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14/12/21
Por qué el chavismo debe ganar en Barinas
Por Eder Peña

Del valle del río Santo Domingo viene un viento recio llamado «Barinés» que baja de la cordillera andina con dirección oeste-este en tiempo de lluvias, a contrapelo de los alisios predominantes en casi todo el país. A contrapelo de lo que una decadente clase política se dedicaba a descomponer a finales del siglo XX, surgió de esas tierras el Comandante Chávez, en los tiempos en los que la ofensiva neoliberal comenzaba a desbaratar al Estado-nación de la mano de los partidos tradicionales.

La idea de enclave petrolero sin identidad ni destino sustituía a la patria de Bolívar y fue Chávez quien, trayendo al centro del imaginario al mismo Bolívar, retomó el sentido libertario e independiente del único país del hemisferio cuyas tropas trascendieron a sus fronteras para llevar soberanía a otros territorios.

De allí que la respuesta a la pregunta que encabeza este texto vaya más allá de lo simbólico sin dejar de serlo.

Una conexión simbólica en disputa

Más allá de fórmulas y sentencias, que normalmente terminan en proclamas y consignas, está aquello a lo que siempre temieron, temen y temerán las élites del continente: La conexión entre Chávez y el pueblo.

Cuando se dice «pueblo» no se habla de un rebaño ensimismado en discursos y promesas sino del protagonista abierto de una lucha cuya victoria consiste en ser gente. Cuando se dice «Chávez» se habla del hombre y de las ideas, también de lo que nos ha permitido creer en nosotros mismos.

Ganar en Barinas se trata, entonces, de meterle megavatios a esa conexión a la que «propios» y extraños han buscado deshacer, se trata de recomponer aquello que han querido quebrar al buscar borrarnos a Chávez de la memoria colectiva. Para el chavismo es un tema más que simbólico y moral, es parte de nuestro lenguaje y hacer.

(Anécdota entre paréntesis: Las noticias cuentan de un muchacho que, en medio del asedio a Venezuela, emigró a Chile y luego de unos días de haber llegado a ese país vio cómo un grupo de carabineros golpeaban a un haitiano por evadir el transporte público en Santiago. Salió en su defensa y terminó, no solo preso, sino asfixiado e insultado con comentarios xenófobos, a pesar de que intentó dialogar. En ese joven estaba Chávez, así él mismo lo negara.)

Sigamos con Barinas: El viento fuerte que sopló nuestra historia desde Barinas ha hecho que dicho estado sea un lugar con significado, que la épica de Santa Inés, olvidada convenientemente por nuestro sistema educativo, se impusiera con fuerza en una guerra sin cañones declarada por un enemigo cruel.

«Aviva las candelas el viento barinés

el sol de la victoria alumbra en Santa Inés»

Himno de la Federación (1859-1863).

Esperar al enemigo, ganar tiempo así se pierda espacio, ser implacable en el contragolpe, resistir aun cuando la misma izquierda se olvidó de nombrarnos o invitarnos, avanzar a contrapelo… siempre y todavía. Así es el chavismo.

Desde que cambió de plano el Comandante creyeron que lograrían rendirnos, hemos vencido elección tras elección desde que nos cercaron en 2015. Al punto que, en las pasadas del 21N, por primera vez, en mucho tiempo fuimos a votar sin temor a algo, no se trata de poca cosa. Venimos de más de ocho años de agresión intensa, intentos de magnicidio, invasiones, colas, escasez, contrabando de gasolina, de efectivo, apagones, guarimbas, acaparamiento de alimentos, bloqueo de insumos vitales, medicamentos negados, cirugías pospuestas hasta la muerte de pacientes, saqueo de activos y hasta de cocuy puyao.

