“Dirigirse, por encima de la cabeza del juez, a las masas” es lo mismo que dirigirse al pueblo trabajador por encima del parlamento, de las instituciones, del reformismo político-sindical, de la industria cultural alienante, lo que exige tener una formación teórico-filosófica radical ya que es, en la práctica, destruir el férreo monopolio de la “verdad” por el capital. Hablar directamente al proletariado saltando por encima del juez, del poder, es lo mismo que hablar en las asambleas populares y obreras, en la vida diaria en la barriada popular, en la escuela y entre las amigas y amigos. Ahora bien, esto exige que sea la realidad exterior al juez, al parlamento, a la pre4nsa, la que dirija el contenido y la dirección de la crítica.
Párrafo de “Praxis Política”, perteneciente al libro “Manual de militancia dentro y fuera de la cárcel. Georges Ibrahim Abdallah. Autor: Said Bouamama. Editorial BOLTXE.
La privatización de la vivienda, como de tantos bienes colectivos, trae muerte a la clase obrera. Privatización es reducción de tu salario, es más explotación, es no poder acceder al estudio, es menos salud, es peor comida, es menos descanso, es acortar la vida. Privatización es blindaje antiobrero. Privatización es que tu no tienes, que la clase obrera no tiene porque la burguesía lo tiene a tu costa, a costa de la clase obrera. El resultado de la privatización buitrera de la vivienda es más opresión. El beneficio que ellos se llevan aumenta la diferencia social, aumenta tu crisis y la guerra que programan dentro y fuera, ¿cuál crees que es su respuesta: disolverse o protegerse?
Antes de morir la anciana que desahuciaron el día 23 de septiembre, Mari Carmen, todos ellos declaraban que no era de su competencia, ninguno se dignó a ponerse en contacto con ella, ninguno habló con ella, ahora que ha muerto quieren hacerla un peón para sus maniobras, son representantes del sistema, ellos-ellas representan el sistema que mata.
La más alta jerarquía se guardó las manos, el presidente argumentó que la responsabilidad había sido repartida, la presidencia de la Comunidad Autónoma también se quitó del medio, la alcaldía negó su responsabilidad en todos los órdenes, los delegados de distrito no dijeron nada. De la misma manera callaron los jueces y los responsables del resto de las componendas de su defensa, nadie ha querido ponerse con las familias obreras desahuciadas.
Esos mismos “irresponsables” diariamente ponen una media de 50 familias en la calle, y el número de muertes que ocasionan los desahucios se cuentan por miles al cabo del año, “no son muertes, son asesinatos”, “son suicidios inducidos”, se grita en las manifestaciones, y todos sabemos quienes son los que responsables.
La gente trabajadora en la calle busca una respuesta que sea coherente a su problema. Lo que hace es cuestionar la política de la burguesía. La gente trabajadora en la calle se reclama a si misma organizarse para sostener la lucha, se advierte de la necesidad de un “cambio” social general. La lucha parte de una base objetiva. Quienes se manifiestan por toda la geografía española ha conectado su situación con la conciencia de su mayoría social.
La juventud de la clase obrera y sus generaciones mayores salen a la calle desengañados de la palabrería parlamentaria burguesa, desengañados ya de la verborrea del poder burgués, unilateralismo y woquismo, que tanto ha propagandeado, programado, celebrado queriendo hacer creer que cada uno es más uno individualmente en la división y en el desprecio al igual, y a la vez dejando que conduzcan los popes del conservadurismo rancio fascista o los nuevos “listos” y/o “progresistas” del modernismo obediente al Soros-globalismo, y mientras bajo una capa de tierra de tres metros nos oscurecen la memoria histórica y las experiencias de clase.
El último asesinato o suicidio inducido, en la semana en que Mari Carmen se nos ha ido ha habido otros dos suicidios inducidos, el día a día nos da ejemplo, es conclusión, la privatización, el buitrerismo venido de mano del parlamento liberal burgués trae muerte. ¿Qué hacer?: Nadie en ninguna institución ha querido saber nada, diciéndonos claramente que se haga cargo el último, ¿y quién es el último?: la clase obrera, la afectada, la víctima, si no se organiza y se mueve, y es directora y responsable conectando el problema de la vivienda con el sistema que lo crea, si no hace eso, nada cambiará, esa es la respuesta.
Fuente: Resumen Latinoamericano
