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16/02/22
Regiones: Irán
Irán: 43 Años de soberanía y dignidad
Por Pablo Jofre Leal

Una revolución que Seyed Ali Khamenei ha definido como «un fenómeno vivo y dotado de voluntad, que se mantiene siempre flexible y lista para corregir sus errores»

Primera parte

Mientras se acercaba la conmemoración de los 43 años del triunfo de la Revolución Islámica de Irán, dedique estos días a revisar apuntes, notas, opiniones y artículos escritos respecto a esa victoria de las fuerzas que derrocaron a la Dinastía de los Pahlavi en ese febrero del año 1979 y que en la llamada década alba mostró todo el potencial revolucionario de una sociedad, que consolidaría su triunfo bajo la guía del Imán Jomeini.

La consagración del proceso revolucionario iraní comenzaría a marcar un punto de inflexión histórico, no sólo para Asia Central, el Cáucaso Sur y Asia occidental, sino que el inicio de lo que constatamos hoy, como una fuerza de enorme influencia en el campo de la resistencia munial, contra aquellas potencias hegemónicas, que sólo ven a los países y sus sociedades, como meros lacayos.

Aliados incondicionales, pero no en una relación equitativa, sino de sometimiento a políticas, que en la mayoría de las ocasiones significa la opresión de sus propios pueblos y con aquellos regímenes más serviles y testaferros, como es el caso del sionismo y la casa al Saud, punta de lanza en la agresión contra aquellos que no están dispuestos a ser avasallados.

La Revolución Islámica de Irán surge desde un país, ubicado en el seno de una región milenaria, cruce de culturas, cuna de la agricultura, la escritura, de civilizaciones cuya impronta aún perdura. Una región de enorme importancia geopolítica, con riquezas descomunales en materia de petróleo, gas y minerales de gran demanda para la industria mundial.

Una zona, cruce de oleoductos, gasoductos, que llevan su preciada riqueza a través de miles de kilómetros de tuberías, en todas las direcciones, como también transportadas en ferrocarriles, buques tanques hacia puertos secos y/o marítimos, atravesando el Mar Caspio, el Mar Negro y el Mediterráneo, para su comercialización en Asia y Europa, principalmente.

Una Revolución Islámica que se desarrolla en el centro estratégico de un continente con grandes organizaciones como es la de Cooperación de Shanghái y otros más ambiciosos y multimillonarios como es la Nueva Ruta de la Seda.

Proyectos de envergadura mundial, que se han ido escenificando y concretando a medida que se constata, que es posible prescindir del pesado lastre que significa ser socio, al final de la cadena, de EEUU y la Unión Europea.

El comandante en jefe del Ejército de Irán, el general de división Seyed Abdolrahim Musavi señaló por estos días, a propósito de un nuevo aniversario la revolución que, «La Revolución Islámica […] desafió el sistema bipolar del comunismo-liberalismo que gobernaba el mundo y resonó la promesa de libertad e independencia en los oídos de la gran nación de Irán, las naciones musulmanas y los oprimidos de mundo».

En la misma línea sostengo, permanentemente, y así lo expresé en este mismo portal segundopaso.es en febrero del 2021, un mes después del asesinato del teniente general Qasem Soleimani que existe un consenso absoluto, desde el bando de amigos como también enemigos de la Revolución islámica de Irán, que esta se ha constituido en uno de los sucesos históricos más relevantes del siglo XX, que tras más de cuatro décadas, sigue signando la política internacional.

Una revolución islámica masiva, popular, convocante muy distinta a cualquier otra revolución que haya tenido nuestro planeta. Una revolución triunfante bajo un liderazgo potente, reconocido y respetado como fue el del Imán Jomeini.

La revolución islámica es un movimiento que cambió la correlación de fuerzas en Asia Occidental, que sacó a la nación persa del dominio estadounidense situándolo como estandarte en la historia de lucha d ela resistencia. Una Revolución, digna representante de aquellas manifestaciones propias del espíritu revolucionario del pueblo iraní, donde los conceptos de independencia y justicia son visibles: el movimiento tabacalero de fines del siglo XIX.

