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01/10/21
La Revolución Bolivariana y América Latina
Por Jorge Valero

Es importante subrayar que, en esta coyuntura histórica por la que atraviesa América Latina, la contradicción principal es entre los que defienden el neoliberalismo, salvaje, opresivo y antidemocrático, que somete a los pueblos a la opresión y a la exclusión, y quienes nos oponemos a él para construir democracias participativas con justicia e inclusión social. 

Los pueblos de América Latina elevan su voz y avanzan -con más vigor que nunca-, en su epopeya de liberación nacional y social.

  1. NUESTRA HERENCIA ANCESTRAL

Los latinoamericanos somos los hijos del sol, como creían nuestros pueblos originarios que habitaban Nuestramérica. Los chamanes indígenas estaban iluminados por su espíritu, cuyas hijas eran las estrellas y la luna.

De ese cofre maravilloso de mitos y leyendas de nuestros abuelos indígenas, bebemos sus herederos, a pesar de que millones de aborígenes fueron exterminados por los rapaces conquistadores, en sus correrías por los predios americanos, en sus non sanctas acciones, que se iniciaron hace más de 500 años.

Según el etnólogo francés Paul Rivert, “…la población indígena en el momento de la conquista puede ser estimada en 40 millones de personas… la población de América Española puede calcularse en 1800—tres siglos después—, en 15 millones… quizá, de 10 millones en la segunda mitad del siglo XVIII”.

Investigadores y especialistas estiman que entre 15 a 20 millones de esclavos africanos fueron implantados compulsivamente en suelo americano.

Eric Williams, historiador y ex-Primer Ministro de Trinidad y Tobago, considera que “…la esclativud de africanos fue un elemento esencial de la Revolución Industrial y que la riqueza europea es resultado de la esclavitud”.

Sobre la base de estos genocidios, los más abominables de la historia, se construyó el capitalismo en Europa y Estados Unidos.

Sin embargo, remontando la muerte, la opresión y el despojo, aún sobrevive un patrimonio cultural, de raíz indígena y africana, que nos es propio.

  1. LA INDEPENDENCIA

Consolidada la independencia, y continuando la obra del precursor, Francisco de Miranda, Simón Bolívar se propuso crear una Patria Grande, que congregara a los países independizados de la metrópoli española. Él adivinó tempranamente que necesario era advertir y conjurar los peligros que implicaba el surgimiento de lo que sería, años más tarde, el imperio norteamericano, y señaló: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias, en nombre de la libertad”.

  1. EL DOMINIO DEL IMPERIALISMO EN EL MUNDO

El imperialismo norteamericano se convirtió en el principal hegemón del mundo después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y, mucho más poderoso se tornó, después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Había surgido un nuevo y agresivo imperio. El presidente James Monroe propuso en el Congreso de su país, el 2 de diciembre de 1823, la Doctrina Monroe, según la cual “… los países europeos no deben intervenir en los asuntos internos de los países del continente americano”. La esencia de tal doctrina es “América para los Americanos”, pero—nótese— para los americanos de Estados Unidos.

Frente a la Doctrina Monroe, Bolívar antepuso su Doctrina integracionista, independentista y emancipadora.

  1. INTERVENCIONES E INVASIONES DE ESTADOS UNIDOS EN AMÉRICA LATINA

Los intentos de forjar países soberanos y de signo progresista en el Siglo XX fueron frustrados por la vocación imperialista de Estados Unidos.

En el año 1954, fue derrocado el Gobierno Nacionalista y Popular de Jacobo Árbenz en Guatemala, ya que él ponía freno a los intereses de los monopolios fruteros estadounidenses​ y oligopolios agrícolas nacionales.

El Golpe de Estado proimperialista, promovido contra el Presidente Dominicano Juan Bosch en 1963, provocó una respuesta de los militares progresistas, encabezados por el Coronel Francisco Caamaño. Pero el 28 de abril del año 1965, el gobierno de Estados Unidos invadió República Dominicana con 42 000 soldados.

De igual manera fue derrocado en Brasil Joao Goulart, en marzo de 1964, por haber impulsado la reforma agraria y adoptado humanistas medidas en el ámbito de la salud y la educación.

El General Boliviano, Juan José Torres González, asumió el mando Presidencial el 7 de octubre de 1970. La oligarquía boliviana y las fuerzas armadas al servicio del imperio yanqui activaron un golpe antipopular, el 21 de agosto de 1971.

Como revelan los Papeles Desclasificados del Departamento de Estado, está comprobado que el Presidente Richard Nixon dio la orden de provocar un Golpe de Estado contra el presidente socialista Salvador Allende. Golpe fascista promovido por la oligarquía chilena, realizado el 11 de septiembre de 1973.

