Es evidente que Estados Unidos ha asumido la dirección de la Guerra y lleva toda la iniciativa estratégica.
- Tiene empantanada a Rusia en su frente europeo mientras hace como que negocia y quiere parar esa batalla de su Guerra Total. Al tiempo, debilita y desune a sus subordinados europeos, que han comenzado una carrera hacia el fondo en términos económicos, energéticos y políticos, lo que da como resultado su nulidad diplomática, además de estratégica.
- Una vez seriamente debilitado el Eje de la Resistencia, y sobre todo destrozada Siria, el último objetivo que obstaculiza la expansión sionista en Asia es Irán (los regímenes árabes de la región están sionizados y por tanto son cómplices del Poder Sionista Mundial y de su ente terrorista en la zona). El ataque a Irán es paso clave en la Guerra contra China, para desarbolar su Ruta de la Seda y sus corredores asiáticos, además de contribuir a su desabastecimiento energético y dejarla sin un bastión defensivo de lo que le viene de occidente. Es también un proyectado golpe mortal para Rusia en su panza blanda asiática, dejándola desguarnecida frente a todo el yihadismo ‘made in USA’ a expandir en la zona y la ya principiada expansión turca en Asia central y occidental.
No sabemos si el golpe será exitoso, de hecho si le sale mal USA pueda estar ante el principio de su fin y el de su ente sionista, pero lo que sí sabemos de momento es que ni Rusia ni China están a la altura de las circunstancias, léase condiciones, intensidad y despliegue de la Guerra Sistémica Permanente emprendida por el Imperio Occidental de 500 años (Estados Unidos y sus vasallos de la OTAN, con el Poder Sionista Mundial). O dicho de otra manera, no dan la talla como contrahegemones. Hoy por hoy son potencias de segundo orden. Rusia porque no tiene ni capacidad estratégica ni económica para otra cosa, y porque su entrelazamiento con el mundo capitalista prima en ella sobre otras posibles consideraciones antagonistas. China porque carece de poderío militar para oponerse al Imperio y porque tampoco ha tenido nunca una política internacionalista efectiva, comprometida, ni su socialismo da de momento para alegrías ni trastocadoras ni “desconectistas” del orden internacional [El resto de los BRICS iniciales son meras economías con cierto auge que juegan con todas las barajas pero que no desafían ningún orden unilateral y están a la expectativa de lo que el Imperio pueda hacerles a la dupla chino-rusa. Las nuevas formaciones incorporadas a los BRICS están directamente alineadas con el Imperio. Así que ese tan cacareado «multilateralismo» tendrá que esperar. En estos momentos le podemos ver en un impasse supeditado a lo que ocurra con Irán, único que sí ha mantenido una postura antiimperialista clara (recordemos, por ejemplo, que India abraza a los sionistas y que Brasil impidió que Venezuela se sumara a los BIRCS].
- Estados Unidos está maniobrando para quedarse también con el petróleo africano, como ya ha mostrado en su ataque a Nigeria, y tiene amedrentada a Argelia, que ha comenzado a virar su política estratégica, según muestra con su actitud frente a Palestina y ahora con su silencio frente a la brutal y traicionera agresión a Irán.
- Estados Unidos ha llevado la Guerra a Europa y a buena parte de Asia (territorio de sus rivales emergentes convertidos por el Imperio en enemigos militares), además de África, mientras que está expulsando la presencia de sus rivales de América entera («su» continente), machacando uno a uno a los gobiernos progresistas (golpes de Estado, injerencia indisimulada en elecciones, amenazas directas, chantaje económico…) y atacando a los que han albergado algún proyecto soberanista o socialista. Venezuela y Cuba en la más candente urgencia al respecto.
¿La ayuda de China y Rusia? Es una ayuda por la puerta de atrás (infraestructura, armamento, tecnología…), sin mayor implicación, propia de dos formaciones socioestatales que no han asumido su condición de “potencias” o que no están todavía preparadas para ello (por cierto, ni un petrolero se ha atrevido a enviar Rusia a Cuba desde que Trump declaró el cierre total. Tampoco ha tomado acción proporcional alguna ante el secuestro de sus propios petroleros).
