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05/03/23
Regiones: Venezuela
Hugo Chávez Frías: profeta de la revolución
Por Jorge Valero

Recordando el legado trascendental del Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez Frías,  a diez años de su partida hacia la eternidad, nos viene a la memoria un proverbio de Salomón:

Guarde justicia al pobre y al cuitado

amparo halle en ti el menesteroso

que así florecerá tu grande estado. 

Hugo Chávez amó al pueblo venezolano como a todos los pueblos del mundo. Sus herederos estamos comprometidos a continuar su obra redentora y justiciera.

La semilla del líder revolucionario ha caído en su surco fértil, ya que germina en la conciencia de un pueblo que hoy tiene Patria.

Nadie como el líder de la Revolución Bolivariana contribuyó a ensanchar – de manera tan amplia -, los caminos de la esperanza y del nuevo humanismo, en las postrimerías del siglo XX,  y en los albores del siglo XXI. 

Dignidad, soberanía, patria y amor, fueron las palabras predilectas de un verdadero revolucionario que ha trascendido en la historia, con hechos ejemplares.

Sembrado el líder cuando desplegaba la plenitud de su humanista y prodigioso quehacer. Su existencia perdurable, como realidad poética de lo humano, se ha instalado en los sublimes registros de un futuro promisorio.

Chávez simboliza las aspiraciones de los pobres y excluidos de la tierra. Él luchó por edificar en Venezuela y en el mundo nuevas relaciones entre los seres humanos, fundadas en la justicia, la paz, la cooperación y la solidaridad.

Hugo Chávez ha sido extraordinario paladín de la unidad del pueblo latinoamericano y caribeño. Inspirándose en la visión integracionista del Padre de la Patria, Simón Bolívar, abrió nuevos caminos para fortalecer la independencia y autodeterminación de las naciones. 

Fruto de su esfuerzo, ampliamente reconocido, ha sido la constitución de mecanismos multilaterales de integración solidaria, basados en la justicia social, como la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Chávez representa la unidad de los pueblos del mundo que buscan horizontes de libertad, justicia y solidaridad. Él luchó – con denuedo – por hermanar los países de América Latina a otros países en desarrollo de Asia, África y Medio Oriente, a través de la creación de instancias de cooperación solidaria. 

Hugo Chávez es heredero histórico y continuador del camino trazado por el Libertador Simón Bolívar, quien procuró alcanzar una América libre, unida y soberana.

El legado del Comandante Supremo se ha convertido en sentimiento objetivo de patria y tiene una irrefutable proyección histórica.

El chavismo es una revolución espiritual de dimensiones mundiales. Es una nueva realidad política, ética y cultural que trasciende de la existencia física del líder.

El chavismo es una nación soberana en movimiento perpetuo, empoderada hacia la libertad.

Chávez es el continuador, en este nuevo tiempo histórico, de la obra emancipadora de los fundadores de la patria. Es nuestro segundo Libertador.

Gracias a él, y a su hijo putativo el Presidente Nicolas Maduro Moros, promovemos una nueva geopolítica internacional libertadora de los pueblos, en la forja de un mundo multipolar y pluripolar, y ponemos todo nuestro empeño en contribuir a la preservación del planeta y salvar la especie humana. 

Nunca se había realizado en la ONU una ceremonia para rendir tributo a la memoria de un líder, tan concurrida, significativa y representativa, como la que se celebró el 13 de marzo de 2013, para rendir homenaje al Líder Supremo de la Revolución Bolivariana. 

El presidente Hugo Chávez Frías fue calificado allí como líder de la justicia en el mundo. 

La ONU apreció la contribución del presidente Hugo Chávez a la cooperación Sur-Sur y al fortalecimiento del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) y del Grupo de los 77 y China.

Se expresó, entonces, que Hugo Chávez dio sentido trascendente y revolucionario al legado de Simón Bolívar, en las condiciones históricas del mundo de hoy. Se destacó su contribución fundamental al nexo vital entre América Latina y el Caribe: Sin Chávez no hubiese PETROCARIBE, ni ALBA, ni UNASUR, ni CELAC”.

En el mundo se reconocen los logros alcanzados por la Revolución Bolivariana. Se admira la valentía del pueblo venezolano que ha derrotado invasiones mercenarias, golpes de estado y las Medidas Coercitivas Unilaterales, impuestas por el imperialismo norteamericano, que han causado miles de muertos y pérdidas al Estado Venezolano que ascienden a 160 billones de dólares estadounidenses. Y todo ello, en el marco de una sociedad democrática que avanza paulatinamente hacia una justa distribución de la riqueza, y a una ampliación de las fronteras de la libertad.