Allende y los revolucionarios chilenos intentaban, por primera vez en la historia, construir el socialismo siguiendo la ruta electoral y constitucional, con base en procedimientos pacíficos y democráticos.

Después de la Revolución Cubana, se intentaba, nuevamente, construir un proyecto político y social orientado al socialismo.

En Perú, el General Juan Velazco Alvarado llegó al poder el año 1968, pero fue derrocado en 1975, por la oligarquía, con el beneplácito del gobierno norteamericano.

Variados y poderosos enemigos de la progresista gestión del General Omar Torrijos, en Panamá, quien asumió el poder en 1968, se activaron para derrocarlo: las multinacionales bananeras norteamericanas y los sectores más conservadores.

Siendo Jefe de Estado, Torrijos falleció en un extraño accidente aéreo nunca investigado, en 1981.

  • AGRECION IMPERIALISTA CONTRA CUBA  

La Revolución Cubana, victoriosa en el año 1959, fue la primera revolución de carácter socialista en América Latina. Desde sus inicios, sufrió los embates de la agresión imperialista.

El bloqueo imperial contra Cuba, desde hace más de 60 años, el más largo de la historia, ha sido rechazado, una y otra vez, en forma abrumadora, por la Asamblea General de la ONU.

  • VENEZUELA

Habitamos un país que concentra en su subsuelo las mayores reservas de petróleo en el mundo: 302.810 millones de barriles; un 25% del total mundial. De ahí el goloso apetito del imperialismo por nuestros yacimientos de hidrocarburos.

Venezuela posee, además, inmensas reservas de oro en el Arco Minero del Orinoco; la segunda reserva del mundo. Cuenta, al mismo tiempo, con un gran potencial hídrico y valiosas reservas minerales.

Pero la principal riqueza con la que cuenta el pueblo venezolano es su voluntad de Patria, su determinación de defender los fueros nacionales a cualquier costo.

  • VICTORIA ELECTORAL DE CHÁVEZ: LA AGRESIÓN IMPERIALISTA

Desde su inauguración, en febrero de 1999, el gobierno del Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, inspirado en el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, promovió una política social que sacó de la pobreza y de la extrema pobreza a millones de venezolanos. Igualmente, impulsó una política exterior que fomentaba la integración latinoamericana y caribeña. Convirtió a Venezuela, según la CEPAL, en el país menos desigual de América Latina.

El líder Bolivariano buscaba, sin titubeos, amplificar las relaciones internacionales en nuestro país y contribuir a la forja de un mundo multipolar y multicéntrico. Él consideraba que Venezuela no debía circunscribir sus relaciones exteriores exclusivamente a los Estados Unidos.

  • II CUMBRE DE LA OPEP

En agosto del año 2000, el Presidente Chávez realizó una gira por los Estados Miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), para promover la Cumbre que se celebraría en septiembre de ese mismo año en Caracas.

El Gobierno de Estados Unidos se opuso, desde el comienzo, a que el Gobierno de Venezuela organizara esta Cumbre.

Un alto funcionario del Departamento de Estado hizo sendas llamadas telefónicas, a mi persona, quien había sido designado por el Presidente Hugo Chávez, como Presidente de la Comisión Presidencial que organizaba la Cumbre de la OPEP, y al propio Presidente, para disuadirnos de visitar Iraq, a la sazón liderada por Sadam Hussein. Amenazó con que “nos podía caer un misil desperdigado”. Entonces, Estados Unidos, el Reino Unido y Francia, habían establecido, al margen de la ONU, una zona de exclusión aérea.  Ambos respondimos que Venezuela era un país soberano y no aceptaba chantajes.

IX. EL GOLPE DE ESTADO CONTRA HUGO CHÁVEZ

Contra el Gobierno de Hugo Chávez, el imperialismo norteamericano promovió un Golpe de Estado el 11 y 12 de abril del año 2002.

El gobierno de Estados Unidos promovió y apoyó ese Golpe. Los embajadores de Estados Unidos, Charles S. Shapiro, y de España, Manuel Viturro, visitaron el 12 de abril al dictador Pedro Carmona en el Palacio de Miraflores para brindarle apoyo. 

En Washington, mientras tanto, Otto Reich, Subsecretario de Estado para Asuntos del hemisferio occidental, convocó al Departamento de Estado en Washington, ese 12 de abril, a todos los Embajadores de América Latina y el Caribe acreditados ante la OEA, con excepción de quien les habla, entonces Embajador de Venezuela ante ese organismo, para pedirles que respaldaran el Golpe de Estado contra el Presidente Hugo Chávez.

