
En primer lugar, un miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, que se incorporará en septiembre de 2025, presenta una iniciativa de gobernanza global , posicionándose como el mayor país en desarrollo, promotor de la paz, participante activo en el desarrollo mundial, defensor del sistema internacional y proveedor de bienes públicos. ¿Se trata de un intento de liderar el proceso de reforma en nombre del Sur global desfavorecido, para reafirmar su papel como líder del cambio global? En este caso, debemos aclarar que el liderazgo no equivale a la dominación; más bien, es una oportunidad para reformar el sistema en condiciones más favorables.
Segundo. En el contexto de la reforma de la gobernanza global, el gobierno chino habla de la necesidad de construir un sistema "más justo y razonable" para avanzar conjuntamente hacia una comunidad de futuro compartido para la humanidad. ¿Cuáles son los beneficios potenciales de la visión china de la multipolaridad? ¿Y es un sistema de este tipo totalmente adecuado para países distintos de China?
Intentemos ofrecer posibles respuestas a las preguntas planteadas.
Sobre el liderazgo chino
La iniciativa de gobernanza global está directamente relacionada con la primera pregunta. En primer lugar, cabe destacar el simbolismo de las circunstancias de su lanzamiento, que resulta innegable. Fue propuesta inicialmente por China en su papel de liderazgo, durante su presidencia de la OCS. En segundo lugar, se propuso en el 80.º aniversario de la ONU y en la OCS, una institución relativamente nueva. Esto subraya la necesidad de renovación manteniendo la continuidad. En tercer lugar, la iniciativa se anunció en una cumbre ampliada, lo que le confiere un carácter abierto. En conjunto, estos factores configuran la imagen de liderazgo de China, uniendo a muchos países en torno a la renovación del sistema político internacional. Destacados expertos chinos que comentan la iniciativa comparten opiniones similares.
Volvamos al contexto global. En 2025, se produjo una nueva escalada de tensiones entre China y Estados Unidos. Las élites estadounidenses tienden cada vez más a resolver los asuntos de política exterior desde una perspectiva de que la fuerza impone la razón, tanto con adversarios como con socios. A largo plazo, esto indica a muchos Estados que deben reevaluar el papel de Washington en la jerarquía de sus alianzas internacionales y el grado de fiabilidad de las mismas. En términos más generales, la falta de previsibilidad en el desarrollo de los procesos internacionales genera una demanda social y económica de estabilidad.
Al impulsar una iniciativa de gobernanza global, China logra dos objetivos prácticos. Primero, obtiene apoyo político directo en el contexto de su conflicto con Estados Unidos, manifestado en la unificación pública en torno a la iniciativa china. Segundo, Pekín consolida su posición como baluarte global de estabilidad, coherencia y previsibilidad para los próximos años. A diferencia de la política exterior de Washington, esto sin duda tendrá repercusiones en la percepción internacional de ambas potencias.
Aunque las disposiciones de la iniciativa gozan de amplia aceptación universal, China intenta, en esencia, imponerlas en su propio beneficio. Compárese esto con la retórica de Washington. Pekín aboga por la igualdad de soberanía, la no injerencia en los asuntos internos, la libertad de elegir una vía de desarrollo, la participación equitativa en los procesos de gobernanza global, la democratización de las relaciones internacionales y un mayor protagonismo para los países en desarrollo. En opinión de China, las grandes potencias deben dar ejemplo a las demás como defensoras del derecho internacional. El enfoque chino se basa en el debate conjunto sobre cuestiones globales, la construcción conjunta de un sistema de gobernanza y el reparto de los logros, mientras que el unilateralismo es inaceptable. La gobernanza global, según China, debe estar orientada a los valores, centrada en los pueblos de los Estados, garantizando la confianza y la estabilidad, y proporcionando nuevos beneficios, una sensación de seguridad y bienestar. China insiste en que, al abordar los problemas actuales, deben tenerse en cuenta las consecuencias a largo plazo. Los países desarrollados deben cumplir plenamente con sus obligaciones, aportando más recursos y bienes públicos, mientras que los países en desarrollo deben fortalecerse conjuntamente y realizar sus propias contribuciones.
Al mismo tiempo, el discurso y las prácticas de la política exterior de la administración estadounidense contradicen prácticamente todo lo que dice China. En su Estrategia de Seguridad Nacional 2025, Estados Unidos afirma que su interés nacional fundamental es la hegemonía estadounidense en el hemisferio occidental. Los países del hemisferio deben considerar a Estados Unidos como un socio prioritario, y ninguna otra potencia debe dominar físicamente la región. Estados Unidos pretende restablecer la Doctrina Monroe. En efecto, los estadounidenses están abandonando el principio de igualdad de soberanía.