Eso explica en parte su posición defensiva y su continuo recular frente al avance militarista y estratégico de Estados Unidos en su burda reconquista del mundo (en realidad el líder imperial ya sólo tiene capacidad para sembrar el Caos, pero eso le basta de momento para que los demás no puedan construir nada alternativo).
Así que en lo que parecía que sería una línea roja infranqueable, el sostén de Irán, China y Rusia han asumido la misma actitud de ayudar por detrás, sin implicación mayor. ¿Que de lo contrario eso llevaría a un enfrentamiento nuclear? No, si antes Rusia (militarmente capaz) hubiera trazado una línea roja: “si atacas a Irán me atacas a mí”. Eso hubiera evitado esta monstruosa batalla de la Guerra Total. Supongamos, para comparar, que a alguien se le ocurriera atacar no ya al ente sionista, sino por ejemplo a Arabia Saudita. ¿Se hubiera contentado USA con darle armas por la espalda a esa tiranía del Golfo? Bien claro que no, todo el mundo sabe que aquello hubiera sido como atacar al líder imperial. Porque el líder imperial sí defiende a sus aliados (siempre que le interese) explícitamente, sin tapujos o escondiditas. Rusia y China no. No dan la talla (¿todavía?) en la escena internacional y no cumplen con su papel de posibles potencias emergentes.
¿Entonces?
Quizás las críticas que el Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) le hace a Putin, puedan aclarar algo:
El PCFR afirma que el capitalismo ruso limita la capacidad del país para resistir al imperialismo occidental. Sostiene que solo un Estado socialista fuerte puede enfrentarse eficazmente a la OTAN. Critica que el Kremlin combine una política exterior aparentemente desafiante con una política interna oligárquica. Afirma que esta contradicción debilita la posición internacional de Rusia, y que, además, la actitud meramente defensiva no calcula bien la dimensión de las fuerzas de asedio a las que se enfrenta. Si no es capaz de defender efectivamente a sus aliados (ejemplos de Libia, Siria, Venezuela, Cuba y ahora Irán) no sólo nunca podrá ejercer de contrapoder del Imperio sino que verá seriamente comprometida a medio plazo su propia supervivencia como entidad soberana.
- Una última reflexión. Queda cada vez más traslúcido que todas las instituciones mundiales fueron creadas o reconfiguradas por Estados Unidos tras la Segunda Gran Guerra, y ahora ya no le sirven para su opción bélica de largo plazo, para la que está modelando otras (¿tipo la Junta de Paz?) o deshaciendo-rehaciendo algunas de las anteriores. Así que los servidores europeos, como patitos siguiendo a la mamá, ahora comienzan a repetir que “el mundo basado en reglas” con el que tanto nos han machacado los cerebros ya no les vale y que la mejor regla es la Fuerza. Como si Irán hubiera empezado esta batalla de la Guerra Total, o Venezuela o Siria o Cuba hubieran comenzado alguna, o Rusia no se hubiera limitado a defenderse de la expansión y asedio de la OTAN en sus fronteras. Es decir, que reconocen que ya sólo la Fuerza les vale para seguir aprovechándose de la riqueza y recursos del resto del mundo, y que una vez que usan abiertamente la Fuerza sólo más Fuerza puede servirles.
Ante ello seguir apelando al derecho internacional, a la ONU, a algún Tribunal internacional o a cualquier convención de Ginebra, si bien es necesario por aquello de mantener algo de la apariencia de civilización, y al menos no mostrarse igual de canallas que el Imperio Occidental en decadencia, no conduce ya a nada, más allá de gastar saliva o tinta de impresora de ordenador.
Llegamos, entonces, al monstruoso punto de que sólo la Fuerza puede parar la Barbarie.
¿Qué tal si empezamos a entrenar, por tanto, el músculo de la Fuerza social, el de unas sociedades alzadas en pro de un porvenir sin Fuerza? Puede ser nuestra última oportunidad.
Fuente: andrespiqueras.com