El pueblo hizo todo tipo de esfuerzos para ejercer su derecho al voto y a la vida durante la elección constituyente de 2017, aun en medio de la escalada violenta del antichavismo (Foto: Archivo)

El chavismo se ha acostumbrado a medirse a la altura de las circunstancias, así dimos la cara frente a cada reto, nuestra épica de remontada comenzó con la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, siguió con las elecciones de gobernadores, alcaldes y hasta del Presidente de la República. El pasado 21N, también el 6 de diciembre de 2020, demostramos la convicción de que el voto es la puerta de entrada a una democracia protagónica y participativa, las próximas elecciones a realizarse en enero de 2022 no serán la excepción.

Detener la germinación del paraestado

En Barinas hemos visto cómo la oposición venezolana posee una facción alineada al uribismo que, desde hace tiempo, ha buscado sembrar un paraestado en el occidente venezolano. En esa tarea se asesinó en 2019 a José Geraldo Rojas, Manuel Cordero, Alexi Ontiveros, Eudes Rojas, Kebin Navas Rodríguez y Milaidis Navas. Según denunciaron varios movimientos sociales, en esos días las llamadas Autodefensas Colombo Venezolanas habían atacado unidades militares de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y, de forma sistemática, amenazaron a los cuerpos de seguridad y a militantes chavistas.

En agosto de 2018, el presidente Nicolás Maduro denunció el asesinato de voceros de la lucha campesina en Barinas. Los fallecidos, que habían participado horas antes en un evento presidencial, se llamaban Reyes Parra y José Aguilar, voceros del Consejo de Productores Socialistas Los Lanceros de la Pascualina de Zamora, fueron interceptados en la finca La Escondida, les amordazaron y trasladaron a la finca El Maranao, donde les dispararon. El autor intelectual, un terrateniente llamado Ricardo Mora, fue capturado por Interpol en Bogotá, Colombia, también los ejecutores de la orden.

También en mayo de ese año fueron secuestrados y asesinados Jesús León y Guillermo Toledo por paramilitares colombianos, formaban parte del grupo de familias campesinas que han disputado el rescate de 336 hectáreas de un hato llamado «Palo Quemao» en el municipio Arismendi del estado Barinas.

En medio del dolor por la sangre de más de 370 campesinos regada en el marco de la escalada violenta impulsada por la derecha regional durante estos 23 años, el chavismo campesino ha sabido esperar sin desmoralizarse (Foto: Archivo)

Curiosamente, los medios cartelizados, tan poco rigurosos para denunciar cuanta matriz mediática aparece contra el chavismo, han dispersado titulares con términos como «supuestamente», «el chavismo denuncia…» y similares. Además, en ocasión de la masacre ejecutada sobre campesinos que recién se habían reunido con el primer mandatario venezolano, medios como NTN24 titulaban «Reunión con Maduro sin efectos: Reportan asesinato…», como para que no quedaran dudas del juego que se ha venido fraguando.

Es claro el empeño del estamento estadounidense en que Venezuela sea escenario de una guerra civil, en ello la administración Duque se ha afanado hasta perder la vergüenza. Aun en medio del dolor por la sangre de más de 370 campesinos regada en el marco de la escalada violenta impulsada por la derecha regional durante estos 23 años, el chavismo ha sabido esperar sin desmoralizarse.

Yo soy como el espinito

que en la sabana florea:

le doy aroma al que pasa

y espino al que me menea.

«Florentino y el Diablo» de Alberto Arvelo Torrealba

También cuentan que le llamaban Barinas a un arbusto bajo, espinoso, de flores amarillas, que abunda en el alto llano, es llamado Espino Amarillo, Espinito, Flor Amarilla y Flor de Barinas (Cassia aculeata). Causalidades sobran.

El campesinado ha sido y será un objetivo de guerra para el antichavismo porque ha tenido un rol importante en la Revolución Bolivariana, más cuando, a causa de las sanciones ilegales impuestas contra Venezuela por el entramado global corporativo, se ha restringido la importación de alimentos, semillas, fertilizantes, maquinarias y otras necesidades básicas y la respuesta del pueblo campesino a pequeña y mediana escala ha sido resistir.

