Oriente Medio parece estar preparado para importantes alianzas que marcarán el equilibrio regional y las perspectivas de resolver problemas de larga data en la región. Fuentes bien informadas han revelado que Turquía busca unirse a un nuevo acuerdo de defensa con Arabia Saudí y Pakistán. Estas fuentes también confirmaron la inminente adhesión de Turquía a la alianza militar saudí-pakistaní existente.
La pregunta que se plantea es si Egipto formará parte de esta alianza o permanecerá al margen de ella a pesar de sus fuertes vínculos con las tres partes implicadas. Fuentes árabes bien informadas han revelado que Egipto está en una posición privilegiada para convertirse en el cuarto miembro de esta alianza en rápida formación, que ya se ha consolidado incluso antes de su anuncio oficial. Esto se debe a la mejora de las relaciones entre sus miembros, una visión compartida del Estado-nación, una importante coordinación en la cuestión palestina, Gaza, Sudán, Somalia, la seguridad marítima en el Mar Rojo y la cooperación en materia de seguridad y militar.
Esta alianza islámica tripartita reúne a países influyentes de Oriente Medio y el sur de Asia, incluyendo una potencia nuclear, lo que plantea interrogantes sobre su impacto en la dinámica de poder regional e internacional. La posible alianza, que incluye a Pakistán como Estado nuclear, junto con Arabia Saudí y Turquía, se produce en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y una menor confianza en las garantías estadounidenses, lo que impulsa a estos países a fortalecer sus lazos de defensa comunes.
Etapas avanzadas de discusión
Bloomberg News informó el viernes pasado que Turquía actualmente busca unirse al Acuerdo de Cooperación de Defensa Estratégica (SDA) firmado por Pakistán y Arabia Saudita en septiembre de 2025.
Según una fuente familiarizada con el asunto que pidió el anonimato, las conversaciones entre las tres partes han llegado a una etapa avanzada y se espera que concluyan con un acuerdo formal que mejorará la cooperación en materia de seguridad.
Bloomberg también informó que Turquía está considerando unirse a la SDA, una medida que podría allanar el camino para un nuevo marco de seguridad regional.
La agencia citó a una fuente que prefirió mantener el anonimato, quien afirmó que las conversaciones en curso entre las partes involucradas han alcanzado una etapa avanzada y es probable que culminen en la firma de un acuerdo formal próximamente. Riad e Islamabad firmaron el Acuerdo de Desarme en septiembre de 2025 durante la visita del primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif al Reino. El acuerdo estipula que cualquier agresión militar externa contra uno de los dos países se considerará un ataque directo contra ambos.
Según Bloomberg, la posible adhesión de Ankara a este acuerdo podría allanar el camino para una nueva alianza de seguridad, potencialmente transformando el equilibrio de poder en Medio Oriente y otras regiones estratégicamente importantes.
La agencia señaló que la decisión de Turquía se produce en medio de crecientes dudas sobre la confiabilidad del papel de Estados Unidos en asuntos de seguridad, junto con la creciente convergencia de intereses entre Turquía, Arabia Saudita y Pakistán en el sur de Asia, Oriente Medio y África.
Ankara e Islamabad mantienen estrechos vínculos militares desde hace muchos años, incluyendo la cooperación en numerosos proyectos de defensa. Turquía suministra corbetas a la Armada pakistaní y también ha modernizado varios cazas F-16 de la Fuerza Aérea pakistaní.
Esta alianza se basa en fuertes lazos históricos, ya que Pakistán y Turquía mantienen relaciones militares de larga data que incluyen proyectos de defensa conjuntos, como el suministro de corbetas por parte de Ankara a la Armada paquistaní.
Además, Turquía busca fortalecer la cooperación en tecnologías militares avanzadas. Actualmente comparte tecnología de drones con Pakistán y Arabia Saudita y planea incluirlos en su programa de aviones de combate de quinta generación, el “Kan”.
Recientemente, Turquía ha intensificado sus esfuerzos para compartir sus tecnologías militares más avanzadas con Pakistán y Arabia Saudita, incluyendo tecnología de drones y el desarrollo de aviones de combate de quinta generación, como parte de sus esfuerzos por fortalecer las alianzas en materia de defensa y ampliar el alcance de la cooperación militar conjunta. El acuerdo firmado entre Pakistán y Arabia Saudita estipula que cualquier ataque armado externo contra un país se considera un ataque contra ambos, lo que refleja el compromiso mutuo de defensa conjunta.