La oposición fascista venezolana lanzó un sabotaje a la industria petrolera a finales del año 2002, apoyado nuevamente por el Gobierno de los Estados Unidos, y el cual causó pérdidas superiores a los 30 mil millones de dólares.

Varios intentos de magnicidio en contra de Hugo Chávez también fracasaron.

X. NICOLÁS MADURO ASUME EL LIDERAZGO

Contra el presidente Nicolás Maduro, electo mediante el voto popular directo y secreto por el pueblo venezolano, el 14 de abril de 2013, ha habido también varios intentos de magnicidio, fallidos golpes de estado, promovidos y apoyados por el Gobierno de los Estados Unidos, y el Gobierno títere de Colombia que preside Iván Duque.

  • HUGO CHÁVEZ: UNA POLÍTICA SOBERANA E INDEPENDIENTE

Desde el comienzo de su mandato, el Presidente Hugo Chávez, emprendió una política soberana e independiente frente al predominio imperialista sobre América Latina. Cuando asistió, en abril de 2001, a la III Cumbre de los Jefes de Estado y Gobierno en Quebec, fue el único presidente que hizo objeciones a la Declaración allí aprobada. El hizo dos reservas (objeciones) a dicha Declaración, que tuve el honor de prepararle. Una, argumentando que la democracia debía incluir no sólo el carácter representativo, sino también el carácter participativo. En la segunda, el Presidente Chávez se opuso a la entrada en vigencia, en el año 2005, del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

  • CAMBIOS EN EL PANORAMA POLÍTICO DE AMÉRICA LATINA

Sin embargo, cuando se realiza la IV Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno en Mar del Plata (4 al 5 de noviembre de 2005), la correlación de fuerzas en nuestro continente había cambiado. Ya se habían instalado Gobiernos progresistas en varios países. La voz del Presidente Chávez, por lo tanto, no estaba sola. Y en contra del ALCA insurgieron también, entre otros, los presidentes del MERCOSUR: de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Argentina, Nestor Kirchner; de Uruguay, Tabaré Vásquez; de Paraguay, Nicanor Duarte. Asimismo, los líderes de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, y de Dominica, Roosevelt Skerrit.

Quien les narra estos acontecimientos era, a la sazón, Coordinador Nacional en las negociaciones que se realizaban en el marco del llamado Grupo de Revisión de la Implementación de Cumbres (GRIC).

  • EL ALBA COMO RESPUESTA A LA DOMINACIÓN IMPERIALISTA

El 14 de diciembre de 2004 nació la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA). Esta era una respuesta al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que pretendía imponer Estados Unidos a Latinoamérica.

Hugo Chávez y Fidel Castro firmaron una histórica declaración donde se propone un acuerdo por la liberación y autodeterminación de los pueblos, contra las imposiciones del imperio y las pretensiones de hegemonizar la cultura y la economía de Nuestramérica.

A finales de 2009, nueve países ya formaban parte del ALBA: Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Honduras, Antigua y Barbuda, Ecuador y San Vicente y las Granadinas.

  • LA CONTRAOFENSIVA IMPERIAL

El imperialismo no podía tolerar impasiblemente que la opción independista y soberana, que estaba en plena efervescencia, pudiera expandirse y consolidarse. Por eso lanzó una contraofensiva, incluso violenta y golpista, buscando detener la ola progresista que estaba en desarrollo en América Latina.

La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés), un instrumento para fomentar la dominación imperial sobre América Latina, financió a varias organizaciones políticas haitianas, que sacaron del poder al gobierno progresista de Jean-Bertrand Aristide en febrero de 2004.

Vino luego el Golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya en Honduras, en junio de 2009. Él había sumado su país al ALBA el año anterior y adelantaba una política de corte progresista y popular.

En septiembre de 2010, y contando con el beneplácito del Gobierno de Estados Unidos, se activo en Ecuador una revuelta policial que buscaba la destitución del Presidente Rafael Correa y la balcanización del país. Intentona que fracasó, dado el respaldo popular a su gestión.

Después vino la destitución de Fernando Lugo en Paraguay, en junio de 2012, mediante un golpe parlamentario, avalado por el Gobierno de Estados Unidos.

Brasil no podría quedar fuera de la óptica del imperio, y en agosto del año 2016 se produjo un nuevo Golpe parlamentario que destituyó a la presidenta Dilma Rousseff, para beneplácito del gobierno estadounidense.

Y al aproximarse las elecciones presidenciales de 2018, en las que Luiz Inácio Lula da Silva resultaría electo presidente, la oligarquía y el imperio se complotaron para llevarlo a la prisión en abril del año 2017. Fue así como Bolsonaro, un presidente fascista, racista y pro imperialista, arribó al poder.

