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22/09/23
Regiones: Venezuela
Operación de liberación cacique guaicaipuro: Alcance y objetivos
Por Misión Verdad

En la mañana del miércoles 20 de septiembre el Gobierno Bolivariano informó, a través de un comunicado, que había iniciado la Operación de Liberación Cacique Guaicaipuro, dirigida por el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, A/J Remigio Ceballos Ichaso, en el Centro Penitenciario de Aragua, poblado de Tocorón, estado Aragua.

La maniobra propone una «limpia e inmediata restitución del orden y el absoluto control» de Tocorón, penal que «pasará a un proceso de reestructuración y será desalojado por completo».

Con 11 mil efectivos policiales y militares, el recinto fue desmantelado y vaciado de todos los privados de libertad en compañía de fiscales del Ministerio Público. Algunos reos fueron trasladados al Centro de Formación Hombres Nuevos «Ezequiel Zamora»; los demás serán ubicados en otros penales.

De acuerdo con información publicada por el periodista Eligio Rojas, de Últimas Noticias, los efectivos recogieron material bélico de la organización criminal Tren de Aragua, capitaneada por Héctor Guerrero Flores (alias «Niño Guerrero»), entre ellos fusiles francotiradores, AK-47, FAL (Fusil Automático Liviano) 762, granadas fragmentarias, múltiples municiones y un radiotransmisor de corta frecuencia con su cargador.

Asimismo, se decomisaron decenas de panelas de cocaína y de marihuana, según reportes militares.

La data y las fuentes de Rojas confirman que el Tren de Aragua dirigía sus operaciones nacionales e internacionales desde la cárcel de Tocorón, donde además estaban instaladas infraestructuras de fuga (sistema de túneles subterráneos), para minar Bitcoin y la recreación y el ocio.

El ministro Ceballos informó que, al mediodía del 20 de septiembre, había culminado la primera fase de la operación, en la que según el funcionario «hemos tenido respeto máximo a los derechos de los privados de libertad y de los pobladores de zonas adyacentes al penal», para continuar con la segunda fase, que consiste en la identificación de cada uno de los presos para dar con los cabecillas del Tren de Aragua.

Además, se ha procedido a la búsqueda, persecución y captura de quienes se fugaron antes y durante el despliegue del operativo, según otro comunicado del Gobierno Bolivariano. En la tarde-noche del miércoles 20, el Comandante Estratégico Operacional de la FANB (CEOFANB), G/J Domingo Hernández Lárez, informó que en el marco de la Operación de Liberación Cacique Guaicaipuro efectivos militares capturaron a tres reos que habían escapado por el mencionado sistema de túneles subterráneos.

Alias «Niño Guerrero» también se encontraría en situación de fuga, de acuerdo con información expuesta por el periodista de Últimas Noticias.

HACIA DÓNDE APUNTA LA OPERACIÓN

Las autoridades anunciaron que la operación se centra en la prisión de Tocorón y, por lo tanto, tiene un carácter focalizado, ya que la organización criminal que hacía vida en la cárcel tenía todas las capacidades instaladas para el desempeño regular de sus negocios ilícitos: «El Estado ha tomado el control total de este penal y esto nos permite crear la gran estrategia que nos llevará paso a paso a avanzar sin detenernos», dijo el ministro Ceballos en un balance expuesto este jueves 21 de septiembre en transmisión televisiva.

Por lo tanto, se pueden considerar dos puntos fundamentales en torno a la misión policial-militar en cuestión.

El primero es que la operación busca neutralizar la influencia que se venía irradiando desde Tocorón en las redes criminales ubicadas en el centro-occidente de Venezuela, y más allá de nuestras fronteras.

Se ha reportado la presencia de bandas criminales de origen venezolano, entre ellos el Tren de Aragua, en otros países sudamericanos. La migración de sus operaciones ilícitas han impactado en términos de seguridad a lo largo de los países que conforman la costa del Pacífico, con mayor impacto en ChileColombia y Perú.

En dichos países han sido capturados o abatidos miembros de esas organizaciones, y se les han imputado tráfico de drogas, porte ilegal de armas, secuestro, extorsión, lavado de dinero, trata de personas para fines de explotación sexual, entre otros crímenes.

Este fenómeno también deja huella en la percepción de las sociedades sudamericanas sobre el migrante venezolano; las autoridades de los Estados mencionados han mostrado preocupación por la introducción de agentes criminales de gran calado en los movimientos migratorios provenientes de Venezuela.

Por ende, la Operación de Liberación Cacique Guaicaipuro tiene la intención de repercutir directa e indirectamente en la extensión extraterritorial de las operaciones de las organizaciones criminales, en un contexto caracterizado por la normalización de las relaciones de Venezuela con el resto de la región tras el fracaso de la «máxima presión» estadounidense.

Y, por último, se trata de una operación policial-militar bajo el marco de los intereses de seguridad nacional del Estado, en aras de garantizar la estabilidad nacional.

El fenómeno de la criminalidad, aunque con la disminución de los índices delictivos debido a los programas públicos en función —como la iniciativa de los Cuadrantes de Paz—, ha sido instrumentalizado a favor de narrativas de violencia política.

Casos paradigmáticos como el de alias «El Koki» en sectores populares de la ciudad capital y alias «El Conejo» en el estado Aragua (Las Tejerías), pero además el plan «Fiesta de Caracas» neutralizado en 2021 que, se probó, conectaba a grupos armados irregulares en los barrios caraqueños con operadores de Voluntad Popular —pertenecientes a la camarilla López-Guaidó)—y el gobierno colombiano, en un intento de magnicidio frustrado contra el presidente Nicolás Maduro, representan precedentes inmediatos de cómo las organizaciones criminales juegan un papel político en la «guerra difusa», incluso comprometidos en imponer un rompimiento de las condiciones políticas actuales por vía de la fuerza criminal armada y con prácticas terroristas.

No en balde el ministro Ceballos, en su balance sobre la Operación de Liberación Cacique Guaicaipuro, comentó que «el país ha estado recibiendo ataques constantes por parte de una oposición violenta con planes bien claros y definidos para usar la delincuencia con el fin de alcanzar sus objetivos políticos», citando el caso de Antonio Ledezma, quien hace pocas semanas sugirió que hay sectores opositores implicados en un plan de golpe de Estado.

Recientemente las autoridades venezolanas, incluido el mismo presidente Maduro, han advertido de un posible escenario violento de signo político; el ministro Ceballos indicó que «hay un plan conspirativo contra la paz del Estado venezolano», por lo que todos los organismos de seguridad e inteligencia se encuentran desplegados ante cualquier acontecimiento.

En esta tribuna hemos descrito cómo las primarias preparan el terreno para un escenario de conflicto de la mano de Estados Unidos, pues distintos actores de la oposición, sumados a la «ruta electoral», muestran con acciones y palabras que la contienda comicial interna para elegir un candidato presidencial único no son un paso hacia la estabilidad democrática sino una fachada para volver a la práctica de la violencia política, en un momento cuando el país desarrolla un amplio programa de recuperación económica y comercial que necesita de la estabilidad política para rendir frutos.

Bajo ese paraguas se puede leer el corolario en torno a la Operación de Liberación Cacique Guaicaipuro, la cual reviste de significado para los intereses nacionales a lo interno y busca contrarrestar las redes transnacionales del crimen organizado con núcleo en Venezuela.

Fuente:
Misión verdad

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