En un giro histórico que marca el inicio de una nueva era institucional, el Gobierno de Antigua y Barbuda ha formalizado la ruptura con una tradición de más de cuatro décadas. El nuevo Gabinete de la nación caribeña prestó juramento el pasado martes bajo un protocolo renovado que elimina, por primera vez desde su independencia, la mención de lealtad al soberano británico, el rey Carlos III.
Los funcionarios electos, encabezados por el primer ministro Gaston Browne, juraron fidelidad exclusiva al Estado de Antigua y Barbuda, a su Constitución y a su marco legal. Este cambio responde a una enmienda constitucional aprobada por el Parlamento en diciembre pasado, diseñada para fortalecer la identidad soberana del país en el periodo poscolonial.
Un mandato ratificado en las urnas
El proceso hacia este cambio de protocolo se consolidó tras una estrategia política del primer ministro Browne. Tras la aprobación de la reforma a finales de 2023, el líder laborista convocó a elecciones anticipadas, adelantándose dos años al plazo constitucional.
Los resultados electorales otorgaron una victoria contundente al oficialismo, que logró asegurar 15 de los 17 escaños en la cámara legislativa. Con este respaldo, el nuevo equipo de Gobierno procedió a inaugurar la legislatura bajo la nueva fórmula de juramento, dejando de lado la práctica heredada de la época colonial.
La relación con la Corona en Antigua y Barbuda
image 3 15
Antigua y Barbuda posee una larga historia bajo la influencia británica, iniciada con la colonización de sus islas en el siglo XVII. Aunque la nación alcanzó su independencia formal en 1981, se mantuvo dentro de la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth) y conservó a la monarquía británica como jefa de Estado.
Pese a la carga simbólica de este nuevo juramento, la transición no significa aún la instauración de una república. Según el marco constitucional vigente, el rey Carlos III continúa siendo formalmente el jefe de Estado y la figura de los gobernadores generales persiste, manteniendo actos tradicionales como los anuales «discursos del trono».
Impacto y soberanía
image 3 16
Este movimiento posiciona a Antigua y Barbuda junto a otras naciones caribeñas que buscan redefinir su relación con su pasado colonial. Al priorizar la lealtad a las leyes nacionales sobre la figura del monarca, el Ejecutivo de Browne envía un mensaje de autonomía interna, sentando un precedente en la política regional del Caribe anglófono.
La medida es vista por analistas locales como el paso más significativo hacia la plena autodeterminación desde 1967, cuando el país pasó a ser un Estado asociado con autonomía interna, antes de su separación definitiva de Londres en la década de los 80.
Fuente: Extra News Mundo
