El comunicado oficial decía. “A la hora 01.00 del día de hoy 1 de setiembre, por informes recibidos de que en calle Sarandí 229 había movimientos sospechosos, se procedió a realizar un allanamiento… Habiéndoseles conminado a entregarse uno de ellos comenzó a dar voces diciendo ‘Soy Rufo y no me entrego vivo’, al mismo tiempo que comenzaba a disparar su arma. Contestado el fuego de inmediato, se produjo un corto tiroteo al cabo del cual los otros delincuentes manifestaron que se rendían procediendo a salir, conduciendo a un herido. Identificado este último resulto ser: Raúl Sendic Antonaccio, alias “Rufo” o “el Bebe", casado de 47 años de edad”.
Después de esto fueron doce años de cárcel y tortura en las mazmorras de la dictadura uruguaya. El Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros había sido derrotado militarmente, pero no políticamente.
Raúl Sendic había nacido el 16 de marzo de 1925 a orillas del arroyo Chamangá, al sur del departamento de Flores, en la República Oriental del Uruguay. Estudió en la escuela rural de la zona y más tarde ingresó en la Facultad de Derecho en Montevideo. No llegó a graduarse, pero alcanzó el título de Procurador.
Rebelde en su adolescencia y revolucionario en su juventud, Sendic regresó a su ámbito rural para vincularse con los cañeros, con quienes se puso a discutir de socialismo y de reforma agraria. Recorrió las ranchadas de lo trabajadores, les explicó porqué llegó hasta ahí y les propuso organizarse. Así comenzó una lucha de enfrentamientos con los patrones nacionales y extranjeros. Tomaron instalaciones agrícolas, acamparon y marcharon recorriendo todo el país. Junto a la creación de sindicatos fue creciendo la conciencia de los trabajadores azucareros y arroceros. La represión no se hizo esperar y Sendic tuvo que pasar a la clandestinidad.
Junto con otros compañeros revolucionarios y ante la represión desatada desde el gobierno se constituyó la organización Tupamaros. Sendic, por supuesto, fue uno de los fundadores.

Preso en la cárcel de Punta Carretas se fugó con 110 compañeros. Luego vinieron muchas jornadas de lucha y también la bala que atravesó su cara ese primero de septiembre. Entonces siguió nuevamente la cárcel, junto también a esa dignidad del hombre consecuente con sus principios que siempre lo caracterizó.
Solía decir Sendic: “…Un grupo humano puede ser atrasado en tecnología, pero muy adelantado moralmente…”. En ética revolucionaria, Sendic dio cátedra con su ejemplo.
Murió en Francia a los 64 años, el 28 de abril de 1989. Lo mató una enfermedad dejada por la prolongada tortura a la que fue sometido durante sus años de cautiverio.
Raúl Sendic luchó por la tierra, por la nacionalización de la banca y el comercio exterior, por el no pago de la deuda externa y otras muchas reivindicaciones del pueblo uruguayo. Pero fundamentalmente luchó por la unidad popular.
El tema agrario en el Uruguay aún hoy no está resuelto. Por eso es que todavía, de aquel sindicato que él fundó, la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas, se sigue levantando la consigna: ¡UTAA , UTAA, por la tierra y con Sendic!
