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09/03/26

Temas: Geopolítica

Regiones: Medio Oriente

Entre la guerra de necesidad y la muerte lenta: Hizbullah eligió el momento oportuno

Por Ali Fawaz

La decisión de Hizbullah de pasar a la ofensiva puede compararse con la de un paciente que se enfrenta a la disyuntiva de someterse a una cirugía de emergencia con una tasa de éxito superior al 50 por ciento o esperar una muerte segura. ¿Qué elegirán él y su familia?

Ignoramos aún lo que nos depara el futuro, pero nos encontramos en los albores de una nueva fase. Pues, los indicadores que emanan del desempeño de la resistencia libanesa son relativamente positivos y prometedores, cuya relatividad emana de la perspectiva adoptada.

Dejemos de lado las opiniones y las partes que se oponen a la resistencia incondicionalmente, independientemente de sus acciones y de las circunstancias, y sin considerar cómo se abrió un frente que, en realidad, ya estaba abierto unilateralmente.

En el panorama general, la modalidad del inicio de la escalada carece de una importancia capital, aunque la legitimidad en la cobertura de la acción de la resistencia a nivel nacional no es un detalle trivial. Dicha legitimidad ya había sido revocada antes de que Donald Trump se aventurara en una guerra de consecuencias incalculables contra Irán.

Los asuntos se definen por sus conclusiones, y los acontecimientos de los próximos días y semanas revelarán lo que Hizbullah preparó. Hizbullah todavía posee armamento capaz de romper el equilibrio, pero ¿es suficiente para alterar la naturaleza de la batalla y el equilibrio de poder?

La respuesta depende de los preparativos de la resistencia, que volvió a desbaratar las estimaciones del enemigo y lo sorprendió desde sus propias narices. Sin embargo, lo que estaba restringido en su uso durante períodos de calma, repliegue y diplomacia, deja de serlo en estado de guerra.

Como mínimo, la resistencia en Líbano posee armas capaces de atacar con precisión las infraestructuras vitales israelíes. No obstante, esto depende de la gestión de la guerra, de las reglas de disuasión mutua que la dirección de operaciones busca establecer y de las circunstancias operativas.

Este armamento es lo que "Israel" estuvo persiguiendo durante los últimos meses bajo el pretexto del desarme, secundado por el gobierno libanés bajo el lema de la exclusividad del armamento estatal.

Para mayor clarificación: es cierto que Hizbullah perdió una parte significativa de su arsenal en la guerra anterior, pero lo crucial es lo que aún posee. ¿Por qué? Porque ahora cuenta con un respaldo capaz de coordinarse y apoyarlo, y algunas operaciones demostraron, según el reconocimiento israelí, una sincronización y coordinación operativa entre Irán y el Líbano.

Volviendo a la pregunta fundamental: ¿qué podría haber hecho Hizbullah si no hubiera reabierto el frente?

La respuesta se pospone hasta después de consultar a las fuentes cercanas a la resistencia.

Las fuentes de la resistencia se muestran optimistas
La información proporcionada por fuentes bien informadas y cercanas a la operación de la resistencia libanesa augura desarrollos y sorpresas que la parte israelí no espera.

Muchas de las preguntas pendientes sobre el futuro de esta confrontación existencial, histórica y decisiva quedan en suspenso, pero se enmarcan en el contexto de esta exposición.

Las fuentes afirman que hace un mes, la dirección de la resistencia recibió información confirmada de que el enemigo israelí estaba preparando una nueva agresión contra Hizbullah en Líbano, que incluiría instituciones civiles y líderes políticos, militares y de seguridad.

La información confirmada indica que el enemigo israelí se preparaba para sorprender a la resistencia en los días inmediatamente posteriores al asesinato del Sayyed Ali Khamenei.

El Consejo de decisión de Hizbullah, junto con el liderazgo militar, tomó una resolución "integral y unánime" para frustrar la oportunidad del enemigo e iniciar una ráfaga de misiles contra una posición militar israelí.

Una hora antes del momento cero, se informó al presidente del Parlamento, Nabih Berri, sobre el ataque, y la dirección política, militar y de seguridad de Hizbullah adoptó medidas preventivas estrictas.

Menos de una hora después, el enemigo israelí respondió con una agresión de cinco incursiones aéreas contra el suburbio sur de Beirut, cuyo objetivo eran líderes políticos, militares y de seguridad de primer nivel en el liderazgo de Hizbullah.

Todas las operaciones fracasaron gracias a la información previa y a los preparativos que las precedieron. Posteriormente, el jefe del Estado Mayor del enemigo israelí reveló la existencia de un plan preestablecido y un mapa de objetivos, y las fuentes confirman que los próximos días corroborarán este hecho.

Las fuentes añaden que, hasta el momento, el enemigo no logró alcanzar ningún objetivo de valor y que actualmente se encuentra prácticamente a ciegas respecto a lo que sucede en el nivel de decisión de la resistencia, por no hablar de lo que ocurre en el campo de batalla.

Aseguran que la resistencia preparó decenas de miles de drones y decenas de miles de misiles antitanque y blindaje para disuadir la agresión israelí, y que sus operaciones serán mesuradas, concentradas, precisas y muy efectivas.

La resistencia está alerta y preparada para cualquier avance terrestre, y las primeras señales auspiciosas se manifestaron hace dos días con la heroica resistencia en la zona de Khiam y otras.