El movimiento constitucional (en la primera década del siglo XX) y el movimiento para nacionalizar la industria petrolera, que significó la presencia de servicios de inteligencia occidentales al servicio de los poderes proccidentales opuestos a que Irán se hiciera dueño de sus riquezas naturales. EEUU y sus servicios de inteligencia, como la CIA hicieron de Irán un campo de prueba, para derrocar gobiernos que no seguían su predicamento. Como sucedió, efectivamente el año 1953 cuando los servicios de inteligencia angloestadounidenses propiciaron el derrocamiento del gobierno iraní.

Recordemos que el año 1951 se elige primer ministro de Irán a Mohamed Mosadeq, quien intentó en agosto del año 1953 nacionalizar la industria petrolera. Ese mismo mes, el Sha firma un decreto por el cual destituye a Mossadeq, bajo órdenes de Washington, decisión resistida por la población obligando a Mohammad Reza a huir con destino a Roma.

En el transcurso de este proceso el jefe de la CIA, Allan Dulles arriba a la capital italiana, para coordinar las acciones que condujeron al derrocamiento de Mossadeq. El Shah, bajo la guía de la CIA retorna a Irán y comienza a desarrollar una política de profunda represión. Apoyado en esto por la policía secreta fundada el año 1957 la SAVAK (Sazeman-e Ettela’at va Amniyat-e Keshvar) Organización de Inteligencia y Seguridad Nacional) cuyos fundamentos, entrenamiento y dirección estuvieron en manos de la CIA y el MI6 británico en la llamada Operación Ajax.

Desestabilización, golpismo, derrocamiento de un gobierno legítimo, consolidación de una Monarquía nefasta, fueron los resultados de la acción angloestadounidense en virtud de objetivos de usurpación de las riquezas iranies y al mismo tiempo ejercer un dominio hegemónico que terminaría definitivamente el año 1979.

La revolución del año 1979 estableció un cambio radical a lo mencionado precedentemente y ello permitiría a los iranies ejercer la plena soberanía sobre su país, en todos los ámbitos de su vida y en el marco de una república islámica, lo que la hace totalmente diferente a cualquiera otra que se haya dado hasta entonces. Una revolución única y distinguible.

Y eso influyó claramente en el concierto internacional: pues implicó desprenderse del tutelaje estadounidense y británico. Centrarse en la defensa de su soberanía, pero sin olvidar la defensa de otros pueblos, como el palestino, por ejemplo. Es, por tanto, una revolución diferente, novedosa, con la clara evidencia que ya no se contaría con la nación persa para agredir a los pueblos de la región, ni para someterse a los apetitos comerciales de empresas energéticas transnacionales, ni ser parte de bandos ideológicos que se disputan el control del planeta como se concretaba bajo la monarquía Pahlavi, que situó a Irán como el portaviones terrestre del dominio norteamericano en esa parte del mundo.

El triunfo revolucionario iraní ha generado una influencia potente, conformando a la nación persa como alternativa política a un mundo que hasta el momento de la victoria revolucionaria se dividía entre el campo occidental liderado por EEUU y el campo socialista que tenía como referente a la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Un mundo bipolar en el plano político, económico y militar, fundamentalmente, que tras la caída de la ex URSS generó la consolidación de la unipolaridad fomentada y llevada a la práctica por EEUU, que habló de un Nuevo Orden Mundial, avalado por la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU) y que significó, en lo inmediato la imposición económica y militar del imperialismo escenificado, por ejemplo en la invasión de Iraq el año 1991, los ataques contra serbia entre marzo y junio del año el año 1999 junto a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) la agresión contra Somalia en la llamada Operación United Shield el año 1994. Años de consolidación de la unipolaridad, el sometimiento mayoritario de las naciones al poder occidental pero que encontró en Irán una muralla donde se ha estrellado permanentemente.

