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29/11/21
Regiones: Venezuela
Venezuela después del 21 de noviembre: breves notas para un gran debate
Por Yldefonso Finol

I.- Las luchas sociales, culturales y políticas por construir una mejor humanidad nos exigen comprender -lo más a fondo que sea posible- nuestras realidades históricas nacionales, con el mayor esfuerzo científico, deslastrados de la modorra de rutinas burocráticas mediocres y de la exaltación de prepotencias academicistas: esos dos extremos todo lo distorsionan a fuerza de clichés justificadores y de laberínticas «verborreas jactanciosas» (Mao dixit).

Es más útil leer la historia, la ciencia política y los números, que los manoseados naipes de la nigromancia; pero por sobre todo, con especial madurez y sensibilidad, conocer las vivencias, creencias y resistencias del pueblo venezolano: gran actor de nuestra propia odisea.

II

El próximo 15 de diciembre la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela alcanza sus veintidós años de vigencia; ha sido ella el pacto social que hemos defendido a toda costa frente al empeño imperialista por quitarnos el derecho a la autodeterminación y al ideal de igualdad. Ya sabemos suficientemente que la única forma de relación que Estados Unidos acepta tener con las naciones del continente exige como condicionante la sumisión a sus designios. El bolivarianismo es todo lo contrario a ese desiderátum pretencioso; nuestra Doctrina Patria significa frente en alto, palabra firme, dignidad irreductible. Es lo que no nos perdonan.

El ensañamiento gringo contra Venezuela no es un asunto de más o menos «democracia», esa falacia ridícula nadie se la cree; ni siquiera lo determina su ambición por nuestros recursos naturales; el problema es que le descuadramos el tablero, le complicamos el modelo, le alborotamos a la peonada.

III

El trienio que arranca en enero estará marcado por la incertidumbre y –muy probablemente- por la inestabilidad política. Los meses de aparente «equilibrio inestable» (como decía Ali Rodríguez), se acabaron el 21 de noviembre. Estaremos surfeando entre las olas del referéndum revocatorio en 2022 y las elecciones presidenciales del 2024.

Los escenarios son finitos, no dan margen a una imaginación desmedida, lucen predecibles; nos urge reestudiar la planificación estratégica, porque pesará mucho la acción de los contrarios en la velocidad que adquieran los acontecimientos por venir.

IV

En cualquier circunstancia que se presente, la situación actual recomienda que la dirección política del proceso:

– Sostenga radicalmente la condición bolivariana del Proyecto Nacional

– Vuelva con humildad su mirada y oídos a la ciudadanía común que frecuentemente es invisibilizada y silenciada por los excesivos protagonismos de las elites

– Consolide el frente internacional antiimperialista con los gobiernos y pueblos amigos

– Promueva a corto plazo una política de alianzas con los más amplios sectores nacionales, partiendo de reflexionar autocríticamente sobre actitudes sectarias y estilos prepotentes que han afectado el vínculo con potenciales aliados

– Defina una agenda de diálogo con los movimientos sociales progresistas sin esquemas preestablecidos, facilitando, en primer término, el «encuentro de iguales» (Maneiro), y, seguidamente, acercarse a las diversidades dispersas de ese 60% abstencionista que, en su inmensa mayoría, no es «apátrida» ni oligarca, sino pueblo insatisfecho y expectante. Esta tarea era para anteayer.

V

Escenario revocatorio.

Obviamente la oposición le tiene ganas al referéndum. Sumando el 52% que les votó el 21N más todo cuanto se adjudiquen en el 60% que se abstuvo, se sienten mayoritarios. Las encuestas los tientan a la aventura. La división que vienen arrastrando incidirá de hecho en la estrategia que se tracen. El amo yanqui tiene la última palabra.

Es iluso argumentar que la votación opositora del 21N no debe tomarse como una unidad cuántica. La elección con más de dos opciones da lugar a mayorías relativas. El referéndum no. Ante la consulta de dos únicas y antagónicas alternativas, el enemigo vota unido, aunque luego para las presidenciales se maten a cuchillo.

Si escogen esta vía, la confrontación cundirá desde el primer día del 2022. Las concesiones otorgadas en las conversaciones en México podrían revertirse. Pesan sobre algunos líderes opositores inhabilitaciones administrativas y procesos judiciales por delitos de corrupción y traición a la Patria. Los gobernadores de oposición electos deshojan la margarita.

¿Lograrían un consenso las derechas para jugar al revocatorio?

Las fuerzas bolivarianas iríamos con inteligente contundencia a esa refriega apenas suene el pitazo.

VI

Las presidenciales de 2024.

Como dice el poeta peruano Luís Varese en su más reciente artículo, en Venezuela llegamos al proceso eleccionario del 21N: «desarmando al enemigo». Esta derecha variopinta intentó desde el paro patronal del 2001 todas las vías violentas para destruir el proceso bolivariano. Sin duda, la resistencia estoica de nuestro pueblo, las contradicciones internas en el bando opositor y la audacia diplomática del Presidente Maduro, obligaron a los fascistas a sentarse a negociar y asistir al evento comicial.

Pero no es saludable creer en la democracia liberal burguesa como panacea de los antagonismos sociales. Menos en predios del imperialismo angloamericano. Los otrora terroristas guarimberos cuentan con el poderío económico y propagandístico del patrón yanqui y su esbirro narco-paramilitar colombiano.

Con elecciones forzadas y/o manipuladas impusieron a la Chamorro en una Nicaragua bajo fuego de la «Contra» antisandinista; al traidor Lenin Moreno y al banquero Lasso en Ecuador; al neonazi Bolsonaro en Brasil, y con jugadas «institucionales» sacaron a Lugo, a Dilma, golpearon a Evo y antes a Zelaya, y ahora tienen en jaque al novel presidente del Perú, Pedro Castillo.

En el caso venezolano la injerencia imperialista optó por «hacer chirriar» la economía, con énfasis en la destrucción del poder adquisitivo de las clases trabajadoras, para revertir todo aquello que se alcanzó en materia social con Chávez. Tal como dijo el terrorista internacional William Brownfield, «poner a sufrir al pueblo para provocar el cambio de gobierno».

Hasta hoy, pese al inmenso sufrimiento causado al pueblo venezolano, no han logrado ese ansiado objetivo. El trienio venidero será definitivo. Y en enero de 2022 sabremos a qué escenario nos tendremos que enfrentar.

Fuente:
Aporrea

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