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04/06/22
04/06/1940 | Enrique Mosconi: Petróleo y soberanía
Por Fernando Bossi Rojas

Enrique Mosconi nació 21 de febrero de 1877 en la ciudad de Buenos Aires. Fue militar e ingeniero civil, estudió topografía y estadística. Entre 1906 y 1908 fue comisionado para estudiar y adquirir plantas de energía hidroeléctrica y gasífera en Europa. En Alemania se interesó por las ideas de Friedrich List, un economista de clara posición industrialista y proteccionista. A su regreso fue designado como Director del Servicio de Aeronáutica del Ejército, cargo que ejerció hasta 1922.

Fue precisamente en ese Servicio de Aeronáutica donde Mosconi chocó por primera vez con las grandes empresas extranjeras. Cuenta él mismo que una vez en la Escuela de Aviación se le comunica que sus aviones no podrían volar porque la West India Oil Co, Wico, filial de la norteamericana Standard Oil, que en esa época era la única que vendía nafta de aviación en el país, se negaba a proveerla si antes no se le pagaba la factura al contado. Las condiciones las imponía la empresa: pago anticipado y al contado. Mosconi quedó sorprendido e indignado. Para cerciorarse de tal humillante situación se reunió con el gerente de la Wico, quien le ratificó las condiciones para la venta del combustible. Años después, cuenta el mismo Mosconi: “Allí, ese mismo día, en el mismo escritorio del gerente de aquella compañía, me propuse, juramentándome conmigo mismo, cooperar por todos los medios legales para romper los trusts”.

En 1922 fue nombrado Director General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), cargo que ocupó durante ocho años consecutivos.

Fue el creador e impulsor de la empresa petrolera estatal, defendiendo el monopolio por parte del Estado. Mosconi sostenía: “No queda otro camino que el monopolio del Estado pero en forma integral, es decir, en todas las actividades de esta industria: la producción, la elaboración, el transporte y el comercio […] sin monopolio del petróleo es difícil, diré más, es imposible para un organismo del Estado vencer en la lucha comercial las organizaciones del capital privado”.

Mosconi tuvo que luchar contra la voracidad de las grandes empresas imperialistas, los dos gigantes de la explotación de hidrocarburos, la anglo-holandesa Royal Dutch y la estadounidense Standard Oil de John D. Rockefeller, que se disputaban su influencia en América Latina.

Decía el Presidente de YPF: “Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de exploración y explotación al capital extranjero, para favorecer a éste con las crecidas ganancias que de tal actividad se obtiene, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera”.

Entre 1927 y 1928 Mosconi realizó una importante gira por América Latina, planteando sus ideas de independencia económica y soberanía energética. Su prédica dio resultado y el modelo argentino de YPF, empresa totalmente estatal, fue tomado por varios gobiernos latinoamericanos para iniciar su propio camino independiente. En 1931 el gobierno uruguayo creó la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (ANCAP). En 1936, el gobierno militar de David Toro dio nacimiento a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), decretando la expropiación de la Standard Oil Company of Bolivia. En Brasil apareció el Conselho Nacional de Petróleo (CNP), que será base para que en 1953 el gobierno de Getulio Vargas funde Petrobrás. En México, en 1938, Lázaro Cárdenas nacionalizó la industria petrolera mexicana y estableció el monopolio petrolero estatal PEMEX.

De una u otra forma, la doctrina sostenida por Mosconi y el modelo petrolero argentino influenció en varios gobiernos nacionalistas de nuestra América. El General-Ingeniero era un ferviente defensor de la lucha por la unidad latinoamericana, bregando por articular políticas conjuntas que pusieran freno a la prepotencia de las empresas y países imperialistas y que avanzaran hacia la integración regional y la independencia económica.

En el prólogo de su libro El Petróleo Argentino 1922-1930, Mosconi se dirige a la juventud latinoamericana, señalando que “es menester acelerar la marcha hacia el Junín y Ayacucho económicos”. Tal idea sigue vigente hoy, como lo fue en 1936 cuando se publicó el libro.

En 1930, los intereses oligárquicos e imperialistas derrocaron el gobierno popular presidido por Hipólito Yrigoyen, quien impulsaba la línea nacionalista e integracionista que Mosconi desarrollaba en YPF. Ante el nuevo gobierno de facto del mediocre General José Félix Uriburu, Mosconi renunció a su cargo.

Tras sufrir severos problemas de salud, se retiró de la vida pública hasta que falleció el 4 de junio de 1940.

YPF continuó siendo la empresa estatal argentina de petróleo hasta 1992, cuando fue privatizada por el gobierno entreguista de Carlos Menem. El 16 de abril de 2012 fue anunciada la expropiación del 51% de la empresa por parte del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

“El espíritu nacionalista que YPF ha marcado en su labor, señala el camino de nuestra liberación económica, de nuestro desarrollo industrial emprendido por nosotros mismos, con nuestra voluntad, nuestro esfuerzo y nuestros capitales… Esa sería la senda que conduciría al pueblo argentino al poderío y a la grandeza moral y material”, dijo el General Enrique Mosconi.

Fuente:
Portal Alba

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