El triunfo de la revolución islámica originó un país distinto, en una sociedad donde los conceptos de soberanía y dignidad se imponen. Una nación que, además, comienza a ser sometida a un cerco y una presión internacional. Una política de máxima presión cuya primera prueba extrema a un año del triunfo revolucionario fue la guerra impuesta desde Iraq, bajo el régimen de Sadam Husein, que implicaron ocho años de una contienda sangrienta (entre 1980-1988) proveniente de un régimen agresor cuyos hilos eran manejados por occidente y sus socios sionistas y wahabitas.

Esa guerra significó una consolidación aún más fuerte de la revolución iraní. Marcó una impronta, en que a pesar de los daños en vidas humanas, la destrucción de la infraestructura industrial, el peso social, psicológico que significa luchar para la defensa de tu tierra, esa defensa sagrada permitió consolidar la revolución islámica. Mostró al mundo que esta revolución llegó para quedarse y proyectarse.

Todo ello en un contexto regional complicado, que se enrarece aún más a partir de la década de los y 90 cuando se invade Irak a manos de una coalición internacional, liderada, precisamente por aliados del régimen basista. Un contexto que adquiere mayor peligro para los pueblos de la región en el año 2001 al generarse los llamados atentados del 11 de septiembre de 2001, que van a originar la invasión de Afganistán y nuevamente la invasión de Iraq, ambos países vecinos de Irán.

Enmarcado aquello en la llamada la ‘guerra contra el terror’ por parte de EEUU y sus aliados que hasta el día de hoy significa tener tropas estadounidenses tanto en Afganistán como Irak, con centenares de miles de muertos y heridos, la destrucción de ambos países, su fragmentación. Contexto regional que a partir del año 2011 tendrá nuevas víctimas de esta política occidental de violencia y extremismo, como es el caso de Siria Y Yemen sometidos al crimen más abyecto por parte de grupos extremistas creados, armados y financiados por la monarquía wahabita con apoyo de las potencias occidentales y el papel activo del sionismo. Los mismos actores embarcados en tratar de someter a los pueblos.

Las declaraciones efectuadas por Seyed Hasan Nasrallá, secretario general del Movimiento de Resistencia islámica de El Líbano (Hizbullah) respecto a la conmemoración de estos 43 años del triunfo de la revolución islámica visualizan su importancia «Hoy, la República Islámica es un modelo de independencia y libertad en todo el mundo islámico y en todo el mundo, mientras que antes de la Revolución, Irán estaba controlado por EEUU. Irán es hoy una gran potencia regional que no puede ser ignorada…una revolución generada por el verdadero islam, que es capaz de enfrentar la opresión y la atrocidad. Y, esto es, exactamente, lo que EEUU no tolera. La enemistad de Washington hacia Teherán tiene sus raíces en el surgimiento de un sistema independiente en Irán que disfruta de soberanía popular».

Plenamente de acuerdo con las palabras del secretario general de Hizbullah pues, Washington sólo acepta y acoge la incondicionalidad, el sometimiento y el servilismo. Por ello, no existe, en la actualidad, un ataque más constante e ilegal que el ejecutado por EEUU y sus aliados contra la República Islámica de Irán.

No le perdonan su triunfo revolucionario. Y esa realidad de una revolución que marcha más allá de los deseos del imperio y sus socios sionistas y wahabitas, han significado 43 años de agresiones de los gobiernos estadounidenses, demócratas y republicanos sin distinción: Jimmy Carter, Ronald Reagan, George Bush padre, Bill Clinton, George W. Bush, hijo, Barack Obama, la administración de Donald Trump y la actual presidida por Joe Biden. Ninguno de estos gobiernos del régimen estadounidense olvida que Irán los dejó al descubierto como lo que son: gobiernos totalitarios, un régimen violador de los derechos humanos de los pueblos y del derecho internacional.