Cuando el cálculo imperial se basó en inducir escasez de alimentos para aumentar el hambre en Venezuela, instigar el caos popular y forzar el derrocamiento del gobierno; los productores agrícolas optaron por medidas y acciones para defender la soberanía nacional y construir la soberanía alimentaria.

Tanto en Barinas como en otros estados que concentran hasta el 70% del sector campesino y la gente involucrada en la producción alimentaria, varias asociaciones campesinas, cooperativas y comunas han formado alianzas productivas a una escala que incluye el procesamiento y la distribución en sus comunidades y más allá.

Los terratenientes han respondido a la guerra contra el latifundio declarada desde 2002 con violencia y masacres desplegada por paramilitares traídos de Colombia, pero reflorecen los espinitos del campo dando aroma al que pasa y espinando al que los menea…

Un Santa Inés recargado

Para esa derecha es fundamental tomar Barinas y que sirva de bisagra ante incursiones desde los estados Apure y Táchira, tanto del paramilitarismo como de su oxígeno que es la droga. Asimismo establecer un cuello de botella para el transporte de los alimentos, producidos en esos estados y que son de consumo vital en el centro del país, es conocida su costumbre de recurrir al terror y al hambre para esa tormenta de extorsión masiva que dieron por llamar «gobierno interino».

En Barinas desataron el odio y la antipolítica durante las guarimbas de 2017, con oleadas de violencia en las que llegaron a producirse hasta 6 muertes y quemas de hasta 30 establecimientos, entre ellos las sedes del Partido Socialista Unido de Venezuela, el Cabildo de la ciudad de Barinas, el Consejo Nacional Electoral, la Secretaría Ejecutiva de Educación, así como el Instituto Autónomo de Vivienda y Equipamiento del Barrio del estado Barinas, que vio saqueadas sus oficinas y varios de sus vehículos incendiados.

En aquel entonces la labor del excandidato Superlano fue vaticinar muertes que no ocurrieron mientras las pérdidas económicas aumentaban, empeorando la situación que ya el sabotaje económico causaba. También fue evidente el interés narrativo por parte de la mediática cartelizada en que el chavismo perdiera apoyo en un bastión como el estado natal de Chávez.

Una de las acciones militares más importantes de la Guerra Federal (1859-1863) ocurrió el 10 de diciembre de 1859 bajo el mando del general Ezequiel Zamora, quien junto a las tropas federales tomó rumbo a Barinas persiguiendo al general Pedro Ramos, líder del Ejército Gubernamental de Occidente.

Los federales retrocedieron hasta la orilla del río Santo Domingo, en el marco de una estrategia conocida como acción retardatriz, donde reunieron fuerzas y el 9 de diciembre estaban organizados en tres líneas de combate. Zamora logró atraer al atacante hasta una zona conocida por sus tropas para luego emboscarlos más adelante en Santa Inés derrotando al bando enemigo.

El Comandante Hugo Chávez evocó el poema «Florentino y el Diablo» para convocar a la «segunda Batalla de Santa Inés» en la campaña electoral por el «No» en 2004, ante la convocatoria al referendo revocatorio en su contra (Foto: Archivo)

Desde aquel referendo de 2004, en el que el chavismo atrajo al fascismo violento y golpista al terreno electoral, hasta hoy, pareciera repetirse la jugada. El chavismo, guiado ahora por Maduro, atrae al ruedo de las elecciones, el debate y las leyes a la misma oposición empeñada en la antipolítica. A pesar de sí misma, de sus divisiones y volantazos desde Washington, esa oposición ha participado en las elecciones que son, como se ha dicho, la entrada a una democracia participativa y protagónica.

Sigue la necesidad de que se siga construyendo la política para que el debate entre los dos modelos contrapuestos permita avanzar en paz hacia escenarios que depuren lo que perjudique al pueblo y podamos ser gente con derechos que construya una cultura que derrote a la pobreza y la exclusión de todo tipo.

Fuente:
Misión Verdad
Etiquetas: Barinas | Jorge Arreaza | PSUV

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