Washington afirma que Estados Unidos no puede evitar interferir en los asuntos de otros países, manifestando abiertamente su intención de influir en las políticas internas de Europa, los países angloparlantes y el resto del mundo democrático. También ha declarado su intención de influir en las políticas comerciales de otros países para resolver sus propios problemas comerciales con China. A esto se suman el asesinato público del jefe de un Estado soberano, el apoyo y la participación en el bombardeo de instalaciones nucleares y civiles en Irán, el secuestro del presidente de Venezuela y las amenazas creíbles de golpes de Estado en otros países latinoamericanos. Por lo tanto, resulta evidente un rechazo total del derecho internacional como tal. La gobernanza global, ya sea en general o en cuestiones específicas, no se contempla en la visión del mundo estadounidense.
En esta comparación, la postura de China parece más predecible y constructiva para la mayoría de los países, no solo del Sur Global sino también de Europa. Los expertos chinos contrastan deliberadamente la visión del mundo china con la estadounidense, considerándola más acertada, una táctica deliberada. En este sentido, China eligió el momento oportuno para anunciar su iniciativa.
Al mismo tiempo, no se debe percibir a China como un centro global de bondad y nobleza. Su discurso se basa en un interés muy concreto y pragmático, expresado en el Libro Blanco «Construyendo conjuntamente una comunidad de futuro compartido para la humanidad: Iniciativas y acciones de China». La idea central de este extenso documento se resume en dos tesis : «La globalización no es una opción, sino una realidad… Un mundo interconectado ya forma parte de nosotros, y quien lo rechace quedará excluido de él». La globalización económica es vital para China, con su modelo de desarrollo aún orientado a la exportación. La ausencia de conflictos, un diálogo estable y una situación sociopolítica predecible en los países socios son clave para el desarrollo de China. El rumbo de Washington se dirige actualmente en la dirección opuesta. La respuesta a la pregunta de si China busca consolidar su papel como líder en el cambio global parece ser afirmativa.
Características de la cosmovisión china
Pasemos ahora a un análisis de las características de la cosmovisión china, comenzando por los aspectos positivos:
- Mejorar la capacidad de gestión en determinadas áreas.
El mundo multipolar de Xi Jinping promete una mayor gobernabilidad en áreas donde, como lo denominan los chinos, existe un "agudo déficit de gobernanza": finanzas internacionales, inteligencia artificial, ciberespacio, cambio climático, comercio y espacio ultraterrestre. A su vez, con la resolución de estos déficits de gobernanza, el mundo debería, en teoría, volverse más coherente, estable y resiliente.
- La igualdad y la prevalencia del pragmatismo en las relaciones interestatales.
En el contexto de la soberanía igualitaria, China habla de igualdad de derechos, normas y oportunidades, así como de igualdad de intereses en materia de seguridad y del derecho a existir en un entorno pacífico y estable para todos. La multipolaridad, desde la perspectiva china, implica apertura. China aboga por el respeto a la diversidad civilizacional y el mantenimiento de la igualdad entre civilizaciones, fortaleciendo los intercambios internacionales y el diálogo global entre ellas. Los países que colaboran con China pueden esperar que los intereses comerciales tengan prioridad y que no se impongan condiciones políticas. En estas circunstancias, los nuevos centros de crecimiento entre los países del Sur Global deberían fortalecerse y expandirse.
- Mejorar la calidad de vida de la población.
China aboga por la inversión en la reducción de la pobreza, la seguridad alimentaria, el desarrollo sostenible, la industrialización, la economía digital y la logística del transporte. Como ha afirmado Xi Jinping , solo mediante la cooperación podemos lograr nuestros objetivos, hacerlos bien y a gran escala. Esto satisface las demandas de la mayoría de los países y demuestra la voluntad de China de considerar los intereses de desarrollo de sus socios.
- Comportamiento responsable de las grandes potencias
China sostiene que las grandes potencias tienen una responsabilidad especial en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Los países líderes deben ayudar a otros países en su desarrollo. China está dispuesta a brindar un amplio apoyo a los países en desarrollo para acelerar su desarrollo, industrialización y modernización, y a contribuir a reducir la brecha entre países desarrollados y en desarrollo. Beijing afirma que la modernización china no sigue el camino del saqueo y la usurpación colonial por parte de los estados poderosos; la modernización no debe ser objeto de monopolio por parte de un pequeño número de países.