Los grupos de poder estadounidenses tienen muy presente que Irán logró liberarse de la nociva influencia que EEUU significa para los pueblos. Al eliminar todo rastro militar y político del poder imperial en tierras persas se generó el inicio de la conformación de una nueva correlación de fuerzas, que tiene directa relación con la lucha de liberación de los pueblos de Asia occidental de la influencia occidental y sus socios sionistas y wahabitas, que llevan adelante esos planes de dominio. No es casual, que a los pocos meses de triunfar la revolución islámica, el mismísimo Imán Jomeini signara, como línea central de la política exterior iraní, la defensa del pueblo palestino y su apoyo a la causa de su liberación.

La instauración del Día Mundial de Al Quds es una muestra evidente de los objetivos de apoyo a la resistencia de los pueblos, convirtiendo a Irán en un referente de la lucha por la autodeterminación y en un dolor de cabeza, tanto para la monarquía feudal saudí, como también para el régimen de apartheid sionista, que ya en ese entonces llevaba 31 años de ocupación y colonización de Palestina.

Segunda parte

Una revolución islámica que llegó para quedarse, a partir de romper con un pasado monárquico, sometido a Occidente y, sobre todo, una revolución decidida a apoyar a los pueblos en sus procesos de autodeterminación y consolidación de sus soberanías, sobre todo bajo el asedio estadounidense.

El líder religioso de la nación persa, Sayyed Ali Khamenei afirma que «antes de la Revolución Islámica, los EEUU usaban al ejército de Irán, para reprimir a otros pueblos» haciendo referencia a la utilización de fuerzas militares iraníes incluso en la agresión a Vietnam en la década del sesenta en el siglo XX. Aviones de la nación persa que bombardearon a la población civil vietnamita, que servían a los intereses de la monarquía presidida por Mohammad Reza Pahlavi, que en esencia eran los intereses hegemónicos de EEUU y sus aliados, principalmente el sionista, expresado en la desestabilización del panarabismo en la zona de Asia Occidental (1)

La presencia de la embajada estadounidense en Irán: el «nido de espionaje» era la expresión del intervencionismo en los asuntos internos de la nación persa. La presencia de asesores norteamericanos, agentes de inteligencia involucrados en la política de espionaje contra el mundo opositor, asesores de la Savka, maestros en las acciones de tortura contra aquellos que se levantaban contra el Sha. La nación norteamericana y su política hegemónica era, por tanto, una presencia indeseable y los estudiantes iraníes supieron combatir dicha presencia (2) Ese talante deshonroso tuvo al menos tres décadas y media de presencia activa, antes de salir con la cola entre las piernas, derrotados y humillados por una revolución, que desde el inicio les dejó claro que no necesitaban su presencia en suelo persa.

Efectivamente, tras el término de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno estadounidense, ebrio de triunfalismo, decidió, que en el marco del enfrentamiento entre su país y la ex Unión Soviética, denominada en el argot de la política internacional como conflicto este-oeste y posteriormente como Guerra Fría, la nación persa sería una pieza clave en la contención de los afanes en política exterior de esa otra superpotencia surgida tras el fin de la SGM, que fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. «Se consolidó así un doble pivote reaccionario y con características de gendarme de los intereses de occidente en Asia Occidental: el Irán Monárquico y la creación artificiosa de la entidad sionista el año 1948. A la par de dar sustento a la conformación del régimen criminal sionista en tierras palestinas, EEUU desarrolló una cercana relación con Mohammad Reza Pahlavi» (3)

Las acciones desestabilizadoras contra Irán tuvieron su primera acción golpista ante la decisión del primer ministro Mohamed Mossadeq, el año 1953, de nacionalizar la riqueza petrolífera iraní. Una decisión resistida por las trasnacionales británicas y estadounidenses, que utilizaron a su títere con título de sha, quien emitió un decreto destituyendo a Mossadeq, por órdenes de Washington. Una decisión que determinó la resistencia de la pobalación que obligó al monarca a escapar. La política intervencionista occidental comenzó a actuar de inmediato, derrocó a Mossadeq, colocando nuevamente en el trono digitado desde Washington al que sería el último representante de la dinastía Pahlaví (4).

