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06/11/26

Temas: Sociedad

Regiones: Argentina

Argentina experimenta una fuga de cerebros “histórica”

Por Pablo Esteban

Si bien hubo otros períodos penosos, el ensañamiento actual con la ciencia y la tecnología no tiene parangón. El Conicet y el INTA, entre los más golpeados del último tiempo.

El tercer trimestre de 2026 mostró la peor cara del ajuste que lleva adelante el gobierno libertario sobre el área de ciencia y tecnología. Se estima que, durante ese período, se perdió un promedio de 22,8 empleos por día en el área. Es decir, a partir de las medidas de austeridad y motosierra en el sector, casi 23 individuos calificados y formados --en buena parte de los casos-- por el propio Estado fueron desvinculados de organismos públicos. Dentro de los más afectados se encuentran los becarios del Conicet, los retiros en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y el recorte de personal en la Fábrica Argentina de Aviones “Brigadier San Martín” (Fadea).

Para tener referencia, desde diciembre de 2023, cuando asumió la gestión libertaria, se destruye un promedio de 8,5 empleos por día (un total de 8.496). Ese número dio un salto durante los últimos tres meses, al ascender a casi 23. Las cifras se desprenden del último informe publicado por el grupo Economía.política.ciencia (EPC), que depende del Centro Iberoamericano de Investigación en CTI y sigue de cerca el rastro de los indicadores de política científica.

Desde diciembre de 2023, el Conicet, que en Argentina constituye el principal organismo científico y tecnológico, perdió 722 empleados, entre investigadores de carrera y personal de apoyo. Asimismo, la cantidad de becas que otorga se redujo en 2418, lo que impacta de manera directa en la formación de recursos humanos y en las posibilidades de sostenimiento del sistema de cara al futuro. Entre ambos ítems, 3140 personas que antes estaban vinculadas a partir de tareas especializadas en el organismo, en el presente ya no están.

Daniel Filmus, exministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, evalúa la situación y señala a Página 12: “Históricamente, Argentina ha tenido períodos de expulsión de científicos. Basta con recordar los Bastones Largos, la dictadura del 76 y los 90. Sin embargo, desde mi perspectiva, nunca el fenómeno tuvo la gravedad que se ve en la actualidad. Posiblemente sea la pérdida de científicos más importante de la historia”.

En 2008, el Programa Raíces se convirtió en política de Estado, a través de una ley que garantizaba las condiciones para el retorno de los científicos y científicas que en 2001 se habían ido del país en busca de mejores posibilidades. A partir de aquel momento, fueron repatriados cientos de investigadores, aunque esa tendencia de regreso se frenó definitivamente durante el macrismo y en el presente directamente se revierte. Penosamente, Ezeiza vuelve a ser una salida obligada para los recursos humanos formados durante décadas por el mismo Estado que hoy los expulsa.

Desde aquí, agrega el exfuncionario: “Milei planteaba que era el sector privado el que iba a tomar a los científicos que se iban del sector público, pero eso no ocurre. Justamente, es la primera vez que el fenómeno se da en simultáneo: cae el empleo de científicos en el ámbito público, pero también lo hace en el privado. Lo mismo sucede con los salarios”.

Modelo regresivo
El otro gran golpeado, desde la perspectiva del grupo EPC, es el INTA. En el último trimestre, el organismo rector en materia de investigación y tecnología agropecuaria redujo casi en 1000 su planta de trabajadores. Ello es el producto de la desarticulación de programas y redes federales de apoyo que el Instituto tenía desperdigados a lo largo y a lo ancho del territorio nacional. Si se tiene en cuenta lo que sucede desde que asumió Javier Milei, el personal de la institución se redujo prácticamente en un 30 por ciento.

Filmus lo destaca en este sentido: “Lo grave del caso es que la tendencia se profundizó durante los últimos meses. No es que el asunto solo quedó un shock inicial, al asumir el gobierno. Lo que uno ve ahora es que se pone peor. Aunque el relato oficial estigmatiza y persigue desde lo discursivo a las ciencias sociales, la realidad es que el gobierno también afecta a quienes necesitan equipamiento e insumos para poder trabajar. Precisamente, los que abandonan son los que se dedican a la producción de valor agregado a partir de tecnologías. Atacan organismos como el INTA, el INTI, la CNEA; y lo hacen no solo por sostener el ajuste, sino por obturar un proyecto de país, un modelo que apunte a desarrollar su propia tecnología, su desarrollo soberano”.

La sangría no termina en el Conicet y el INTA; existen otros organismos que durante el último trimestre resultaron recortados. Se pueden mencionar al Instituto Nacional de Tecnología Industrial, a la Comisión Nacional de Energía Atómica, al Servicio Meteorológico Nacional y al Anlis Malbrán. Entre las empresas, el informe remite a Fadea, Nucleoeléctrica Argentina y Veng, compañías que producen tecnología de punta en sectores estratégicos.

En el fondo del mar
Como telón de fondo, el gobierno incumple la Ley de financiamiento del sector científico que aseguraba incrementos plurianuales en el área hasta conquistar el 1 por ciento del PBI en 2032. Así, las inversiones que deberían ir incrementándose conforme transcurre el tiempo, muy por el contrario, se van reduciendo. Si para 2027, correspondía el 0,59 del PBI, el gobierno planea entregar el 0,17.

Una nota reciente publicada en este diario, la científica Adriana Serquis decía que, si se aprueba el proyecto de presupuesto 2027 del gobierno, “casi la totalidad de los 17 organismos científicos de nuestro país contarán con (¡aún!) menos presupuesto que en el 2026, y todos ellos, junto con las Universidades Nacionales, tendrán una partida menor que en 2023 en términos reales”. Y brindaba ejemplos de organismos que “darían un rojo” respecto a 2026. El Conicet (-9,3 por ciento), CNEA (-17,9 por ciento), el INTA (-18,4 por ciento) y el INTI (-17,9 por ciento) constituían los casos más emblemáticos.

Luego, la diputada y física agregaba: “Esta reducción equivale a cavar un foso en el fondo del mar, dado que estos organismos llegan así a su tercer año consecutivo de erosión presupuestaria: todos acumulan entre un 40 y un 60 por ciento de pérdida de sus capacidades reales comparado con 2023”.

Fuente:Página 12

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