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06/04/22
Convocatoria al Bicentenario Popular en Ayacucho: 9 de diciembre de 2024

“Habéis dado la libertad a la América Meridional y una cuarta parte del mundo es el monumento de vuestra gloria ¿Dónde no habéis vencido? La América del Sur está cubierta de los trofeos de vuestro valor; pero Ayacucho, semejante al Chimborazo, levanta su cabeza erguida sobre todos”. Bolívar.
Gaceta del Gobierno (1 de enero, 1825). Lima, 1(Viii), p. 8.23

CONVOCATORIA POPULAR A CELEBRAR LOS DOSCIENTOS AÑOS DE LA BATALLA DE AYACUCHO

El 28 de julio de 1821, el general José de San Martín proclamó la independencia del Perú.
Pero fue solo una declaración. Luego de una larga campaña en la que atravesó los Andes y navegó con la flota libertadora desde Valparaíso hasta el Callao, el general estaba cansado, había perdido apoyo político de la Junta de Buenos Aires y ya no tenía recursos. El ejército realista intacto, dominaba los Andes y la mayor parte del país.

Desde el norte, luego de una campaña que empezó por la liberación de la Gran Colombia (actuales Venezuela, Colombia y Ecuador), Simón Bolívar y Antonio José de Sucre completaron victoriosamente con las batallas de Junín y Ayacucho el triunfo de los criollos españoles americanos sobre los realistas españoles.

La victoria de Ayacucho en diciembre de 1824 fue la realización de la Declaración de 1821. Y ambas fechas, fueron la culminación militar, aunque no necesariamente política, de la gran revolución de Túpac Amaru y Túpac Katari en 1780.

Pero en Ayacucho, Sucre logró solo una capitulación de los militares colonialistas. Fue la batalla del 2 de mayo de 1866, cuando el pueblo del Callao derrotó a la flota armada española, aquella que consolidó nuestra independencia política y que obligó a la monarquía peninsular a reconocer legalmente, con un Tratado internacional, la independencia del Perú y Bolivia, en 1879.

Sin embargo, la Declaración de Lima, la Capitulación de Ayacucho y el Tratado de 1879, no llegaron a hacernos totalmente libres. Dejaron sin tocar la mayor parte de las reivindicaciones indígenas y nacionales que Túpac Amaru y Túpac Katari levantaron en 1780. Nuestras generaciones tienen una deuda histórica con los hombres y mujeres del pueblo cuya participación en las epopeyas libertadoras ha sido silenciada o disminuida.

Encaminarnos a la celebración de los 200 años de Ayacucho en 2024, nos obliga a poner estos dos puntos en el primer plano. Llamar la atención de la ciudadanía sobre las tareas pendientes hacia nuestra verdadera independencia política, social, mental y económica. Y reivindicar el rol histórico de los pueblos andinos, criollos y amazónicos a lo largo de 500 años de colonia y post colonia. Recordar y revalorar a los montoneros, los morochucos, los guerrilleros, los mensajeros, los soldados, los criollos, indios y negros que lucharon en todos los niveles de la sociedad, las mujeres que lideraron guerrillas y resistencia, que ayudaron, lucharon y murieron participando en los ejércitos y en la lucha campesina y urbana. Los que vienen, deben ser años de recuerdo y reivindicación, años de orientación hacia la liberación verdadera que avizoren el tránsito de nuestra república post colonial a una república abierta, multicultural, pluriétnica, económica y social.

Convocamos a las organizaciones de base, a los sindicatos y federaciones de trabajadores, a las organizaciones de mujeres, a los jóvenes y las jóvenes, a todos los pueblos hermanos de Latinoamérica a conmemorar Ayacucho. Y a convertir esa conmemoración en una fiesta por nuestra verdadera independencia, contra los guerreristas, los corruptos globales y nacionales, los traficantes de la muerte, los imperialistas, oligarcas y explotadores de todo tipo.

Por la paz mundial y nacional con justicia.

Por un pueblo organizado, respetable y libre.

Fuente:
Portal Alba / Colectivo Revolución

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