El reinado tiránico del Sha continuó bajo la protección angloestadounidense, sin grandes contratiempos, a punta de represión, muerte y exilio de sus opositores, convirtiéndose en el títere y más fiel aliado de EEUU, sus aliados occidentales y en rigurosa correspondencia con el régimen sionista, con quien estrecharon lazos con el objetivo de servir a los intereses de occidente en el mundo islámico. Más aún, Mohammad Reza reconoce a Israel, como no lo había hecho ningún país de la región y se establecen estrechas relaciones entre la CIA, el Mossad y la SAVAK. Tan cercana era esta relación, que funcionarios de la monarquía persa solicitaron el año 1979, a oficiales del Mossad, asesinar al Imán Jomeini, convencidos que de esa forma podrían detener la revolución iraní (5) La intentona fracasó.

Han sido 43 años de un duro batallar, de una Revolución que ha sufrido múltiples agresiones, como fue el caso de la guerra impuesta entre los años 1980 y 1988 a manos del régimen iraquí presidido por el fallecido Sadam Hussein, alentado por Washington para atacar a Irán y destruir la joven revolución. El intento fracasó y la denominada sagrada defensa consolidó aún más el proceso revolucionario iraní, que apuntaló su actual impronta de poder regional, que causa escozor a las potencias hegemónicas, que no aceptan la libertad de los pueblos. Un Irán convertido en faro de la resistencia, en apoyo s la lucha por la soberanía siria tras 11 años de agresión extremista fomentada por la triada conformada por el imperialismo, el sionismo y el wahabismo. Un Irán consolidado a la luz de un mensaje y una práctica que llama a la conquista, defensa y consolidación de la soberanía y la dignidad como ejes fundamentales para la construcción de una identidad como países.

Estos 43 años de revolución, expresan con nitidez, lo que ha sido una constante: la nación persa, sus autoridades y su pueblo, no pueden bajar la guardia frente a las políticas desestabilizadoras de Washington y sus asociados, que han intensificado sus ataques a la par de los avances de integración regional y multilateral en que Irán participa. En un escenario regional complejo donde la República Islámica de Irán ha roto en mil pedazos, tanto el mito de la invisibilidad de Occidente y sus títeres regionales, en especial el sionismo. Un marco regional que ha resaltado el enorme y trascendental papel que cumple la nación persa, en el logro de la defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos de la región. Una revolución que ha tenido sus propias contradicciones y ¿Cómo no tenerla? si se trata de un proceso político vivo, en permanente desarrollo, con altibajos, con dificultades, con un pueblo movilizado pero que es capaz de separar aguas de aquellos, que aprovechando las lógicas reivindicaciones económicas, intentan desestabilizar el país, haciéndole el juego a Washington y aliados, que aprovechan cada resquicio, cada oportunidad para tratar de quebrar la unidad revolucionaria en Irán.

Una revolución que Seyed Ali Khamenei ha definido como «un fenómeno vivo y dotado de voluntad, que se mantiene siempre flexible y lista para corregir sus errores, pero ni admite revisionismo ni cae en la pasividad. Es sensible de manera positiva a las críticas…pero bajo ningún pretexto se aleja de sus valores, entreverados con la fe religiosa del pueblo…una revolución islámica que no ha caído ni caerá en el estancamiento y la parálisis, y no ve contradicción entre el dinamismo revolucionario y el orden político y social, sino que defenderá hasta el fin de los tiempos la teoría del orden revolucionario. Una República Islámica, que no está anquilosada ni carece de sensibilidad y comprensión frente a los nuevos fenómenos y situaciones sucesivos, pero mantiene un compromiso férreo con sus principios y es muy suspicaz respecto a sus líneas divisorias con sus rivales y enemigos (6)