Las fuentes no niegan que habrá sacrificios muy grandes, pero afirman que el final traerá una victoria rotunda. Aclaran que la resistencia aprendió de las experiencias de la última guerra en el frente de apoyo y de la guerra de los 66 días, y mejoró, corrigió y abordó la mayoría de las deficiencias.

En el ámbito político, la dirección de la resistencia, como expresó su Secretario General, Sheikh Naim Qassem, solo pide que no se le apuñale por la espalda, aunque comprende las preocupaciones y temores de algunos sectores del Estado.

Al mismo tiempo, advierte contra cualquier ataque a ella, a sus combatientes o a sus arsenales, que considerará una agresión y responderá directamente.

Con la expansión de la agresión israelí y la claridad de su trasfondo ideológico y la "gran guerra" de "Israel", las fuentes creen que todos volverán a la razón y se pondrán del lado de la resistencia. Esto sucederá en un futuro próximo, y esta guerra que se le ha impuesto la aborda desde la perspectiva de una guerra existencial.

¿Apoyo a Irán o apoyo a Líbano?
Independientemente de lo que digan las fuentes, los datos indican que Hizbullah tomó la decisión, en un momento oportuno, de hacer frente a la escalada de las agresiones israelíes y reabrir sus arsenales.

Todavía nos encontramos en las primeras etapas, que pueden describirse como una fase de calentamiento.

En el panorama general, lo que está sucediendo trasciende a Líbano y a los estrechos cálculos políticos.

Respecto al eje de la resistencia, la guerra también está en sus inicios. Yemen aún no entró en la batalla. Los grupos de la resistencia iraquí no se involucraron con toda su fuerza.

Muchas cartas aún no se han jugado, no solo por parte del eje de la resistencia, sino también por parte del campo estadounidense-sionista.

El análisis de la entrada de Hizbullah en la guerra no puede hacerse fuera de contexto. La decisión de ir a la guerra no es para apoyar a Irán. En realidad, es Líbano quien necesita apoyo, y no al revés, y esta realidad tiene sus explicaciones y justificaciones.

Las repercusiones y los equilibrios establecidos por la ronda de la guerra de los 66 días no podían superarse sino por medios militares, y solo militares, después de que la diplomacia demostrara su impotencia y su limitado impacto.

En resumen, no había ninguna fuerza, parte o persona capaz de persuadir a la parte israelí de que cesara sus ataques diarios y permitiera al Estado libanés la reconstrucción, lo que significaba convertir el desplazamiento de las aldeas fronterizas en un peligro constante y sostenible. Pero, ¿es este el momento adecuado para esta iniciativa militar y la apertura del frente?

Según la lógica de la ciencia militar, es sin duda el momento más oportuno. ¿Por qué? Porque "Israel" está ocupado en un frente más grande y peligroso, y es natural y lógico que el mejor momento sea ahora, y no cuando esté totalmente disponible para Líbano.

¿Tendrá esto repercusiones y pérdidas? Ciertamente, pero las pérdidas probablemente serían mayores si Hizbullah no hubiera actuado. Desde esta perspectiva, abstenerse de participar en la guerra y esperar mejores condiciones representa una aventura, lo que plantea de nuevo otra pregunta sobre cuáles son las opciones realistas disponibles.

La participación de Líbano ahora le asegura un asiento en la mesa de negociaciones si Irán gana, resiste o, como mínimo, obliga a las fuerzas de agresión a sentarse a la mesa bajo sus condiciones. ¿Cuál es la alternativa a esto?

Esperar la misericordia del destino. La decisión de desarmar a Hizbullah ya estaba tomada antes de la guerra. Donald Trump consideró esta cuestión un mero detalle que abordaría más tarde.

Lo que precedió a la entrada en la guerra se expresó en presiones a las que se vio sometida la resistencia a través de diferentes herramientas: de seguridad, militares y psicológicas por parte de "Israel"; y políticas, económicas y mediáticas por parte de actores internos y externos.

La alternativa a entrar en la guerra no termina aquí. No se limita a desarmarse y luego avanzar hacia la normalización, la paz y la prosperidad, o que cada parte siga su camino. Eso ya no está sobre la mesa por parte de "Israel", que cuenta con el apoyo de una administración estadounidense dominada por una visión sionista evangélica o sometida a su influencia.

Repasar los detalles en este contexto, argumentar y debatir no es más que redundar en lo mismo. Basta con remitirse a las declaraciones del embajador estadounidense en "Israel", Michael Huckabee, y a la visión declarada de Netanyahu sobre el Nuevo Medio Oriente y el sueño bíblico que no terminará con la anexión de Cisjordania, sino que se extenderá hasta donde la fuerza lo limite, y solo la fuerza, como demuestra la historia del conflicto.

En el cálculo de alternativas, surge una pregunta: ¿qué pasaría si Irán pierde? En ese caso, sería cuestión de tiempo antes de que se cierre el cerco sobre Hizbullah y se le obligue a someterse al nuevo equilibrio de poder, bajo la presión interna y la falta de esperanza. Esto hace que la entrada en la batalla sea ahora o nunca.

La situación es la siguiente: un paciente necesita una operación quirúrgica de emergencia cuya tasa de éxito, supongamos, se acerca o supera el 50 por ciento, pero no realizarla significa una muerte segura. ¿Qué eligen el paciente y su familia?

Fuente: Almayadeen

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