En abril de 2018 le tocó el turno a la Revolución Sandinista. Grupos fascistas, apoyados por el Gobierno de Estados Unidos, intentaron derrocar, mediante el terrorismo y la violencia, el Gobierno presidido por Daniel Ortega.

El Golpe de Estado contra el primer Presidente indígena de Bolivia, Evo Morales, en noviembre de 2019, contó con el apoyo del imperio yanqui, de la oligarquía y la élite racista boliviana, y con la complicidad o silencio de la Unión Europea.

Este Golpe fue promovido y apoyado por el infame Secretario General de la OEA, Luis Almagro.

El pueblo boliviano, sin embargo, reaccionó con determinación y llevó a la presidencia, un año más tarde, a Luis Arce, quien representa las mismas banderas de Evo Morales.

  • UNASUR Y CELAC

El impulso integracionista, con sabor a soberanía y de aliento progresista, que impregnaba a la región suramericana, condujo a la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). El Presidente Hugo Chávez jugó un papel determinante en ambos casos.

UNASUR surgió en 2008. Su objetivo era: “Construir una identidad y ciudadanía suramericana y desarrollar un espacio regional integrado”.

Sin embargo, los peones del imperialismo en Sudamérica, que no comparten el ideario integracionista y soberano de los pueblos, iniciaron una ofensiva para destruir o debilitar este espacio de integración. 

La CELAC, por su parte, fue creada en el 2010. El Presidente Nicolas Maduro, entonces Canciller de la Republica, fue un arquitecto fundamental de esta iniciativa. Por primera vez en la historia, todos los países latinoamericanos y caribeños convergían en la conformación de una instancia integracionista regional. Esta era una respuesta soberana y popular, a la gestión servilista que venía cumpliendo la OEA al Gobierno de Estados Unidos. La CELAC fue debilitada por el imperio y sus lacayos, pero a la luz de las victorias presidenciales de Andrés Manuel López Obrador en México en el 2018; de Alberto Fernández en Argentina en 2019; de Luis Arce en Bolivia en el 2020; y de Pedro Castillo en Perú en el 2021, la CELAC tiende a consolidarse y fortalecerse.

La CELAC experimenta una suerte de redimensionamiento de su razón de ser, para hacer realidad el rol que le corresponde jugar como mecanismo de concertación, unidad y dialogo político entre los países que la integran.

El Presidente de México, Manuel López Obrador, tiene el mérito histórico de haber relanzado a la CELAC, después de algunos años de inacción y letargo. 

El autodenominado Grupo de Lima, creado por gobiernos satélites de Estados Unidos, en agosto de 2017, con el propósito de derrocar el Gobierno Bolivariano de Nicolás Maduro, está en proceso de extinción.

  • UNA NUEVA OLA DE PROGRESISMO RECORRE AMÉRICA LATINA

Venezuela marcha victoriosa hacia su segunda independencia, esta vez, del imperialismo norteamericano, bajo el liderazgo del valiente y digno presidente Nicolás Maduro, que enarbola, con dignidad y valentía, las mismas banderas de nuestros libertadores Simón Bolívar y Hugo Chávez.

La estrategia imperial, destinada a desconocer al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, ha fracasado estrepitosamente. Sus principales voceros en el país se han visto obligados a reconocer su gobierno. Los resultados primeros del diálogo en México, facilitado por el gobierno de Noruega, así lo demuestran. 

Y en América Latina asistimos a un nuevo ciclo de gobiernos progresistas. Las victorias de Andrés Manuel López Obrador en México, en el 2018; de Alberto Fernández en Argentina, en 2019; de Luis Arce en Bolivia, en el 2020; y de Pedro Castillo en el Perú, en el 2021, son alentadoras. Y estamos en vísperas de nuevas victorias electorales democráticas y progresistas en Brasil, con Ignacio Lula D’ Silva y Colombia, con Gustavo Petro. Las amenazas contra ellas, sin embargo, no han desaparecido.

La rebelión justiciera y democrática se extiende por todo el continente. Chile y Colombia son ejemplos recientes.

A manera de conclusión, es importante subrayar que, en esta coyuntura histórica por la que atraviesa América Latina, la contradicción principal es entre los que defienden el neoliberalismo, salvaje, opresivo y antidemocrático, que somete a los pueblos a la opresión y a la exclusión, y quienes nos oponemos a él para construir democracias participativas con justicia e inclusión social. 

Los pueblos de América Latina elevan su voz y avanzan -con más vigor que nunca-, en su epopeya de liberación nacional y social.

Fuente:
Red Venezuela, la Casa de la Solidaridad de Estocolmo y la Asociación Sueco-Cubana

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