La visión de esta revolución victoriosa a pesar de años de ser sometida a una política de máxima presión es de un proceso que el imán Khamenei define como poderosa, pero también amable e indulgente, y hasta ha sido victimizada. No ha caído en los extremismos y desviaciones que avergüenzan a muchos otros alzamientos y movimientos. En ningún conflicto ha disparado la primera bala, ni siquiera frente a EEUU ni a (el antiguo dictador iraquí) Saddam Husain, sino que en todos los casos se ha defendido después de ser agredida, pero contraatacando siempre de manera muy poderosa. Desde su inicio hasta hoy, esta Revolución no ha sido nunca despiadada ni sangrienta, como tampoco pasiva ni vacilante. Ha defendido con franqueza y valentía a los oprimidos frente a opresores y matones. Esta valentía revolucionaria, esta honestidad franca y poderosa, esta capacidad de acción a niveles mundial y regional en defensa de los oprimidos del mundo son un gran orgullo para Irán y los iraníes, ¡y ojalá así sea siempre!». Hermosas palabras que reflejan lo que esta revolución es

Existe una orientación valiosísima de la política exterior iraní que se centra en la defensa del pueblo palestino. Irán ha definido, como el principal enemigo de los pueblos de Asia occidental, por su carácter colonialista, racista y criminal. Un régimen que Amnistía Internacional en su informe de febrero de este año 2022 señala que el apartheid israelí contra la población palestina: Cruel sistema de dominación y crimen de lesa humanidad. «Las autoridades israelíes deben rendir cuentas por cometer el crimen de apartheid contra la población palestina». Un informe que documenta cómo las confiscaciones masivas de tierras y propiedades palestinas, los homicidios ilegítimos, los traslados forzosos, las restricciones a la circulación y la negación de la nacionalidad y la ciudadanía a la población palestina son elementos de un sistema que, según el derecho internacional, equivale a apartheid y que constituyen apartheid como crimen de lesa humanidad según las definiciones del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional y la Convención contra el Apartheid. Amnistía Internacional pide a la Corte Penal Internacional (CPI) que considere el crimen de apartheid en su investigación en curso en los TPO y pide a todos los Estados que ejerzan la jurisdicción universal para hacer comparecer ante la justicia a los perpetradores de crímenes de apartheid» (7)

Irán nos entrega una ruta de dignidad, un camino a seguir con respecto al sionismo, que cuenta con el apoyo incondicional del régimen estadounidense, que a través de la influencia y el poder político, económico y militar del Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC por sus siglas en inglés) genera la verdadera política exterior estadounidense, incluso si esto significa estar contra el derecho internacional, los organismos como la ONU y sus instituciones, contra sus propios socios europeos como ha quedado demostrado con el incumplimiento de Washington de los Acuerdos del Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA por sus siglas en inglés) y el retiro unilateral de Washington de compromisos asumidos en julio del año 2015, refrendados por la resolución N° 2231 de diciembre del mismo año y que lo muestra hoy como un país que borra con el codo lo escrito por la mano. El sionismo en Asia occidental es el brazo ejecutor del imperialismo en una simbiosis con la también criminal monarquía saudí.

A 43 años del triunfo de la revolución reedito mis palabras, expresadas tiempo atrás en el contexto del concurso internacional Fayr llamado por la Radio Voz Exterior de Irán, para resaltar el papel que cumple Irán en la región de Asia Occidental y que irradia hacia otras zonas vecinas. Un papel que comenzó a brillar, con más fuerza que nunca a partir del triunfo en la firma de los acuerdos nucleares y la defensa consecuente de lo firmado sin someterse a las presiones occidentales, defendiendo su plena soberanía a pesar de la política de máxima presión ejercida por un EEUU que se retiró unilateralmente del Plan Integral de Acción Conjunta en mayo del año 2018. Sólo la República Islámica de Irán ha logrado frenar los ímpetus del terrorismo global takfirí hijos putativos, creados, organizados, financiados y armados por Washington y sus aliados. Sólo Irán junto al Eje de la Resistencia y la posterior incorporación de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas han sido efectivas para combatir, contener y luego destruir a los grupos terroristas que atacan Siria desde el año 2011, defender la soberanía Siria, apoyar a Yemen, al Líbano y el pueblo palestino. En este proceso sobresale la figura del mártir, el teniente general Qasem Suleimani.

