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24/07/23
Temas: Temas
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Nubes de Tormenta en el Mar Negro
Por M K Bhadrakumar

Desde la perspectiva rusa, esto se convierte en un momento existencial. La OTAN ha rodeado prácticamente a la Armada rusa en el Mar del Norte y el Mar Báltico (con la incorporación de Suecia y Finlandia como miembros). Por lo tanto, la libertad de navegación de la Flota del Báltico y el dominio en el Mar Negro se vuelven aún más cruciales para que Rusia pueda acceder libremente al mercado mundial durante todo el año.


La Cumbre de la OTAN en Vilna (11-12 de julio) señaló que no hay absolutamente ninguna posibilidad de conversaciones para resolver la guerra de Ucrania en un futuro previsible. La guerra no hará sino intensificarse, ya que EEUU y sus aliados siguen esperando infligir una derrota militar a Rusia, aunque eso está claramente fuera de su capacidad.

El 14 de julio, el general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, declaró que la contraofensiva de Ucrania está «lejos de ser un fracaso«, pero que la lucha que se avecina será «larga» y «sangrienta«. Milley tiene fama de decir lo que la Casa Blanca quiere oír, sin importarle su criterio profesional.

De hecho, el 19 de julio, la administración Biden anunció una ayuda de seguridad adicional anunció una ayuda de seguridad adicional de unos 1.300 millones de dólares para Ucrania. El Pentágono dijo en un comunicado que el anuncio «representa el inicio de un proceso de contratación para proporcionar capacidades prioritarias adicionales a Ucrania«. Es decir, EEUU utilizará fondos de su programa Iniciativa de Ayuda a la Seguridad de Ucrania, que permite a la administración comprar armas a la industria en lugar de recurrir a los arsenales estadounidenses.

Según el Pentágono, el último paquete incluye cuatro Sistemas Nacionales Avanzados de Misiles Tierra-Aire (NASAMS) y municiones; cartuchos de artillería de 152 mm; equipos de limpieza de minas; y aviones no tripulados.

Mientras tanto, en un acontecimiento ominoso, nada más dejar Rusia que expirara el acuerdo sobre cereales negociado por la ONU el 17 de julio, el presidente ucraniano, Vladimir Zelensky, reveló que había enviado cartas oficiales al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y al presidente turco, Tayyip Erdogan, sugiriendo continuar el acuerdo sobre cereales sin la participación de Rusia.

Al día siguiente, Kiev remitió una carta oficial a la Organización Marítima Internacional de la ONU en la que describía un nuevo corredor marítimo que atravesaría las aguas territoriales y la zona económica marítima exclusiva de Rumania en la parte noroccidental del Mar Negro.

Evidentemente, Kiev actuó de común acuerdo con Rumania (país miembro de la OTAN donde está desplegada la 101 División Aerotransportada del ejército estadounidense). Presumiblemente, EEUU y la OTAN están al tanto mientras se organiza el imprimátur de la ONU.  Ni que decir tiene que la OTAN lleva ya algún tiempo trabajando en una nueva ruta marítima en el Mar Negro.

Se trata de un hecho grave, ya que parece un precursor de la implicación de la OTAN de algún modo para desafiar el dominio de Rusia en el Mar Negro. De hecho, el Comunicado de la Cumbre de Vilna de la OTAN (11 de julio) había pronosticado que la alianza se está preparando para una presencia mucho mayor en la región del Mar Negro, que ha sido históricamente coto privado de Rusia, donde tiene importantes bases militares.

El párrafo correspondiente del Comunicado de la OTAN decía:

La región del Mar Negro tiene una importancia estratégica para la Alianza. Esto se pone aún más de relieve por la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania. Subrayamos nuestro continuo apoyo a los esfuerzos regionales aliados encaminados a mantener la seguridad, la protección, la estabilidad y la libertad de navegación en la región del Mar Negro, incluso, según proceda, mediante la Convención de Montreux de 1936. Seguiremos vigilando y evaluando los acontecimientos en la región y mejoraremos nuestro conocimiento de la situación, con especial atención a las amenazas a nuestra seguridad y a las posibles oportunidades de cooperación más estrecha con nuestros socios de la región, según proceda.» [Énfasis añadido].

Hay que señalar cuatro cosas

– uno, se ha señalado el conflicto de Ucrania como contexto; la atención se centra en Crimea;

– dos, la «libertad de navegación» significa una presencia naval asertiva de EEUU; la referencia a la Convención de Montreux de 1936 insinúa el papel de Turquía, tanto como país miembro de la OTAN como custodio de los estrechos de los Dardanelos y del Bósforo;

– tres, la OTAN señala su intención de mejorar su «conciencia situacional«, que como término militar implica 4 etapas: observación, orientación, decisión y acción. La conciencia situacional tiene dos elementos principales, a saber, el propio conocimiento de la situación y, en segundo lugar, el conocimiento de lo que otros están haciendo y podrían hacer si la situación cambiara de determinada manera. En pocas palabras, se intensificará la vigilancia de las actividades rusas en el Mar Negro por parte de la OTAN,

– cuatro, la OTAN busca una cooperación más estrecha con «nuestros socios en la región» (léase Ucrania).