Los expertos árabes y turcos indican que la adhesión de Turquía a este acuerdo allanará el camino para la formación de una nueva alianza de seguridad capaz de cambiar el equilibrio de poder en el Medio Oriente y más allá, especialmente dadas las capacidades nucleares de Pakistán, que añaden una enorme dimensión estratégica.
Esta medida se produce en medio de crecientes dudas sobre la credibilidad de Estados Unidos como aliado confiable, así como sobre los intereses económicos y de seguridad superpuestos de Turquía, Arabia Saudita y Pakistán en regiones como el sur de Asia, Medio Oriente y África.
Egipto es un fuerte candidato
Por otro lado, se plantea con frecuencia la cuestión de si Egipto se unirá a esta alianza. Egipto mantiene fuertes vínculos militares con Turquía, Arabia Saudita y Pakistán, lo que lo convierte en uno de los países más calificados para unirse a dicha alianza.
En los últimos años se ha reforzado la cooperación militar entre El Cairo y Ankara, especialmente en áreas de intercambio técnico y ejercicios conjuntos, mientras que los vínculos con Riad siguen siendo fuertes a través de acuerdos de defensa y apoyo económico mutuo.
Pakistán y Egipto también comparten una historia de asociaciones militares, incluidos programas de entrenamiento conjuntos, lo que abre la puerta para que Egipto se una a la alianza y mejore su papel regional.
Egipto también posee una enorme base militar-industrial, que depende principalmente del Ministerio de Producción Militar y la Organización Árabe para la Industrialización, que producen docenas de equipos militares avanzados. Asimismo, mantiene alianzas de fabricación con Turquía, reveladas recientemente en la feria de armas EDEX Cairo 2025. Sin embargo, los informes actuales no mencionan ninguna participación directa de Egipto, pero su ubicación estratégica en Oriente Medio lo convierte en una opción natural para una futura expansión. Esta cooperación refleja un cambio hacia una mayor independencia en materia de defensa para los estados islámicos ante los desafíos regionales, como las tensiones en el Golfo y los conflictos en Oriente Medio, lo que podría reducir la dependencia de las potencias occidentales y fortalecer el equilibrio regional.
Al mismo tiempo, esta nueva alianza representa un paso hacia la reformulación de las alianzas islámicas a la luz de los desafíos globales y podría conducir a transformaciones fundamentales en el Medio Oriente.
Cambios en las posiciones geopolíticas
Numerosos escritores árabes y turcos, incluido el periodista turco Kemal Öztürk, creen que los actuales acontecimientos en Oriente Medio exigen un cambio en las posturas geopolíticas tradicionales, y que todos los países deben reconocerlo. Teme que, si no se superan las rivalidades, competencias y prejuicios históricos, se desate un período de inestabilidad.
Explica que dos acontecimientos impulsaron esta línea de pensamiento: primero, el reconocimiento por parte de Israel de la autoproclamada República de Somalilandia como estado independiente; y segundo, la toma de Hadramaut y Al-Mahra por parte del Consejo de Transición del Sur, y los acontecimientos posteriores, incluida la exigencia del Consejo Presidencial de la retirada de las fuerzas emiratíes, así como el ataque aéreo saudí contra un cargamento de armas procedente de Fujairah. Ambos son acontecimientos peligrosos que requieren una profunda reflexión y un esfuerzo concertado.
El Mediterráneo y África
En Oriente Medio, África y las aguas territoriales del Mediterráneo, el problema fundamental reside en Israel y los países que se alinean con él. En Sudán, Yemen y Somalia, las intervenciones israelíes, ya sea directas o a través de intermediarios regionales, constituyen pasos críticos que alimentan la inestabilidad y conducen al conflicto. Precisamente por esta razón, Arabia Saudí decidió poner fin a esta situación, obligando a los Emiratos Árabes Unidos a retirarse de Yemen mediante la fuerza militar.
El reconocimiento por parte de Israel de la autoproclamada República de Somalilandia plantea una amenaza no sólo para Mogadiscio, sino también para Riad, El Cairo, Saná, Nairobi y Ankara.
Fuentes regionales bien informadas consideran que no deben subestimarse los acuerdos de cooperación militar que Israel firmó con Grecia y Chipre Meridional para afirmar su dominio en el Mediterráneo. Durante seis años, realizaron más de 35 ejercicios y maniobras militares conjuntos y vendieron misiles y drones por valor de miles de millones de dólares. Esto restringirá gravemente la libertad de movimiento de otros países en esas aguas, e incluso podría impedirles pescar.
¿Por qué nuevas alianzas?