Las autoridades políticas y religiosas de Irán han advertido permanentemente que EEUU, desde el triunfo de la revolución iraní el año 1979, se ha empeñado en destruir la nación persa. Para ello, sostuve y reitero en cada aniversario del triunfo de la Daheye Fajr – década del alba – que una de las herramientas usadas por el imperialismo y sus socios sionistas y wahabitas es atizar el fuego de la ignorancia, de las denuncias sin pruebas, de las acciones desestabilizadoras, el mundo de las sanciones y el bloqueo para causar malestar en la población e ir creando un escenario que les permita implementar una guerra contra Irán.

Todo ello en el marco de lo que el autor francés Jean Michel Vernochet, en un valiosísimo libro titulado «Irán: la destrucción necesaria» sostiene respecto al papel predador de Washington y sus aliados «hay que destruir a Irán ¡claro que sí! No sólo para impedir su eventual acceso al arma atómica (algo improbable) no sólo porque la independencia de Irán puede poner en entredicho la preeminencia regional de Israel, atalaya occidental en el Oriente Medio…Es que hay que mantener, a toda costa, la posición dominante de Israel en la región, que depende de su monopolio regional del arma atómica» (8) Monopolio que nos demuestra la hipocresía y el doble rasero de Washington que suele «rasgar vestiduras frente al programa nuclear iraní» reafirmado por las autoridades políticas y religiosas de este país, como un programa de carácter pacífico y refrendado en el Acuerdo Nuclear firmado con el G5+1 y sin embargo los gobiernos estadounidenses avalan a la entidad sionista, que posee entre 200 a 300 artefactos nucleares. Sojuzga a la población palestina, cuyo territorio ocupa militarmente. Agrede a vecinos como Siria y El Líbano mediante el apoyo a movimientos terroristas takfirí y con acciones desestabilizadoras a través de sus servicios de inteligencia. Asesina científicos nucleares iraníes.

Irán, conocedor de esta realidad de impunidad con que cuenta el sionismo – beneficiándose del aval financiero, militar, político y diplomático a Washington y el lobby sionista en EEUU – no descuida la defensa de su revolución. Irán es consciente de sus responsabilidades, no sólo respecto a la protección de su sociedad, sino también el papel que cumple a través del Eje de la Resistencia. Irán en un escenario complejo, con dificultades económicas, con agresiones activas a la orden del día por parte de Washington y sus hijos putativos, entrega un mensaje contundente de fidelidad a sus principios e ideales. Un Irán que nos enseña que resistir es parte del lenguaje de la victoria. Tras 43 años de Revolución Irán sigue firme en la defensa de su soberanía y dignidad. Cada día la Revolución Iraní da pasos agigantados en la región, para el definitivo triunfo contra el Imperialismo, el sionismo y el wahabismo: los grandes males de nuestro mundo.

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Notas

1. https://spanish.khamenei.ir/news/4585

2. https://www.hispantv.com/noticias/politica/501611/iran-toma-embajada-eeuu

3. https://www.erfan.ir/spa/81569.html

4. https://segundopaso.es/news/2218/Ir%C3%A1n-43-a%C3%B1os-del-triunfo-de-la-revoluci%C3%B3n-isl%C3%A1mica-Parte-I

5. Se considera, que el precursor del triunfo revolucionario de febrero del año 1979 fue el levantamiento del 9 de enero de 1978 en Qom. Signada como una coyuntura histórica fundamental, porque actuó como precursor de más manifestaciones masivas en otras ciudades de Irán, sacudiendo los cimientos del despótico régimen de Pahlavi antes de derrocarlo finalmente en la Revolución Islámica de 1979.

6. https://parstoday.com/es/radio/programs-i62328-ir%C3%A1n_durante_la_semana_que_pas%C3%B3

7. https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/el-apartheid-israeli-contra-la-poblacion-palestina-cruel-sistema-de-dominacion-y-crimen-de-lesa-humanidad/

8. https://www.voltairenet.org/article177946.html

Fuente:
La Haine

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