Sin duda, una nueva ruta marítima en las regiones noroccidentales y occidentales del Mar Negro a lo largo de Rumanía, Bulgaria y Turquía (todos ellos países miembros de la OTAN) cortará el paso a la guarnición rusa en Transnistria (Moldavia) y aumentaría la capacidad de Kiev para atacar Crimea. La participación de la OTAN complicaría también cualquier futura operación rusa para liberar Odesa, que es históricamente una ciudad rusa.

Aparte de su enorme legado cultural e histórico, Odesa es una cabeza de puerto para los productos industriales de Rusia y Ucrania. El oleoducto de amoníaco Togliatti-Odesa (que los saboteadores ucranianos volaron recientemente) es uno de los mejores ejemplos. El oleoducto de 2.471 km, el más largo del mundo para amoníaco, conectaba al mayor productor mundial de amoníaco, TogliattiAzot, en la región rusa de Samara, con el puerto de Odessa.

En términos estratégicos, sin el control sobre Odesa, la OTAN no puede tener proyección de fuerza en la región del Mar Negro ni esperar resucitar a Ucrania como puesto avanzado antirruso. La OTAN tampoco puede avanzar hacia el Transcáucaso y el Caspio (frontera con Irán) y Asia Central sin dominar la región del Mar Negro.

Y por las mismas razones, Rusia tampoco puede permitirse ceder la región del Mar Negro a la OTAN. Odesa es un eslabón vital en cualquier puente terrestre a lo largo de la costa del Mar Negro que conecte el interior de Rusia con su guarnición en Transnistria (Moldavia) (que EEUU tiene en el punto de mira como posible miembro de la OTAN). De hecho, la seguridad de Crimea estará en peligro si se establecen fuerzas hostiles en Odesa. (El ataque al puente de Kerch en octubre de 2022 se organizó desde Odesa).

Está claro que todo el proyecto estadounidense sobre la nueva ruta marítima pretende impedir que Rusia se haga con el control de Odesa. Tiene en cuenta la gran probabilidad de que, ante el fracaso de la ofensiva ucraniana, Rusia lance pronto su contraofensiva en dirección a Odesa.

Desde la perspectiva rusa, esto se convierte en un momento existencial. La OTAN ha rodeado prácticamente a la Armada rusa en el Mar del Norte y el Mar Báltico (con la incorporación de Suecia y Finlandia como miembros). Por lo tanto, la libertad de navegación de la Flota del Báltico y el dominio en el Mar Negro se vuelven aún más cruciales para que Rusia pueda acceder libremente al mercado mundial durante todo el año.

Moscú ha reaccionado enérgicamente. El 19 de julio, el Ministerio de Defensa ruso notificó que

todos los buques que naveguen en aguas del Mar Negro hacia puertos ucranianos serán considerados potenciales portadores de carga militar. En consecuencia, se considerará que los países de dichos buques participan en el conflicto ucraniano del lado del régimen de Kiev.

Rusia ha notificado además que «las partes noroccidental y sudoriental de las aguas internacionales del Mar Negro han sido declaradas temporalmente peligrosas para la navegación». Los últimos informes sugieren que los buques de guerra de la Flota del Mar Negro están ensayando el procedimiento para abordar barcos extranjeros que naveguen hacia aguas ucranianas. En efecto, Rusia está imponiendo un bloqueo marítimo a Ucrania.

En una entrevista concedida a Izvestia, el experto militar ruso Vasili Dandykin declaró que ahora cabe esperar que Rusia detenga e inspeccione todos los barcos que naveguen hacia puertos ucranianos.

Esta práctica es normal: allí hay una zona de guerra, y en los dos últimos días ha sido escenario de ataques con misiles. Veremos cómo funciona esto en la práctica y si habrá alguien dispuesto a enviar barcos a esas aguas, porque esto es muy grave.

La Casa Blanca ha acusado a Rusia de colocar minas para bloquear los puertos ucranianos. Por supuesto, Washington espera que la entrada de la OTAN como garante del corredor de cereales, en sustitución de Rusia, tenga resonancia en el Sur Global. La propaganda occidental caricaturiza a Rusia como creadora de escasez de alimentos a escala mundial. Mientras que la realidad es que Occidente no cumplió recíprocamente su parte del trato de permitir la exportación de trigo y fertilizantes rusos, como han reconocido la ONU y Turquía.

Lo que está por ver es si, más allá de la encarnizada guerra de información, algún país de la OTAN se atrevería a desafiar el bloqueo marítimo ruso. Las posibilidades son escasas, a pesar del sobrecogedor despliegue de la 101ª División Aéreo transportada en la vecina Rumania.

Fuente:
Observatorio de Trabajadores en Lucha

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