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05/02/26

Temas: Política

Regiones: Estados Unidos

Trump y el Partido Republicano sufren otro revés: ¿termómetro de la elección intermedia?

Por Ociel Alí López

La contundente derrota que recibió la candidata republicana Leigh Wambsganss, públicamente apoyada por el presidente de EE.UU., Donald Trump, en la elección por un curul en el Senado estadal del distrito 9 del área de Fort Worth (Texas), puede ser visto como un signo más de una cadena de acontecimientos que dan cuenta del debilitamiento de las fuerzas electorales del Partido Republicano, y del propio mandatario.

Que un gobierno tenga reveses electorales durante su gestión no es nada nuevo, incluso si su debilitamiento apuntara a un derrumbe político. El problema es que una hipotética trasferencia de poder en la Casa Blanca obligatoriamente nos recuerda los acontecimientos del 6 de enero de 2021, en el que las turbas de Trump asaltaron el Capitolio, luego que este no reconociera los resultados de las presidenciales de noviembre de 2020, lo que generó una situación inédita de caos institucional en EE.UU.

¿Con un Trump 2.0, más envalentonado y agresivo, podría ocurrir algo similar? Una probable derrota o incluso un 'impeachment' nos podría llevar a una situación inédita de conflicto y colapso institucional?

Partido Republicano baja 31 puntos en un feudo
Wambsganss perdió por 14 puntos en la elección por un curul del senado estadal en Tarrant, donde Trump había ganado por 17 puntos en las presidenciales de 2024. El Partido Republicano tenía 35 años consecutivos ganando cualquier elección en ese condado de Fort Worth. Aunque son elecciones diferentes y median otras variables, hay una realidad: el Partido Republicano bajó 31 puntos en un sector de su feudo histórico: el estado de Texas. Allí ha recibido esta dura cachetada con el triunfo del sindicalista Taylor Rehmet y todas las preguntas se trasladan hacia la incógnita de si este resultado puede ser proyectable al resto de territorios dominados por los republicanos.

Y es que esta derrota parcial no es la única. En otra de sus zonas de confort, como es la ciudad de Miami, Eileen Higgins se convirtió el 9 de diciembre en la primera alcaldesa demócrata tras 29 años de mandato republicano, y su ventaja fue de 19 puntos frente al republicano Emilio González.

Hablamos de un deslave electoral del trumpismo que, de proyectarse a noviembre, provocaría un sismo político.

A comienzos de noviembre del año pasado, Trump tuvo unos resultados fatales en elecciones en varios estados, que ya eran vistos como un adelanto de lo que serían las elecciones de medio término. Para entonces, en Virginia, la candidata demócrata Abigail Spanberger venció con 55 % en un estado dirigido por un gobernador republicano. En Pensilvania, un estado bisagra, decisivo en las últimas contiendas presidenciales, el Partido Republicano perdió su iniciativa de revertir el control demócrata del Tribunal Supremo estatal. Lo grave de este último territorio es que Trump lo había ganado en 2024 con la mayor votación histórica para un candidato nacional en ese estado. En esa misma jornada, la noticia no fue que los republicanos perdieran en Nueva Jersey y en la ciudad de Nueva York, sino que la ventaja demócrata aumentara significativamente durante el choque de trenes entre Trump y el actual alcalde Zohran Mamdani.

Es decir, hablamos de un deslave electoral del trumpismo que, de proyectarse a noviembre, provocaría un sismo político.

La opinión pública se rebela
Este escenario electoral que se va imponiendo viene acompañado de un fervor en la opinión pública. Tras los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti, a manos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE, por sus siglas en inglés), las manifestaciones de Minnesota no fueron poca cosa: después de variadas imágenes apocalípticas que se sucedieron, el propio Trump tuvo que retroceder posiciones, llamando al gobernador y al alcalde para distender el conflicto, ordenando el retiro de las fuerzas federales de las manifestaciones y delegando el orden en las autoridades locales y estatales en varias de las decisiones que había tomado.

Además de esto, mientras se contaban las papeletas en el distrito 9 de Texas, en Los Ángeles se llevaban a cabo los premios Grammy, en lo que se convirtió en una gran manifestación de repudio hacia Trump, prácticamente desde el consenso de todas las estrellas del espectáculo que allí acudieron. Ahora todos los ojos viran sobre lo que será el gran evento deportivo de fútbol americano, llamado Super Bowl, que se realizará el domingo 8 de febrero en Santa Clara, California, y donde se espera otro gran acto de rechazo contra las políticas de migración debido a la presencia, como invitado especial, del reguetonero puertorriqueño Bad Bunny, quien ya adelantó su postura cuando ganó el Grammy en la categoría 'Álbum del año'.

Si Trump perdiera las presidenciales de 2028, ¿aceptaría en esta ocasión la derrota?, ¿haría algún tipo de maniobra para impedir la transición, como lo intentó en 2021?

Todo esto genera un escenario de debilidad del Partido Republicano de cara a las elecciones de medio término que serán en noviembre, y que marcan la mitad del período de Trump. Y es que el propio presidente, a comienzos de este año, advirtió que si ganan los demócratas la cita comicial, "encontraran una razón para someterme a un juicio político".

Etiquetas: Elecciones | Trump

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