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15/07/21
Regiones: Venezuela
«Fiesta de Caracas» y magnicidio: Voluntad Popular al frente del terrorismo
Por Misión Verdad

En rueda de prensa, en la sede del Palacio Federal Legislativo (Caracas), el presidente de la Asamblea Nacional (AN), diputado Jorge Rodríguez, exhibió una serie de pruebas que conectan los planes y financiamiento de los grupos armados irregulares en los barrios de Caracas con operadores de Voluntad Popular (VP) y el gobierno colombiano, aunado a un nuevo intento frustrado de magnicidio contra el presidente Nicolás Maduro.

En la trama profunda geopolítica se encuentra el gobierno de Iván Duque en el centro de la denuncia, quien da luz verde al dominio colombiano de las rutas del narcotráfico, los grupos irregulares que se sostienen en las economías ilegales y la exportación de mercenarios paramilitarizados.

La Operación Gedeón, invasión armada frustrada en mayo de 2020, fue un derivado de esa dinámica criminal transnacional, planificado por miembros del fracasado «proyecto Guaidó» y con la colaboración, al menos tácita e implícita, del gobierno colombiano. El país es considerado, debido a los últimos acontecimientos en el Caribe, cuna de mercenarios y sicarios de confianza para contratos de magnicidio y desestabilización terrorista.

Antes, con el intento de asesinar al presidente Maduro y parte del alto mando militar y político de Venezuela en agosto de 2018, se denunció la localización de los campamentos donde fueron entrenados los ejecutores de los drones explosivos utilizados durante la operación. Las pruebas volvieron a mostrarse durante la rueda de prensa de Rodríguez para mostrar un hilo conductor de agresiones sistemáticas desde el vecino país.

Pero también Miami está involucrado en el eje criminal junto a Bogotá, puesto que se descubrieron los nexos existentes entre la Presidencia de Colombia, la empresa de mercenarios CTU Security (radicada en la mencionada ciudad del sur de Florida) y el intento de magnicidio en 2018 contra el Jefe del Estado venezolano.

En la prensa colombiana develaron las relaciones del presidente Duque con Antonio «Tony» Intriago, el contratista que reclutó a los magnicidas de Jovenel Moïse en Haití, al menos desde 2018.

Además, Rodríguez pregunta durante su intervención si la reciente visita de William Burns, el jefe de la CIA, a Bogotá tendría que ver con los recientes sucesos en la región, tomando en cuenta las declaraciones del embajador de Colombia en Estados Unidos, Francisco Santos, quien dijo en una entrevista que la inteligencia estadounidense estaba involucrando en «una operación delicada e importante» días antes de los eventos en Venezuela. Ya esto lo había denunciado el presidente Maduro durante el balance de la Operación Gran Cacique Guaicaipuro.

De esta manera puede verse que el actual presidente colombiano se ha convertido en una verdadera amenaza para la paz de la región.

Nueva tentativa de magnicidio

El presidente de la AN anunció anunció que cuatro drones fueron desactivados el pasado 22 de junio en la actividad de inauguración del nuevo monumento en el Campo de Carabobo, del que se darán próximamente más detalles. También mostró pruebas de que planeaban atacar directamente al primer mandatario venezolano en Caracas desde El Valle a la tarima presidencial en los actos conmemorativos del 5 de julio con un francotirador.

Las fechas patrias parecen los preferidos momentos elegidos por la derecha extremista para sus golpes violentos: el 12 de febrero de 2014 fue convocada La Salida (golpe frustrado de color); el 5 de julio de 2018 iban a intentar asesinar una vez más al Presidente venezolano, así como el 4 de agosto de 2018 (drones explosivos); el desembarco de la Operación Gedeón estaba previsto para el 1° de mayo de 2020; y ahora los últimos planes desactivados por los cuerpos de seguridad.

La razón por la que se eligen días de fiesta nacional para perpetrar conspiraciones pueden relacionarse a los intentos de VP y sus socios criminales de crear hechos de conmoción tanto materiales como simbólicos, de gran impacto para la población venezolana que pudiera generar un estado superior de perturbación del orden público.

De acuerdo a las investigaciones gubernamentales, el armamento de guerra usados por los grupos armados de la Cota 905 y otras zonas de Caracas fueron provistos por el régimen colombiano. Junto a la logística e infraestructura construida por los Grupos Estructurados de Delincuencia Organizada (GEDO), planificaban primero concretar el magnicidio contra el presidente Maduro el día 5 de julio para luego crear violencia callejera, una especie de caos constructivo a los intereses antichavistas, los días 6 y 7 de julio, que sí concretaron, con el fin de «incendiar la pradera».

A través de garitas y trincheras en las zonas aledañas a la Cota 905, los GEDO se proponían concretar operaciones directas contra el directorio revolucionario de Venezuela. En específico, desde una montaña en El Valle tenían una visión completa del Patio de Honor de la Academia Militar y de la tarima del Paseo Monumental, siendo ideal para un objetivo de francotirador.

