Luvis Hochimín Pareja
Funcionarios uruguayos rechazan la injerencia de Washington y destacan el impacto positivo de los médicos de la isla, quienes han realizado miles de operaciones de ojos y consultas en el país. “Nosotros obedecemos al pueblo uruguayo, no a Estados Unidos”, dijo Alejandro Sánchez, secretario de la Presidencia, ante los cuestionamientos desde las usinas de la extrema derecha cubana radicada en Miami .
“Nosotros obedecemos al pueblo uruguayo. El gobierno obedece al pueblo uruguayo porque Uruguay es un pueblo soberano”, afirmó. Ante la consulta de si los médicos cubanos continuarán trabajando en Uruguay, Sánchez respondió: “Sí, sí. Por supuesto. Uruguay es un país libre. Acá cualquiera que quiera venir a trabajar puede venir a trabajar”. El Hospital de Ojos se ha convertido en uno de los principales símbolos de la cooperación médica cubana en Uruguay, particularmente por las intervenciones oftalmológicas realizadas a pacientes del sistema público.
Sánchez evitó pronunciarse sobre los trascendidos provenientes de EEUU y destacó los resultados del acuerdo con Cuba y el trabajo realizado por los profesionales cubanos en Uruguay. “El acuerdo de los médicos cubanos permitió que miles de uruguayos pudieran ver, y eso nosotros lo reconocemos y lo valoramos mucho”, sostuvo. Agregó que se trata de un acuerdo mediante el cual “el Estado uruguayo paga por ese servicio”.
En el vademecum de medidas que utiliza Estados Unidos contra los países de la región que pretende disciplinar por completo – y todavía no pudo-, agregó un nuevo elemento de presión: la injerencia en sus políticas sanitarias. No es casual que el régimen liderado por Donald Trump tenga en la mira a las dos naciones que no se sumaron al “Escudo de las Américas” presentado en marzo pasado. Su proyecto de seguridad hemisférica. Brasil, sobre el que ya ha cometido injerencias en su proceso electoral y ahora Uruguay, aunque con otro argumento: los médicos cubanos que trabajan básicamente en Montevideo y cuya labor en la Operación Milagro – que trata afecciones oftalmológicas – fue calificada como “extraordinaria” por el canciller Mario Lubetkin.
Cualquier presunta “amenaza” que interfiera en el avance de su plan hegemónico, EE.UU intenta desactivarla. Aunque la situación para su Departamento de Estado acontezca en un pequeño país y se trate de profesionales de la salud que, como pocos, se destacaron en su labor internacionalista durante la pandemia. Uruguay recibió en 2005 el primer contingente de médicos cubanos y en octubre de ese año partieron hacia La Habana 30 pacientes uruguayos para operarse la vista de manera gratuita. La experiencia se extendió en el tiempo y aún hoy continúa vigente.
La Cancillería uruguaya fue advertida por EEUU de que Uruguay integra un grupo de 15 países que podría perder asistencia económica tras aparecer en un informe del Departamento de Estado sobre los pagos realizados al gobierno de Cuba por los servicios que prestan estas brigadas. La administración de Donald Trump considera que el pago directo al gobierno de Cuba infringe normas laborales y podría configurar una forma de trabajo forzoso.Entre otros aspectos, EEUU cuestiona que el dinero no sea abonado directamente a los profesionales, según publicó el semanario Búsqueda.
Hasta ahora, el personal de salud aportado por Cuba realizó en Uruguay 118 mil cirujías y atendió 916 mil consultas en el marco de la llamada Operación Milagro. Las bases del acuerdo se pusieron durante el primer mandato del presidente Tabaré Vázquez y continuó de manera ininterrumpida, incluso durante el gobierno de derecha de Luis Lacalle Pou. El 27 de noviembre de 2007 fue inaugurado en las afueras de Montevideo el Hospital Especializado de Ojos, José Martí, y arribó a Montevideo una brigada médica de la isla.
El representante de los jubilados y pensionados ante el Banco de Previsión Social (BPS) oriental, Ariel Ferrari, comentó en diciembre de 2022 que entre el 55 y 60 por ciento de las operaciones quirúrgicas en el hospital fueron realizadas por manos cubanas.
Marco Rubio, el secretario de Estado de EE.UU e ideólogo del plan para cercar a la isla y arrebatarle recursos por vía de la coerción, incluyó a Uruguay en su informe anual de países donde se producen “casos de trata de personas” por las misiones cubanas. Si se repitiera la situación en la siguiente edición del informe, el país no podría recibir “asistencia internacional” del Departamento de Estado. La información fue publicada por el medio uruguayo Búsqueda, basado en fuentes de la Embajada de Estados Unidos.
