Uno. Mientras el “ministerio de colonias” del imperio (eufemísticamente llamado OEA) procedía a retirar el retrato de Salvador Allende de la puerta principal del organismo, otro abuso de poder acontecía en Chile: la negativa del presidente neonazi José Antonio Kast a expropiar los terrenos de la tenebrosa “Colonia Dignidad”, enclave alemán nazi/evangelista que funcionó en el sur del país desde mucho antes del golpe fascista de 1973.
Dos. El cuadro de Allende se encontraba instalado desde septiembre de 2023, cuando en el marco del 50 aniversario del golpe, el consejo permanente de la OEA aprobó por unanimidad el homenaje a un gobernante que algunos historiadores dicen que se suicidó, en tanto otros aseguran que cayó defendiendo la democracia “por la razón o por la fuerza”, tal como reza el lema del escudo oficial chileno.
Tres. El Partido Socialista calificó el acto como un “agravio a la memoria histórica”, a más de señalar que “los homenajes institucionales no deben depender de cambios políticos”. Y de su lado, la misión de Kast en la OEA se limitó a pedir que se mantuviera la placa conmemorativa, y que el cuadro “…sea conservado por la organización”. Aunque sin aclarar en cuál sótano del edificio ubicado en 17th Street y Constitution Av.
Cuatro. Alejandro Encinas, representante permanente de México en la OEA, pidió una explicación del asunto a la secretaría general. Pero como no hubo respuesta, manifestó que llevará el caso al consejo permanente para conocer la razón del retiro del cuadro (Arturo Sánchez Jiménez, La Jornada, 22/10/26).
Cinco. Así las cosas, es probable que tal iniciativa duerma el sueño de los justos, ya que desde mayo de 2025 el ministerio de colonias pasó a ser conducido por el mundialmente desconocido surinamés Albert Ramchand Ramdin, quien sustituyó en el cargo al mundialmente conocido golpista uruguayo Luis Almagro.
Seis. En cambio, por asociación mental, el segundo atropello me transportó a Santiago, cuando en marzo de 1990 cubría la “recuperación-de-la-democracia” (sic), y frecuentaba la panadería “Piroschka” en un centro comercial de la Avenida Vitacura. Hasta que un camarógrafo chileno comentó: ¿sabías que esos kuchen (pastelitos), mazapanes y galletas que consumes son elaboradas por niños y adolescentes esclavos de la Colonia Dignidad?
Siete. No lo sabía. Sin embargo, tenía registro del enclave evangélico alemán que fue campo de concentración del pinochetismo, y con temeraria valentía denunció la periodista chilena Mónica González en una serie de impactantes reportajes publicados por la revista Análisis, en 1988.
Ocho. Mucho se ha escrito y documentado en videos y películas acerca de la Colonia Dignidad, y los interesados pueden profundizar a la doctora Wikipedia, con amplios y verificados datos del enclave, así como el historial de su fundador: el pedófilo bautista alemán Paul Schafer (1921-2010).
Nueve. Recomendables: el libro Colonia dignidad, investigación del periodista Gero Gemballa (publicado en Alemania en 1988), y el muy buen artículo de la periodista chilena Ximena Ortúzar en la revista mexicana Proceso (No. 1054, 12/1/97), que empieza así:
“Como un Estado dentro del Estado puede considerarse la Colonia Dignidad, enclave de alemanes que huyeron de su país por problemas con la justicia, y que cobijó a nazis prófugos tras la derrota del fascismo a mediados de los años cuarenta (…).
“Los 40 kilómetros cuadrados en donde está la Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad reservan, hasta hoy día, misterios y secretos insondables. Es el único lugar del territorio que está fuera del imperio de la ley. Distante 400 kilómetros de Santiago y vecina a la localidad sureña de Parral (…) con doble alambrado de púas, guardianes y sofisticados equipos de seguridad la hacen inexpugnable.”
Diez. En 1991, el democristiano Patricio Aylwin (golpista en 1973 y primer presidente de la democracia concertada por Pinochet (y por ello llamada “Concertación”), canceló la personería jurídica de la colonia, que desde su apertura en 1961 contaba, inexplicablemente, con el apoyo diplomático y “legal” del estado federal de Baviera (el más estratégico de Alemania).
Once. A finales de septiembre, en Ginebra, la Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos Colonia Dignidad, lanzó frente a la ONU un alerta sobre la alteración de sitios del enclave, tales como la deliberada inundación de subterráneos donde se torturaba detenidos, y que hoy explotan el sitio con fines recreativos, con un hotel, spa y restaurante, mientras destruyen evidencia fundamental para la justicia y el Plan Nacional de Búsqueda.
Doce. El comunicado de la Asociación sostiene que el gobierno de Kast se halla empeñado en minar los fallos judiciales logrados tras décadas de litigios. A más de una modalidad de “impunidad pasiva”, que revierte la decisión legal de expropiación del sitio de memoria de la ex Colonia Dignidad (hoy villa Baviera), alegando “restricciones presupuestarias…”
Fuente: La Jornada