Rodríguez mostró el video de un celular de uno de los apresados durante la Operación Gran Cacique Guaicaipuro donde mostraba dichos objetivos. Se supone que el 5 de julio era la fecha indicada para que ocurriera la ejecución francotiradora contra el Presidente, de acuerdo a las investigaciones policiales y de inteligencia.

Las manos de VP en el nuevo capítulo de violencia terrorista

A continuación, el presidente de la AN presentó capturas de pantalla que demostraban que VP preparó, armó y financió a los GEDO de la Cota 905 y La Vega con propósitos destituyentes, para llevar a cabo operaciones terroristas contra la población civil.

Las capturas de pantalla que presentó Jorge Rodríguez fueron obtenidas del teléfono de Freddy Guevara, tras ser detenido por orden del Ministerio Público por su «vinculación con grupos extremistas y paramilitares asociados al gobierno colombiano». Todas las menciones acerca de los «pantallazos» deja claro que debían ser borrados. El jefe del Parlamento explicó que las evidencias fueron restauradas con un sencillo programa de recuperación de datos.

No es una sorpresa que VP esté al frente de la guerra difusa en Venezuela, el prontuario habla por sí solo y da muestras de que no debe considerarse como un partido político sino más bien como una agencia terrorista.

Enumeremos rápidamente el contenido de los chats, en donde muestran que la llamada «Fiesta de Caracas» (los sucesos del 7 de julio en adelante) fue impulsada por Leopoldo López desde Madrid a través de instrucciones a Gilber Caro, Freddy Guevara, Hasler Iglesias, Luis Somaza, Alfredo Jimeno, Yon Goicoechea y Emilio Graterón, todos miembros de VP.

Graterón le dice a López que se reunió con personas de La Vega y la Cota 905 para activar el plan en los barrios. Estos son «El Original», «El Gocho», «Pedro», Iglesias y «El Pelón de La Vega».

Guevara le comunica a Caro que la «Fiesta de Caracas» «va encaminada» y que hablara con Iglesias «para cuadrar activistas» (fachadas civiles en protesta).

López instruye a Iglesias activar a la juventud del partido y «tenerlos protestando durante la fiesta de Caracas».

Asimismo, López ordena al «Gocho Javier» (buscado por las fuerzas policiales) que coordine junto a Caro «los activistas» que protestarían en La Vega, Santa Rosalía y El Valle.

Graterón le pregunta a Somaza (director de despacho fake de Juan Guaidó) por «los dulces» (dólares en efectivo) para la operación, éste responde: «Le pregunto al Presidente por el tema y te aviso», señalando que Guaidó estaba al tanto de los planes terroristas.

Graterón pregunta a Caro si ya había «cuadrado» «la parte de comunicación que va [a] acompañar la Fiesta de Caracas» con Guevara. De esta manera delata que VP tiene íntimas conexiones con medios abiertamente antichavistas y que es capaz de concretar una campaña de relaciones públicas para sus acciones, Rodríguez mencionó que tienen apoyo de Efecto Cocuyo y Alberto News.

Iglesias le comunica a Graterón que mantiene contacto con alias «Gocho» y con alias «Catire», presuntos enlaces de los operadores de VP con los de los grupos armados en los barrios caraqueños.

López le ordena a Guevara que debe estar in situ en las protestas fabricadas en el marco de la «Fiesta de Caracas» para «lograr el desequilibrio social».

Graterón le explica a Caro que esperan por que «[Yon] Goicoechea pase los dulces».

Por último, en conversación entre Jimeno y Caro se anuncia que «los malandros quieren muestras de fe», es decir, dólares, ya que «sin eso no avanzamos».

Con estas evidencias puede concluirse que VP reparte dinero «a grupos de narcotraficantes y paramilitares para que siembren zozobra», dijo Rodríguez.

En cuanto a los financistas, el diputado chavista indicó que el dinero llega a través de ONG y otras fachadas por medio de criptomonedas y dólares, detalles que anunció serán publicados en una próxima ocasión.

Los asesinatos a mansalva por parte de los GEDO en zonas populares de Caracas los días previos a la Operación Gran Cacique Guaicaipuro, las tácticas de guerra urbana y logística para crear hechos de conmoción (magnicidio) y el sostenimiento de economías ilegales (narcotráfico y otros delitos) delatan «un modus operandi colombiano».

La «combinación de todas las formas de lucha» a la usanza narcoparamilitar por parte de los operadores antichavistas expone una carta de navegación: la del terrorismo como principal baluarte de VP para lograr un cambio de régimen, tan ansiado como apoyado en Miami, Bogotá y Madrid, eje fundamental de la guerra híbrida contra Venezuela.

Fuente:
Misión Verdad

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