Hugo Chávez promovió la edificación de un orden mundial basado en el respeto al derecho internacional, la soberanía, la independencia política, la autodeterminación de los pueblos, y la igualdad jurídica de los Estados; principios consagrados en la Constitución Bolivariana de 1999.

Gracias a Hugo Chávez, Venezuela forjó una alianza estratégica con China y Rusia, la cual contribuyó a evitar que se utilizara el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, para justificar una invasión del ejército de Estados Unidos a Venezuela, tal y como lo proponía Donald Trump. 

Hoy tenemos en Venezuela una democracia del común, no una falsa democracia donde una élite política y económica controla las principales palancas del poder.

A nuestra democracia la llamamos democracia participativa y protagónica. El socialismo democrático es su horizonte y el humanismo bolivariano su fundamento filosófico. 

La generación de relevo, encabezada por el presidente Nicolas Maduro Moros, continúa su obra redentora enarbolando las banderas de la Revolución Bolivariana y del Socialismo del Siglo XXI.

Hugo Chávez es un emblemático paradigma de la unidad latinoamericana y caribeña. Abogó, como el que más, por hermanar los países de nuestra América con otros del globo terráqueo. 

Su mensaje político y poético trasciende las fronteras venezolanas; inspira a los que luchan por la justicia, la igualdad, la libertad y solidaridad en el mundo. Para él va mi canto:

“Como flauta Dios aliento

la fontana su vergel

va en su canto de rapsoda 

la ternura de su bien”.

El Líder Supremo ensancha los caminos del nuevo humanismo en los albores del siglo XXI.

El apóstol de la libertad se ha reencontrado con el Padre Bolívar en el Panteón de los Héroes. Nuestro líder, nuestro segundo libertador, boga en su viaje cósmico por ríos caudalosos y llanuras infinitas, por costas insondables y montañas encantadas. Los macizos milenarios de nuestra vasta geografía bolivariana acogen su risa y su bondad. 

La semilla del poeta con alma de niño se siembra con raíz de firmamento. Germina en la consciencia de nuestro pueblo. Su voz orquestal destella en tiempos de la revolución de los humildes. Gracias a su obrar justiciero tenemos hoy en Venezuela un paraninfo de libertades democráticas.

El líder revolucionario consagró sus afanes a la redención de los humildes. Su ejemplo pervive en patrias multiplicadas y en el corazón de hombres y mujeres de buena voluntad, que luchan por un mundo donde prevalezca la justicia social, la igualdad y la reconciliación del ser humano con la madre tierra.

Su vida, perdurable y trascendente, es un digno ejemplo de entrega a los ideales de la solidaridad humana.

Este profeta del siglo XXI ha anunciado el parto de un nuevo mundo de confraternidad reconciliada.

El comandante Hugo Chávez descansa eternamente rodeado del cariño de los pobres y humildes de la tierra. De todos aquellos que anhelamos la paz y la justicia planetaria. 

Su existencia mítica y perdurable, como realidad poética de lo humano, se instala en la memoria sucedida, en el recuerdo heredado, y en los sublimes registros de un futuro promisorio. 

Gracias a él tenemos en Venezuela hoy un parlamento del común. Por eso rememoramos al gran poeta Geoffrey Chaucer, quien nos habló de “Un parlamento de hombres libres- libres como pájaros – parlamento de pájaros”.

Que se extienda en la perpetuidad del universo la impronta del gran líder del humanismo: Hugo Chávez. 

Como si oteara la impronta del Comandante, Shakespeare, con soneto esperanzado, musitó:

“No perderás la gracia

ni la muerte se jactará de ensombrecer tus pasos

cuando crezcas en versos inmortales”.

Al recordar al forjador de sueños intuyo su corazón, henchido de encantamientos, cual espigas del alma que, como onda peregrina, se aposentan en las cálidas aguas del amor. 

Cuando pienso en Chávez me viene a la memoria la mística poética de Rumi quien cantara a la fecundidad de los portentos y a la pervivencia del legado:

“Siembra semillas en las entrañas de la tierra,

y el jardín florecerá más allá

de todo lo creíble”.

Fuente:
Portal Alba

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