Öztürk cree que, debido a la competencia entre las principales potencias de la región, las potencias extranjeras se han vuelto activas en ella. Israel ya ha lanzado ataques contra siete países y ha podido actuar con tanta libertad gracias a estos conflictos y divisiones.
Por el contrario, las principales potencias de la región –como Arabia Saudita, Egipto, Turquía e Irán– han perdido gran parte de su poder debido a su preocupación por otros asuntos, dejando un vacío que Israel ha llenado con el apoyo de Estados Unidos y Gran Bretaña.
Algunos expertos sostienen que hay problemas que estos países no pueden resolver, pero al menos las cuestiones en las que es difícil llegar a un acuerdo se pueden posponer.
Si se llega a un acuerdo, cada país podrá proteger mejor sus intereses. Estas fuentes ofrecen perspectivas de cooperación y resolución de los problemas de la región, incluyendo una asociación entre Turquía y Egipto en Sudán, una alianza saudí-turca-egipcia en Somalia, y afirman que si Turquía, con sus vínculos históricos, volviera a desempeñar un papel activo en Yemen, ¿no sería mucho mejor?
Si Qatar, con su diplomacia altamente cualificada, entrara en la contienda en estas regiones, ¿perderíamos o ganaríamos? Sin duda, ganaríamos.
La Alianza de la Necesidad
Muchos expertos coinciden en que los próximos años estarán marcados por el caos, y que Israel nunca ha deseado la estabilidad en la región. Por lo tanto, no forjará una alianza genuina con ningún estado islámico. Fuentes turcas y árabes advierten que los países que actualmente no experimentan un conflicto con Israel inevitablemente lo enfrentarán mañana. La única salida es que los estados islámicos se unan en torno a un mínimo de puntos en común y se adapten a la nueva realidad geopolítica.
Estas fuentes advierten que estos países se ven obligados a hacerlo porque los próximos años no serán años de estabilidad y calma. Al contrario, Europa se debilitará aún más y quedará relegada. En este contexto, la alianza mediterránea se reconfigurará.
Al mismo tiempo, la rivalidad entre China y Estados Unidos corre el riesgo de convertirse en un torbellino que podría engullir también a Rusia e India. En consecuencia, la tormenta o el terremoto resultante serían extremadamente severos.
Por otro lado, los cambios geopolíticos caóticos tendrán un grave impacto en la economía y el comercio, y en tales circunstancias, es natural que los estados más débiles se vean gravemente afectados. Por lo tanto, es esencial que los estados más fuertes de la región se fortalezcan ante futuras convulsiones. Parece que Turquía, Arabia Saudita, Egipto, Pakistán y otros países están trabajando para lograr este objetivo.
Neo-otomanismo
Fuentes árabes informadas afirmaron que, si bien las relaciones entre Turquía, Arabia Saudita y Egipto ya no son tan malas como antes, no son tan sólidas como se desearía. Estas fuentes cuestionan quién se beneficia de esta situación, argumentando que, como se ha visto en la región separatista de Somalilandia, Sudán y Yemen, cada país sufre pérdidas geopolíticas como resultado de las acciones de Israel y sus aliados. Enfatizan la necesidad de que los tres países fortalezcan sus relaciones y alianzas mientras sus intereses estén en juego. Es cierto que existen desacuerdos, sobre todo en torno a la Hermandad Musulmana y Hamás. Francamente, algunas partes temen que el creciente papel de Turquía en la región sea una forma de “neo-otomanismo” expansionista.
Netanyahu alimentó este temor durante su conferencia de prensa conjunta con Grecia y Chipre Meridional, con el objetivo de crear una brecha entre Turquía y los países de la región. Sin embargo, la élite turca minimiza estas preocupaciones, indicando que un retorno a la época del Imperio Otomano es geográfica y geopolíticamente imposible. Fuentes turcas revelaron que Arabia Saudita y Egipto cooperaron con Turquía para apoyar al gobierno de Ahmed al-Sharaa en Siria. Además, Egipto y Turquía comparten ahora una postura similar sobre los problemas de Somalia y Sudán, y Turquía ha modificado su postura sobre Libia para alinearse más estrechamente con la de Egipto. Si estas medidas son viables, ¿por qué no aplicarlas a otros asuntos?
Las fuentes turcas sostienen que los problemas de la Hermandad Musulmana y Hamás no son insalvables, siempre que exista una voluntad genuina de llegar a un acuerdo. Creen que los puntos en común son más fuertes que las diferencias, y que dicha alianza también influiría en otros países con estrechos vínculos con estas tres naciones, desatando un enorme potencial. En este escenario, ambos países saldrían ganando.
