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25/01/22
Temas: Historia
Regiones: Venezuela
El 23 de Enero
Por Vladimir Acosta

23 de enero de 1958. La fecha suscita una imagen. La de ese explosivo amanecer, inolvidable para el pueblo caraqueño que lo vivió, alegre y lleno de esperanzas de cambio, en las festivas y congestionadas calles de Caracas. En ellas se encontraron y abrazaron compartiendo su alegría quienes desde días antes enfrentaban en grandes marchas populares las balas de la policía dictatorial y quienes esa misma madrugada salieron en hombros del pueblo de las siniestras cárceles perezjimenistas. Pero los recuerdos y alegrías populares se borran cuando la proclamada democracia de esa mañana empieza más adelante a dejar tras de sí promesas incumplidas que derivan en mentiras y abierta represión. Y con ellas llega el desencanto frustrante que genera rechazos, protestas y violencia.

El 23 de enero de 1958 es fecha que hoy se ve borrosa pues han pasado 64 años, no poca cosa en el torbellino que es hoy el mundo; porque esta Venezuela es otra; y porque como fecha aún oscila entre política e historia. Demasiado tiempo para que siga siendo política y demasiado poco para que sea ya historia.

Del 23 de Enero sobreviven dos lecturas que por partir de perspectivas distintas parecen opuestas, pero que son complementarias. Una afirma que el 23 de Enero fue un golpe de estado militar. La otra que fue producto de una revuelta popular. Veamos: ¿fue un golpe de estado? Sí, pero fue mucho más que eso, y hay que meter en el análisis a otras fuerzas claves asociadas al poder. ¿O fue una gran revuelta popular que derrocó a la dictadura de Pérez Jiménez (PJ)?  No. Fue mucho menos que eso, aunque la heroica lucha popular de esos días contó en el resultado. Lo que no se discute es que esa fecha marca un corte entre lo que pasaba en la Venezuela de 1957 y lo que pasa en la que se inicia como nueva democracia burguesa en enero de 1958 y en lo que ocurre en ella durante ese año. Así, comparar la Venezuela de esos años, 57 y 58, quizá sea la mejor manera de refrescar hechos que permitan evaluar el 23 de Enero como corte político entre ambas.

La dictadura de PJ se debilita en los últimos años 50. La política de Guerra fría de Estados Unidos (EU) que desde fines de los 40 impuso en casi toda América Latina dictaduras militares anticomunistas, empieza a tolerar hacia fines de los 50 que gobiernos también subordinados, pero democráticos de derecha, las remplacen. La burguesía más rica, aliada con PJ, le reduce su apoyo porque la política desarrollista de éste ha hecho que el Estado se endeude con ella y que no vea posibilidades cercanas de pago, aunque PJ ofrece nuevas concesiones petroleras a la Creole. La Iglesia, la otra firme aliada de la dictadura, huele la amenaza de crisis y en mayo del 57 se lee en los templos a los fieles una Pastoral del arzobispo de Caracas que hace tímidas críticas al Estado, pero que despierta el adormecido clima político y preocupa seriamente al gobierno. Y lo principal, aunque entonces no trasciende, es que se inicia internamente una crisis militar y que sectores y líderes de Ejército, Marina y Aviación empiezan a conspirar contra PJ y a agruparse en secreto en función de sus críticas a la dictadura, sus proyectos de cambio y sus ambiciones personales.

Desde antes dictador, PJ, que se roba la elección de 1953 para ser presidente constitucional del país, debe convocar nueva elección presidencial en 1957. En julio de ese año la anuncia, pero luego decide reducirla a plebiscito. El nuevo fraude tiene lugar el 15 de diciembre y PJ se ratifica como presidente. Pero la resistencia ha venido cobrando fuerza mientras el sordo descontento, civil y militar crece. Meses antes, en la clandestinidad, se crea en Caracas una Junta Patriótica iniciada por los partidos URD y el PCV y a la que luego se suman Copei y AD. Hay huelga estudiantil en la UCV y empiezan a moverse los liceos.