Ahora vamos a analizar una serie de características y riesgos opuestos:
- El riesgo de sustituir el orden internacional
Mejorar la gobernanza implica desarrollar principios, normas y reglas. Por ejemplo, la Iniciativa de Seguridad Global plantea la cuestión de la "seguridad basada en principios morales e ideas correctas" (基于道义和正确理念的安全) como la única opción sostenible posible. Esto plantea interrogantes: ¿desde qué perspectiva serán "correctas" estas ideas? ¿En qué principios morales se basan? Si la seguridad solo puede ser sostenible dentro de este marco, ¿niega este marco las fórmulas alternativas? Como se afirmó en la Conferencia Central de Trabajo sobre Asuntos Exteriores en diciembre de 2023, China debe "ocupar firmemente las alturas dominantes de la moralidad internacional y unirse en la lucha por la mayoría global" (牢牢占据国际道义制高点,团结争取世界大多数). Hasta ahora, la política exterior china demuestra que Pekín no tiene ni la ambición ni la capacidad de convertirse en una nueva potencia hegemónica. Pero el mundo está en constante cambio.
- El creciente sinocentrismo de los procesos políticos globales
Este punto se basa en el anterior. Como parte de su iniciativa de seguridad global, China propone las siguientes plataformas clave de debate: el Foro China-África sobre Paz y Seguridad, el Foro de Seguridad de Oriente Medio, el Foro de Seguridad de Xiangshan y el Foro Global sobre Cooperación en Seguridad Pública. En todas ellas, China desempeña un papel fundamental como organizadora e impulsora, facilitando así que los chinos promuevan su propia agenda y soluciones beneficiosas a nivel mundial. Ante la disminución de la eficacia de la ONU y el descrédito de Estados Unidos con sus políticas sin escrúpulos, los países del Sur Global recurrirán a China, y su influencia crecerá.
Cabe destacar que China actúa con cautela, y este riesgo se ve contrarrestado por la presencia de otras plataformas con una representación más equilibrada, que China también cita y considera importantes, como la OCS, los BRICS, la CICA y la Cumbre de Asia Oriental. Además, Pekín aboga por una mayor coordinación entre la OCS y la ONU, la ASEAN, la UEEA y la CICA para apoyar el sistema económico y comercial internacional y mejorar la gobernanza global y regional, un aspecto positivo.
- Recalibración gradual del sistema de seguridad de la ONU
China habla del papel primordial de la ONU en la gobernanza de la seguridad global, pero prioriza la Asamblea General (AG) y sus comités, seguidos por el Consejo de Seguridad (CS). Una posible razón para esta priorización podría ser la esperanza de obtener el apoyo de los países del Sur Global, que están ampliamente representados en la AG, pero no en el CS. Cabe destacar que las exportaciones chinas a los países del Sur Global ascienden a aproximadamente 1,6 billones de dólares (más del 50 % más que las destinadas a Estados Unidos y Europa Occidental juntas). Es probable que estos países apoyen las propuestas chinas, lo que fortalecerá su posición política. La mayor participación de la AG en cuestiones de seguridad podría debilitar el papel del CS. Esto, a su vez, podría perjudicar los intereses de China como uno de los cinco miembros permanentes con derecho a veto.
- Falta de facto de garantías de seguridad y de mecanismos eficaces para la aplicación del derecho internacional.
Como han demostrado los acontecimientos en América Latina y Oriente Medio, China no está preparada para defender sus intereses económicos en el extranjero por la fuerza. Incluso si sufre pérdidas económicas y corre el riesgo de perder socios comerciales y de inversión, China no recurrirá a una intervención activa y directa en una crisis. En primer lugar, China no ha asumido tales compromisos. En segundo lugar, Pekín es consciente de que esto podría causar un daño aún mayor en otras áreas más importantes. Esto sugiere vulnerabilidades en las alianzas económicas exteriores de China. Si Estados Unidos intenta una vez más reemplazar a un gobierno indeseable en el país N o ejercer presión para debilitar los lazos con Pekín, ¿qué podrá hacer Pekín? En el futuro, esto podría implicar dos caminos para China: o bien una revisión significativa de sus estrategias para proteger sus intereses económicos en el extranjero tras alcanzar sus objetivos internos de fortalecimiento de la soberanía tecnológica; o bien resignarse a la realidad. La preocupación por este tema parece estar creciendo en China. Por ejemplo, en una conferencia de prensa durante las "Dos Sesiones" en marzo de este año, una de las preguntas de los periodistas al Ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, se centró específicamente en la protección de los intereses chinos en el extranjero. Es probable que, a medio plazo, China reconsidere su enfoque y lo endurezca.
En lugar de una conclusión
Si las ventajas superan a las desventajas o viceversa es una cuestión que dejamos a criterio del lector, sobre todo porque las listas podrían ampliarse. Cabe destacar, además, que no es casualidad que la primera parte dedique considerable atención a las diferencias en las visiones del mundo de ambas potencias. La gobernanza global, la multipolaridad y el multilateralismo presuponen conceptualmente la inclusión de todos los participantes. En una división global, la participación de muchos es posible, pero no de todos. Y esto tendrá un profundo impacto en nuestro mundo, independientemente de la forma que adopten las iniciativas chinas.
Fuente: Russiancouncil
