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04/04/22
Regiones: Uruguay
13/04/2013 | Eduardo Galeano
Por Fernando Bossi Rojas

Eduardo Germán María Hughes Galeano nació el 3 de septiembre de 1940 en Montevideo.

Confirmado que como futbolista era un verdadero fracaso, apenas de adolescente recaló en el periodismo. Primero como dibujante, firmando Gius sus trabajos (algo así sonaba la forma de pronunciar el apellido paterno Hughes), y luego como redactor, ya firmando sus escritos como Galeano.

Varias fueron las empresas periodísticas en que se embarcó, siendo las más notorias el semanario Marcha de Montevideo, La Época, la revista Crisis, Brecha, sus columnas en La Jornada, en Página 12…

La dictadura de Uruguay lo llevó a exilarse en Argentina y la dictadura argentina lo llevó al exilio a España. Recién en 1985 pudo regresar al Uruguay.

Como periodista desde muy joven se hizo bastante conocido en el ambiente. Notas, crónicas, artículos y entrevistas para diferentes publicaciones, más algún libro publicado también, lo posicionaron con bastantes expectativas dentro del mundo intelectual latinoamericano de la época. En el 64, junto a Reina Reyes y Julio Villegas entrevistaron al Che Guevara en Cuba. Inclusive en 1966 Perón lo invitó a su residencia en Puerta de Hierro para conversar sobre diferentes temas.

Pero fue en 1971 cuando Galeano subió a la “primera división”, y fue con la publicación de “Las Venas Abiertas de América Latina”, un análisis de la secular explotación del continente sudamericano desde los tiempos de Colón hasta el momento. Más de cuatro años de investigación, 90 noches de escritura y litros y litros de café llevó culminar esta obra. Siglo XXI la editó y no pasó mucho tiempo en que el libro se convirtió en una suerte de Biblia para la juventud rebelde latinoamericana.

El mismo Comandante Hugo Chávez, en la Cumbre de Las Américas celebrada en Trinidad y Tobago, en 2009, rompiendo el protocolo como era su costumbre, se acercó al entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y le regaló un ejemplar de «Las Venas Abiertas de América Latina». Es «un libro extraordinario que a mí me ayudó cuando era muy joven a entender mejor a América Latina, nuestra historia, nuestra realidad. Es un monumento a nuestra identidad», le dijo Chávez a Obama en esa oportunidad.

Con una prosa sencilla, bella, pulida pero sin artilugios, sin boberías intelectualoidas, Galeano escribía para todos y todas, pero fundamentalmente para la juventud que comenzaba a descubrir este mundo bastante caótico y perturbador.

Don Eduardo reflexionaba y hacía reflexionar, apelaba al arte de las palabras y las usaba como un verdadero maestro. “Memorias del Fuego” es un monumento construido con leyendas, poesía, historia, testimonios, relatos, crónicas y todo aquello donde la palabra fuera la materia prima por excelencia.

«Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué”, decía Galeano con cierta aflicción. Y no era para menos…

Por febrero o marzo de 1994 tuve la suerte de entrevistarlo para la revista “Cuadernos para la Emancipación”, en Montevideo. El teléfono me lo había pasado otro gran maestro y amigo, el presidente de la Fundación Vivián Trías, el compañero José Díaz.

Lo llamé desde Buenos Aires y sin vueltas me dio una cita para el otro día. Recuerdo que fue en su café favorito, el Café Brasilero, en la Ciudad Vieja. Fue una entrevista bastante larga y el hombre fue una ametralladora de lanzar ideas, reflexiones, ejemplos, pensamientos, impresiones…

Fueron casi tres horas, dos casetes y medio de grabación, un par de fotos que el mozo gentilmente nos sacó y el disfrute de haber estado con uno de los principales referentes del pensamiento latinoamericano.

Mi impresión sobre Galeano como persona fue muy grata. Tenía algún dato que decía que Don Eduardo era medio difícil a la hora de entrevistarlo. Pero no fue así. Sin duda que el hombre tenía su estilo… Lo noté un poco melancólico, aunque sin pesimismo, a veces irónico pero nunca altanero… con cierta formalidad pero no distante. No noté un derroche de risas o sonrisas durante la entrevista, pero cuando las hubo las percibí sinceras, cálidas, fraternas.

Galeano fue un convencido sobre la necesidad de avanzar hacia la unidad de América Latina y el Caribe. Socialista formado en el pensamiento de otro grande, Vivian Trías, manejaba esa fusión explosiva que es meter en una misma caja el antiimperialismo latinoamericano, el socialismo de acá y la rebeldía sureña.

El 13 de abril de 2013 falleció en Montevideo. Pero ahí están los libros de Don Eduardo, también miles de artículos, entrevistas y también de videos y conferencias… ¿Alguien puede dudar que Galeano sigue con nosotros alimentando ganas y voluntades?

Fuente:
Portal Alba

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