Pero lo que hace estallar la crisis es el alzamiento de la aviación el 1º de enero de 1958. Fracasa, pero a partir de aquí la crisis no cesa. El 10 de enero acorazados de la marina dejan sus bases sin permiso. El jefe de estado mayor es destituido y PJ asume el cargo. Su mentor político y el jefe de la asesina Seguridad Nacional huyen del país. Hay reuniones públicas de intelectuales y profesionales y se publican Manifiestos de estos en la prensa. La Junta Patriótica asume protagonismo y llama a huelga general el 21 de enero. Jóvenes del PCV y AD organizan la lucha obrera en los barrios de Caracas. La huelga se inicia el 21 de enero. La dictadura desata la represión y hay muertos y heridos. Pero la lucha sigue y el 22 la huelga es en verdad general. Y mientras PJ duda entre masacrar al pueblo o negociar, la crisis militar contra su dictadura explota. Los altos mandos de las 3 fuerzas, reunidos la medianoche del 22 de enero en la Escuela Militar, crean una Junta de Gobierno presidida por Wolfgang Larrazábal que lo fuerza a renunciar y huir. Y en la madrugada que sigue, la Junta asume el poder prometiendo democracia, cese de toda represión y restablecimiento de libertades y derechos democráticos. Es el amanecer del 23 de enero.

La gran marcha de ese día lo que reclama es que salgan de la Junta los dos militares más reaccionarios, y se lo logra. Mas lo que viene es el auge de la burguesía y la sujeción de la izquierda a ella. Dos líderes empresariales reemplazan a los militares desplazados de la Junta. Vienen a cobrarle la deuda al Estado. Los jefes de los tres grandes partidos siguen en Nueva York, donde ya proclamaron un pacto unitario. Lo ratifican y regresan al país, Villalba, Caldera y Betancourt, todos en busca del poder. Un grupo de intelectuales independientes, se suma a la Junta Patriótica, la amplían y convierten en un organismo inocuo. Luego crean un partido, integración republicana, y uno de ellos pasa a presidir la Junta Patriótica. La Junta de Gobierno crea un Plan de emergencia para atender la pobreza de las masas. Pero lo que viene y se convierte en prioridad de las fuerzas políticas, burguesas o populares, es preparar elecciones y derrotar nuevos golpes militares, todos de extrema derecha. En julio se alza el ministro de defensa y lo derrota una enorme manifestación popular que salva a la Junta. Esa victoria genera el llamado espíritu del 23 de Enero, que siendo necesario es también manipulador y arrastra a la izquierda a seguir dócilmente a la burguesía ya dueña del poder. Nuevos golpes se derrotan de igual forma y se pasa a definir el panorama electoral. Los 3 partidos quieren el poder, pero para no repetir los choques que llevaron al golpe del 48, renuevan el pacto de Nueva York y reunidos en “Punto Fijo”, la quinta de Caldera, perfeccionan y firman en octubre ese nuevo Pacto, al que todos se suman, hasta el excluido PCV.

Las elecciones tienen lugar en diciembre. Caldera es otra vez candidato de Copei, Betancourt de AD y Larrazábal, que renuncia a la Junta, de URD y el PCV, cuyos votos acepta sin compromiso. Larrazábal arrasa en Caracas, que rechaza a Betancourt, pero este, con el apoyo masivo del interior resulta ganador y como nuevo presidente, esta vez electo, se compromete a cumplir con el Pacto de Punto Fijo: gobierno de unidad y programa mínimo común.

En fin, que, salvo logros como la autonomía universitaria, el resultado del 23 de Enero y de esta lucha popular que contribuyó a lograrlo y a salvar a la Junta de Gobierno de esa secuencia de golpes de Estado, es la imposición del Pacto de Punto Fijo y el triunfo electoral de Betancourt. Así, desde 1959 se inicia otra lucha popular contra el autoritarismo de este y contra la virulenta respuesta policial con que responde al pueblo y a sus demandas.

Se entiende que el 23 de enero de 1958 sea fecha que el pueblo tienda a olvidar, porque los beneficiarios de su lucha fueron la derecha represiva y la entreguista burguesía.

Fuente:
ÚN
Etiquetas: 23 de Enero

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