Esa injerencia generó el rechazo del secretario general de la Presidencia, Alejandro Sánchez y despertó comentarios elogiosos hacia la Operación Milagro del canciller Lubetkin y otros funcionarios.
“Nosotros obedecemos al pueblo uruguayo, no a Estados Unidos”, respondió “Pacha” Sánchez a los cuestionamientos que suelen repetirse desde las usinas de la extrema derecha cubana radicada en Miami y a la que es tan sensible, como exponente de ella, el propio Rubio. Los argumentos que esgrime este sector, es que las misiones médicas cubanas son víctimas de trata o sometidas a la esclavitud.
En este grupo sobresalen Javier Larrondo Calafat de la organización Prisioners Defenders, Rosa María Payá Acevedo, designada en la CIDH a instancias del régimen de Trump en junio de 2025 y Orlando Gutiérrez Boronat, considerado por el gobierno cubano como un extremista de los más activos. Con este tipo de denuncias machacan desde hace décadas. Las han presentado hasta en Naciones Unidas. Pero Cuba continúa enviando médicos al mundo desde el 23 de mayo de 1963 en que partió por primera vez un grupo de profesionales a Argelia.
La presión diplomática tendiente a asfixiar a Cuba por todas las vías posibles, se agravó en el caso de sus trabajadores de la salud. Según un memorando del 23 de febrero dirigido al Secretario de Estado, funcionarios que responden a Rubio le detallaron una estrategia para condicionar a ciertos países del hemisferio occidental con el objeto de que no utilicen más los servicios médicos cubanos. En el texto se señala que aquellas naciones que acepten dejar de emplearlos, recibirán apoyos para la “modernización de infraestructura”, como en “telemedicina”. También menciona que se dará capacitación virtual, así como ayuda para recurrir a la “contratación ética de personal médico en terceros países”.
En el memorando se dice que unos 19 mil profesionales sanitarios cubanos trabajan en 16 países del hemisferio occidental, y agrega que en algunos representan más del 20 por ciento del personal médico. Lanzado a una ofensiva para acabar con las misiones cubanas, el régimen que gobierna Estados Unidos recortó para el año fiscal 2027 un 12 por ciento el presupuesto del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS). El caso contrario es que solicitó un aumento cercano al 50 por ciento para el mismo período, destinado a las fuerzas armadas que dependen del Departamento de Guerra que conduce Pete Hegseth, el exconductor televisivo de la cadena Fox News.
Mientras tanto, en Uruguay el encargado de Negocios de la embajada de EE.UU, Chris Andino, declaró en una entrevista por radio Carve: “…lo fundamental es que cualquier médico que le de un servicio a un uruguayo reciba un pago digno y adecuado”. Su mensaje injerencista tenía un destinatario: el gobierno cubano.
El diplomático, la única voz oficial que habló en nombre de Estados Unidos en este tema, se viene reuniendo en Montevideo con migrantes cubanos que viven en Uruguay. Se calcula que en el país hay unos 60 mil y aumentaron casi cinco veces desde el último censo realizado en 2023. Pasaron de 11.826 registrados hace tres años a la cantidad actual que sigue en crecimiento. Solo en 2025 ingresaron unos 22 mil. Semejante incremento de cubanos recibidos en el país por su estabilidad, idioma común y búsqueda de mejoras, podría aumentar si EE.UU consigue salirse con la suya en otro tema.
Washington pretende que Uruguay reciba también a ciudadanos cubanos deportados desde su territorio. Sobre esa negociación, el canciller Lubetkin confirmó que continúa el diálogo, aunque el gobierno del Frente Amplio estableció sus propias condiciones. En el fondo de este intercambio por la vía diplomática, lo único que persigue Estados Unidos es que los quince médicos cubanos que trabajan todavía en el hospital de Ojos se vayan cuanto antes del país.
Por ahora, el presidente de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) en Uruguay, el médico Álvaro Danza, informó que no recibió ninguna comunicación oficial para terminar con la Operación Milagro. La misma que le ha permitido recuperar la vista a más de 6,5 millones de personas en 34 países, incluidos Estados Unidos, Italia y Portugal, según publicaba Granma, el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba en 2021. Cinco años después, esa cantidad es muy posible que haya sido superada con amplitud.
Fuente: Question
